¿Quieres que te enviemos los artículos por correo?
/
/ Más
Lo dicho…
En primer lugar, el combustible del transbordador espacial, es un tema realmente complejo, pero trataré de resumir. Cada lanzadera tiene dos fuentes de combustible: el tanque externo y los cohetes impulsores, que combinados alcanzan una velocidad de 250 m/s en unos 8,5 segundos. Estos elementos utilizan varios tipos de propelentes: criogénicos, hipergólicos o sólidos.
Los criogénicos son básicamente, oxígeno (oxidante) y hidrógeno (combustible) líquidos almacenados en el tanque externo, como bien decía Oriol. El motivo por el que los dos gases están licuados es evidente, dada la gran cantidad de ambos que se precisan para poner en orbita el transbodador. La reacción es tremendamente exotérmica, y además altamente eficiente, ya que la entalpía de formación del agua, que es el residuo principal, es de -285,5 KJ/mol, o 68,3 Kcal. (Recordemos que un mol de agua son 18 gramos de agua). Todo ello a una temperatura y presiones estandard, de modo que no es ni mucho menos así dentro de la cámara de combustión del motor de un cohete, pero era para dar una idea general. Las condiciones allí son de alrededor de 3300 grados, y dado que el diámetro de esa cámara es de 25 cm, la presión es enorme, con lo que la salida de gases genera la fuerza impulsora. La potencia de cada uno de los tres motores principales que alimentan la cámara de combustión es de doce millones de caballos. Casi nada. El hidrógeno es muy ligero, pero presenta un gran poder calorífico, con lo cual resulta un 40% más potente que la mayoría de combustibles. De ahí el interés de integrar el hidrógeno en un sistema de automoción…(Creo que con esto respondo a la segunda pregunta de Torcuato.)
Los propelentes hipergólicos son un oxidante y un combustible especiales, que reaccionan cuando están en contacto, sin necesidad de aportar ninguna fuente de ignición. Son más fáciles de almacenar que los criogénicos, y se utilizan principalmente para las maniobras de la nave en el espacio, como maniobras de ensamblaje, reentrada en la atmósfera, etc… Se utiliza principalmente el tetraoxido de nitrógeno (N2O4) como oxidante y la monometilhidracina como combustible. Su principal defecto es que son altamente tóxicos, lo que explica que no se utilicen dentro de la atmósfera.
Por último los propelentes sólidos, que están contenidos en los “boosters”, o cohetes impulsores laterales. Están compuestos por un elemento metálico y ciertos óxidos y compuestos químicos. Polvo de aluminio como combustible (altamente inflamable), perclorato de amonio como oxidante, polvo de hierro como catalizador y ácido acrilonitril polibutadieno. Además, la mezcla contiene un agente de protección epoxy. El material resultante, curiosamente se asemeja bastante a la goma de borrar escolar. Estos son los más simples de todos, pues su funcionamiento es básicamente el de cualquier cohete de verbena de fiesta mayor. Un apunte peculiar, es que los “boosters” tienen una sección interna en forma de estrella, que mejora la combustión del propelente y tiene un rendimiento mayor que si fuera una sección cilíndrica. Esto se debe a que en una forma cilíndrica, el combustible se consumiría más deprisa por el centro del cilindro, dejando propelente sin quemar en las paredes. Eso se solventa con la forma ya mencionada.
Como ya comenté, el hidrogeno es el combustible con mejor rendimiento, pero resulta problemático trabajar con él, pues es muy complicado de almacenar, debido a su volatilidad y al reducido tamaño de sus moléculas que llegan a difundir a través de las paredes del depósito. Así pues, no se pueden construir depósitos de coche y gasolineras de hidrógeno que resulten rentables. Por otro lado es altamente explosivo, y no se pueden crear motores de explosión que funcionen con hidrógeno, por lo que se trabaja para la consecución de células de energía que generen electricidad a partir de hidrogeno y oxigeno de una manera más controlada. (Tal vez otro día pueda hablar de ello.)
Respecto a la última cuestión, sobre el helio-3. Es un isótopo no radiactivo del helio con dos protones y un neutrón, empleado principalmente para la investigación sobre la fusión nuclear, aunque también en medicina para realizar scaners pulmonares. (El helio-3 se inhala y se puede ver su imagen en un scanner apropiado) Sin embargo, este isótopo es poco común en nuestro planeta, donde generalmente se encuentra la forma de helio-4 con dos neutrones y dos protones. Se sabe que en el espacio exterior hay grandes cantidades del anterior, por ejemplo en núcleos estelares, en la corteza lunar o en los gigantes gaseosos de nuestro sistema solar, pero claro… a ver quien es el listo que descubre una forma económica de ir hasta Saturno a buscar helio-3. De modo que se debe obtener de manera artificial mediante la descomposición de isótopos de trítio (isótopo radiactivo del hidrogeno, con dos neutrones y un protón). También se puede conseguir helio-3 a partir del desmantelamiento de armas nucleares, pero aquí ya me pierdo. De todos modos, el trítio no es ni barato de fabricar, ni común en la naturaleza, ni fácil de almacenar (otra vez lo mismo). Así que ya sabemos porqué el tema de la fusión nuclear para la obtención de energía todavía esta verde. Oriol, como físico, puede darnos su punto de vista del tema y corregirme si en algún punto he metido la pata.
Y por hoy, lo dejamos aquí.


Gracias por el artículo Casimir, muy interesante.
Genial exposición, muy poco a añadir :P El tema de la fusión merece otro post aparte, pero para no sobrecargar haré un pequeño resumen aclaratorio:
El proceso de reacción nuclear que comunmente se denomina fusión es lo que en astronomía se conoce como proceso p-p (protón-protón, malpensados), que consiste de varios pasos a partir de los que el hidrógeno ionizado (es decir, protones) se combina con si mismo para ir formando sucesivamente deuterio (molécula de 1 protón y 1 neutrón), helio-3 (2 protones y 1 neutrón) y helio-4 (2 protones y 2 neutrones). Este proceso sucede a temperaturas de unos diez millones de grados. A más alta temperatura esta cadena de reacciones varía un poco para empezar a incluir elementos más pesados como Li y Be. En el transcurso de este proceso se liberan varios tipos de partículas elementales y, sobretodo, una energía aberrantemente grande (No calcularé las entalpías aquí, pero vaya, que es muuuuuuuu grande).
El problema de llevar a cabo tal reacción en la Tierra es la enorme temperatura que precisa. El sólo hecho de conseguir aislar hidrógeno en un recipiente adecuado, calentarlo a tamañas temperaturas y contener la reacción (al mismo tiempo que se ponen las estructuras adecuadas para aprovechar la energía liberada) consume tanta energía que no sale a cuenta realizar la operación. La única excepción conocida donde la reacción sí sale a cuenta es, desde luego, las bombas H.
El interés del He-3 es que es un eslabón intermedio del proceso de fusión p-p, con lo que si podemos empezar la reacción a partir de él nos ahorramos la mitad de la preparación, por así decirlo, y el rendimiento que obtenemos es mucho mejor. Es la diferencia entre escribir un libro a partir de hojas de papel ya hechas o tener que talar el árbol primero.
Un día haré un post sobre el reactor experimental Polywell WB-7. Es un nombre que dentro de pocos años se oirá mucho.
Hablando del He-3, hay un detalle que Casimir ha pasado muy rápido. La reserva más cercana de He-3 es la supeficie lunar, que ha estado captando durante millones de años el He-3 que le llegaba con el viento solar. Por eso, cualquier explotación de He-3 para alimentar reactores de fusión en suficiente número pasa por extraer el He-3 de la superficie lunar. No hay que ir hasta Saturno, aunque sigue siendo extraordinariamente costoso.
Muy buen artículo Casimir y buena complementación por parte de Oriol. Precisamente el otro día al oir el tema de la colisión entre ambos satélites me vino a la cabeza el Sindrome de Kessler que aprendí de la serie PlanetES (tanto anime como manga siendo este último sublime) como bien comentásteis.
Otro punto que también se comenta en ésta es la explotación de He-3 lunar y usarlo para poder viajar por el resto del sistema solar. En concreto empezar por Júpiter que és la segunda reserva más cercana a la que podríamos algun día tener acceso.
Lo que no entiendo (o almenos no he leído mucho acerca de ello) es porque Marte no dispone de reservas de He-3. Que la Tierra no disponga de ellas en cantidades importantes es normal debido a su campo magnético, pero tanto la Luna como Marte no disponen de él.
@Frikjan
No estoy seguro de ello, pero me apostaría que es porque en Marte hay atmósfera. Más que el campo magnético, lo que influye en la presencia de He-3 es si en el medio en que está es estable o no. En el vacío de la luna el He-3 se puede conservar en su forma original, el de la Tierra o Marte está expuesto a más agentes y se desintegra rapidamente.
No estoy despreciando el campo magnético terrestre, ni mucho menos :S (a ver si se me enfada…)
@Anónimo
Por diox, otra vez…
Este listillo de aquí soy yo, kelosepais.