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29 de Octubre 2013 ,

En los años 80 la violencia en España era muy alta. Asesinatos y bombas por parte de una banda de terroristas que acababan siendo todos ellos capturados por las fuerzas de seguridad. Tambien otros asesinos y violadores. Pero a la hora del juicio, se enfrentaban al código penal de 1973, del franquismo. Penas de centenares o miles de años, pero con un tope de 30 años. Y desde ese tope, se descontaban los beneficios penitenciarios por trabajos como limpiar su celda o hacer unos macarrones.

Pasaron los años y llegó el momento de excarcelar a asesinos que habían cumplido menos de un diez por ciento de su pena total. Los jueces de la Audiencia Nacional decidieron aplicar la llamada doctrina Parot, descontar los beneficios penitenciarios de la pena total, no del máximo legal de 30 años Los gobiernos de González y Aznar, empujados por la opinión pública y publicada, no pusieron objección. Y algunos se pasaron de frenada prometiendo a las víctimas que los criminales se pudrirían en la cárcel. No estaban en condiciones de prometer eso.

No me quejo de lo que hicieron los jueces. No me quejo de los gobiernos que les apoyaron. Al contrario, preferiría que estos homínidos no volvieran a pisar la calle. Pero esta doctrina ya debían saber que tenía un recorrido legal corto. Que era evidente que no podía durar para siempre. El gobierno de España, en 1995, y después de casi 20 años de democracia, cambió el código penal que haría innecesaria esta doctrina en nuevos delitos. El tope pasaba a ser de 40 años y no hay lugar para beneficios penitenciarios para los delitos más graves. El tribunal de derechos humanos de Estrasburgo no ha dicho nada que deba sorprendernos. La Asociación de Victimas del Terrorismo no tiene razón cuando acusa de traición a este o al gobierno anterior en la manifestación del domingo. Al contrario, miraron a otro lado mientras los jueces estiraban el significado de la ley más allá de lo estrictamente legal. En su página web culpan a políticos que han cedido ante el terrorismo. Pero no aclaran a qué políticos se refieren y qué es exactamente lo que cedieron.

1 comentario

  1. Miércoles, 30 de Octubre de 2013 a las 06:38 | #1

    Exiliado como estoy
    la decisión del Tribunal
    sobre la doctrina Parot
    no cambia nada en mi vida:
    no voy a pasear entre etarras
    no tengo amigos entre los liberados
    y mi primera reacción también fue
    de miedo
    -todo a pesar de mi vasquicidad-

    Pero más miedo me da
    saber que los jueces estuvieron haciendo cosas ilegales
    y que los políticos
    piden la insumisión del derecho:
    según ellos, la no retroactividad
    es retro;
    hoy se lleva vengarse.

    En Lamentable José María Mena lo explica muy bien (tú también amigo, no digo eso), incluso dando voz a los dos magistrados del TEDH que votaron en contra de la sentencia final, es decir, que lo veían de otra manera: http://lamentable.org/?p=13129

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