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31 de Octubre 2013 ,

Imaginemos esta situación: Un hombre está apretando con sus manos el cuello de otro hombre, y se pregunta “¡Que extraño! A esta persona le cuesta respirar. Por qué será? Si le cuesta hacerlo como siempre, a lo mejor es que debe aprender a respirar de otro modo”. Esto es lo que hacen gobiernos y economistas cuando hablan de las razones del poco crecimiento económico tanto de antes como después de la crisis.

Es cierto, como algunos abanderan, que ya no se dan saltos tecnológicos que permitan grandes y súbitas expansiones, como ocurrió varias veces durante los últimos siglos, pero eso no significa que a la economía mundial no le quede espacio para crecer ni que haya que buscar “otros modelos de crecimiento” que no son ni modelos ni hacen crecer nada más que las agendas políticas. El problema de las economías es que cada vez más están siendo taxadas y reguladas hasta la extenuación. Ni una cosa ni la otra es buena para las iniciativas de crecimiento, pero eso no les importa a los gobiernos, que piensan que pueden hacer crecer el PIB a base de decretos, paternalismo y magia.

Cualquier país que quiera construir una base sólida para su economía solamente debe soltar el cuello de sus ciudadanos y empresas; simplificar códigos de leyes e impuestos, rebajar los tipos y purgar burocracia y regulaciones. Es tan simple, y tan contrario a la naturaleza gubernamental, como esto. Si hasta los países nórdicos se están dando cuenta, por qué no lo hacemos todos los demás?

1 comentario

  1. Andrés
    Lunes, 4 de Noviembre de 2013 a las 17:44 | #1

    Supongo que hay bastante miedo a la palabra “liberalismo”. Yo mismo le tengo un poco aún sin saber casi nada de economía.

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Comentarios cerrados.