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21 de Septiembre 2012 ,

Antes de nada, quiero dar las gracias al lector por el simple hecho de dedicar su tiempo a leer este texto. Estoy escribiéndolo con la intención de explicar la situación del conflicto entre Cataluña y España desde un punto de vista que quizá no coincida con el que el público está acostumbrado.

He escrito este artículo como respuesta a las maravillosas críticas —que no necesariamente positivas— que recibí del anterior, El gato de España. Aquél trataba el problema desde un punto de vista identitario y de derechos, usando una metáfora para expresar el sentimiento percibido por los catalanes de que “Cataluña no es España”. Considero que sigue siendo vigente, pero reclama un análisis más profundo.

Por ello, este texto es diferente, mucho más largo y filosófico. Está enfocado desde una perspectiva extremadamente defensiva pero pedagógica, con un desarrollo escalonado, extenso, y con el objetivo de hacer llegar paso a paso la percepción del problema catalán al lector, por muy reacio que sea de base a estos planteamientos. Entiendo que hay muchos prejuicios por ambas partes pero considero que el lector de este blog está abierto a nuevas perspectivas y aprecia que se le trate como un adulto razonable. Espero que sea bien recibido.

Voy a empezar sentando las bases del diálogo, partiendo de la base que, aunque hechos sólo hay uno, verdades hay muchas, y aunque sean contradictorias todas pueden ser verdad. Hemos de aceptar que podemos estar equivocados, no por ser poco inteligentes, sino por estar condicionados por la falta de información.

La comprensión del otro punto de vista es la clave para tomar una decisión razonada, y en este conflicto hay intereses para desinformar a ambos bandos. También es muy importante aceptar la posibilidad del propio error y estar abierto al cambio de perspectiva e incluso el cambio de opinión.

El cambio de posición en la cuestión independentista

Insisto en la importancia de conocer ambas perspectivas, ya que soy el primero que he cambiado de posición y de argumentación varias veces. Sin ir más lejos, hace unos cinco años estaba en contra de la independencia. Hace diez, estaba en contra del derecho a decidir. Es algo que ahora me parece increíble, pero gracias a ello, creo que puedo contribuir a llegar al lector más reacio a aceptar estos planteamientos, utilizando argumentos precisos y adaptados al lenguaje y el contexto al que pueda estar acostumbrado.

Igual que he cambiado de posición gracias al diálogo, escribo este artículo con la intención, ya no quizá de que el lector cambie de opinión, pero sí para fomentar el pensamiento y la apertura a una visión nueva.

Para empezar, es absolutamente necesario aceptar que hay un problema muy importante con las relaciones entre Cataluña y España. Desde algunos sectores se intenta minimizar o incluso negar, utilizando argumentos demasiado simplistas y que rompen el debate.

Cuando un millón de personas, aproximadamente, se manifiestan a favor de algo, todo aquél que los trate condescendientemente de infantiles, manipulados o borregos está cometiendo un gravísimo error. Uno puede ser más inteligente o menos inteligente que la media de la población, pero de ninguna manera se puede despreciar una manifestación que moviliza al 15% de la población, algo inaudito en nuestro país.

Es necesario, pues, que todo aquél que se disponga a opinar conozca los motivos de ambos bandos. Y, en segunda instancia, que utilice aquellos argumentos que le ayuden a difundir sus ideas con mayor eficacia.

Hay aún otro hecho que puede ayudar a entender la dimensión del problema a la gente que vive fuera de Cataluña y no lo percibe como tal. Hace unas líneas he comentado que mi posición con respecto a la independencia ha variado con el tiempo. Pues bien, la cuestión independentista es un tema recurrente en las conversaciones cotidianas en Cataluña y, como tal, todo el mundo da su punto de vista. A veces sucede que una persona asume que su posición estaba condicionada por una serie de prejuicios, argumentos débiles, o sencillamente se siente más atraída por los motivos del otro bando y cambia de posición.

Pues bien, en Cataluña, este cambio de posición se suele producir en un único sentido, el de la aceptación del derecho a decidir, y muchas veces incluso la reclamación de un Estado propio, lo que se conoce como independencia. Muy pocas veces un independentista pasa a opinar que Cataluña no debería ser independiente.

¿Por qué sucede así? Principalmente, muchos ciudadanos llegan a Cataluña con una serie de preconcepciones, y acaban descubriendo con el tiempo que no son ciertas. Hay que entender que es difícil opinar con conocimiento de causa si no se vive en Cataluña.

Tampoco es debido a la educación, el llamado “argumento del adoctrinamiento”, ya que muchos adultos que cursaron sus estudios en el resto del territorio también aceptan esta visión. Recientemente, poblaciones con una fortísima inmigración, poco integradas en la sociedad catalana, y que por tanto no hablan catalán o consumen medios de comunicación en catalán, deciden aceptar la independencia como solución. Y es que la independencia no es un problema, es una solución, y así lo intentaré explicar en este texto.

Para entender la situación hay una segunda clave, muy importante. Aunque no se quiera aceptar desde algunos sectores de España, los ciudadanos de Cataluña cada vez se sienten menos españoles. No entraré en usar adjetivos como maltrato, expolio, u otros que circulan por algunos artículos. Creo que no ayudan al entendimiento. Es más sencillo afirmar que un catalán no se siente español porque no se ve representado por el gobierno de su Estado.

Me permitiréis citar al refranero popular con “cuando el río suena, agua lleva”. Es necesario tener este debate, y es deseable que ambas partes escuchen los argumentos en vez de descartar las opiniones de los demás por considerarlas manipuladas o adoctrinadas, sin haber previamente analizado si esas razones son legítimas o no.

Muchos catalanes y muchos españoles están cansados de este debate, considero, porque sus argumentos son reduccionistas y no llegan al rival. Cuando defendía mi postura no independentista, estaba harto de escuchar “Cataluña no es España” sin más, y asumía que no era cierto “porque lo pone en tu DNI”. Hoy día, rechazo ambos argumentos por pueriles, pero admito que los dos son verdad.

Éstos reflejan un problema más profundo, la falta de entendimiento y la poca propensión a comprender las ideas del otro. Por ello es imprescindible lanzar por la borda todas las afirmaciones dogmáticas, ciertas o no, verdades o no, dejar de repetir consignas demasiado sintéticas, y explicar el problema tal y como es.

Para ello, me ha ayudado mucho mantener durante los últimos quince días unos debates muy interesantes por Twitter con algunos lectores y oyentes que repetían consignas de este tipo. En cualquier otro momento, las hubiera ignorado, por simples, o hubiera replicado con otra simpleza. Pero la situación es ya irreversible, y pienso que todos debemos contribuir al entendimiento mutuo. El uso de un argumento simplista implica, creo, el desconocimiento del problema de fondo. Una persona que realmente entiende qué representa la independencia no cita como problemas la liga de fútbol, las pensiones o el DNI. Todos ellos son cuestiones que se encargarán de resolver los técnicos, de la misma forma que se resuelven los acuerdos internacionales.

Para empezar, muchos ciudadanos españoles no comprenden este sentimiento independentista, ya que su relación con los ciudadanos catalanes es buena. Yo me incluyo en este grupo; mi relación a titulo individual siempre ha sido buena. El problema es que el individuo es benévolo, pero el colectivo no lo es. Hay una percepción de que el gobierno del Estado español no trata como corresponde al ciudadano catalán.

Es importantísimo hacer un pequeño alto en el camino para reflejar de que hemos llegado a la clave de todo el problema, el motivo último, la fuente del conflicto. Si alguien deja de leer en este punto, por favor, quédese con esto: Cataluña quiere la independencia porque no se siente representada en el Estado español. Este concepto, que se percibe como una falta de soberanía por parte de los catalanes, es el que provoca el sentimiento llamado de “desafección” con España; en realidad, se trata de un problema de falta de representatividad política.

Entiendo también que algunos actos de la población catalana, representada por su Parlamento, pueden entenderse como egoístas, prepotentes o despectivos de cara al resto del Estado. No voy a minimizarlos; pero he decidido no extenderme aquí porque mi objetivo es llegar al lector del Estado español, y no aportaría nada explicarle cosas que ya sabe. Pero, que no quepa duda, lo tengo presente, y no los apoyo. Aun así, considero personalmente que no son equiparables en gravedad a los expuestos aquí.

Falta de representatividad y esclavos de las leyes

Antes de seguir tenemos que entender en que consisten la soberanía y la representación. La representación se basa en el principio político de que los que gobiernan están al servicio del ciudadano, y así lo han de reflejar las leyes. Sin embargo, en nuestro país, el gobierno central no realiza la labor de defensor de sus regiones, ni siquiera de mediador imparcial, de juez. El Estado central es un ente que sólo vela por sí mismo, por su autosustentación, a costa de las regiones.

Lo que el Estado español no ha entendido es que no es soberano respecto a su pueblo, sino al revés. Es la ciudadanía quien escoge a sus gobernantes, la que los pone y los quita. Cuando parte de la población reclama algo, sea lo que sea, espera ser escuchada y por lo menos iniciar un debate, pero en su lugar se ve ninguneada por sus gobernantes, usando la legislación actual como excusa.

La legislación debe estar al servicio del ciudadano, y no al revés. Nuestra Constitución necesita una profunda revisión para adaptarla a la realidad española actual, pero en vez de ello, los gobernantes se obcecan en izarla como si fuera una bandera, un ídolo, un dios, en vez de ponerla a trabajar como la herramienta que debería ser.

Cuando los ciudadanos son esclavos de sus leyes y sus gobernantes, tenemos un problema.

Para mi análisis, extendiendo el argumento de que el objetivo del Estado actual es la preservación de sí mismo, aprovecharé el conocido argumento “los catalanes se sienten ciudadanos de segunda”.

Pese a ser cierto, encierra una trampa de interpretación, y es que invita a personas de otras regiones a pensar que, si los catalanes, que tienen trenes de alta velocidad e infraestructuras de calidad, se sienten ciudadanos de segunda, ¡qué no se sentirán ellos!

Bien; están absolutamente en lo cierto.

España trata a sus ciudadanos y a sus territorios como elementos de segunda categoría, por debajo del Estado. Lo que es peor, no les representa, sólo se representa a sí mismo. Su cámara territorial, el Senado, se ha convertido en el aparcamiento de cargos políticos obsoletos y constitucionalmente se le ha despojado de todo poder legislativo, para escarnio del modelo democrático.

Animo a todo aquél que no tenga claro qué es el Estado español, qué representa, cuáles son sus instituciones, y cómo sirven estas instituciones al ciudadano, a que invierta unos minutos en navegar por la Wikipedia e informarse. Toda mi argumentación se basa en un mal modelo de Estado; eso no significa que la existencia del Estado sea algo malo, sino que el nuestro no funciona.

El Estado central es el principal fracaso de nuestra democracia. Los ciudadanos, organizados por regiones según la Constitución, se sienten infravalorados, todas ellos, y con razón. Lo vemos día a día, con múltiples protestas y reclamaciones de más democracia.

La cuestión independentista catalana es exactamente la misma reclamación de justicia y libertad universal, sólo que con un factor añadido, que es el sentimiento nacional.

Mientras unas comunidades se sienten infravaloradas y reclaman más representatividad mediante un cambio de modelo de Estado y una reforma de las cámaras representativas, en Cataluña se entiende que la situación no tiene remedio, y la única solución es emanciparse de ese Estado fracasado.

¿Es la mejor solución? ¿Es la única? Sinceramente, lo desconozco, aunque ya conocéis mi posicionamiento. Lo que está bastante claro es que necesitamos reformular el Estado español, y si el Estado no lo permite, precisamente por ese sentimiento animal de autopreservación que ha adquirido, no me parece un mal planteamiento romper con él.

Nuestro Estado español ha perdido el norte.

El nacionalismo

En Cataluña, además, se asocia este intento de preservar el Estado a toda costa con un sentimiento nacionalista español. El nacionalismo español existe, y algunos nacionalistas españoles no son conscientes de su condición. Es más, algunos han llegado a afirmar que el nacionalismo es “un cáncer” o que “se cura viajando”. El nacionalismo, como sentimiento, no es malo. Es el mismo sentimiento de hogar que todos tenemos cuando volvemos a casa después de pasar unos días fuera. Es el sentirse comprendido, representado, perteneciente a un grupo.

El nacionalismo es la diferencia entre el sentimiento que tenemos cuando vemos una actuación de Fiesta Mayor en nuestro pueblo, y cuando lo vemos en otra parte del mundo, donde lo consideramos bonito, pero exótico, que no nos pertenece, mientras que observamos los bailes locales con orgullo y admiración. Es la diferencia entre ver un gran partido de fútbol donde dos selecciones nacionales ofrecen un espectáculo histórico, brillante, pero neutro e inocuo, y ver un partido aburrido en el que nuestra selección va perdiendo pero marca un gol de penalti injusto en el minuto 96 y saltamos de la silla de alegría.

Todo aquél que se haya sentido así en algún momento, a algún nivel, debe sentirse afortunado, porque ha vivido un sentimiento que le proporciona otra herramienta para entender qué es el nacionalismo. Cualquier territorio, ciudad, estado o continente es susceptible de provocar un sentimiento nacionalista, aunque lógicamente serán diferentes.

No es un sentimiento estrictamente útil pero tampoco es malvado ni nos debe nublar la visión.

El nacionalista español debe entender que España es plurinacional. De nada sirve afirmar que España es una única nación, y mantener un Estado fracasado, esperando que así se mantenga la integridad esa nación española, antes que recrearlo con una fórmula exitosa y longeva. Incluso se llega al extremo de atacar a cualquiera que proponga un modelo diferente de organización estatal, especialmente si este nuevo modelo implica la secesión de alguna región. No deja de ser irónico que ambos nacionalistas, en su condición de tales, no sean capaces de aceptar al otro.

El modelo mononacionalista español con el que se redactó la Constitución ha fracasado. Todos los partidos mayoritarios ya lo han reconocido. Para la existencia de una nación sólo se necesita la percepción de su existencia. Es algo similar al concepto de autoridad, sólo existe si todos la asumen. Bien, en Cataluña y Euskadi, al menos —no me veo capacitado para opinar sobre otras regiones— hay concepto de que se es una nación, así que la dialéctica de nada sirve si la visión popular es diferente.

Cualquier ciudadano español podría ser independentista, sólo es necesario que desee la autodeterminación para su territorio como solución al problema del Estado fracasado, en vez de preferir “arreglarlo” de algún modo.

Tanto el nacionalismo como el independentismo, y sus sinónimos, han sido objeto de tantos ataques que han adquirido de forma injusta unas connotaciones muy negativas. Ello provoca que los que se sienten nacionalistas o independentistas se vean agredidos cuando alguien afirma, sin más, que el nacionalismo es “un cáncer” o que los independentistas “quieren romper con todo”.

Me reitero en que respeto por igual ambas opciones, y me gustaría que el lector hiciera lo mismo. Muchos coincidimos en que España tiene un problema, y ambas posturas tan sólo quieren una solución para que, al fin y al cabo, los ciudadanos sean más felices y prósperos.

Algunos ejemplos para justificar el escaso sentimiento español de los catalanes

Lo que nos lleva a la pregunta de por qué los catalanes están descontentos con el Estado español, si al fin y al cabo no están tan descuidados como pueda apreciarse en el resto de España.

Voy a poner algunos ejemplos, que sólo son eso, ejemplos, pero pido que se lean con una mentalidad abierta. Algunos de son difíciles de trasladar a otras regiones, ya que se trata de reclamaciones muy ligadas a la cultura catalana, pero ello no les resta legitimidad.

El primer ejemplo es el del dominio de Internet .cat. Desde Cataluña se pidió a su gobierno estatal que iniciara los trámites para que los organismos internacionales aceptaran este dominio de Internet. El gobierno, por contra, se dedicó a bloquear esta propuesta, alegando que las regiones no podían tener dominios de Internet, sólo los Estados.

¿Por qué no dejó el gobierno que fueran los organismos internacionales quienes decidieran eso? Es más, ¿por qué el Estado español no defendió una petición totalmente inocua y trivial de una de sus regiones? Desde Cataluña, esto se percibió como un ataque a su derecho a estar visible en Internet. ¿Quién tiene razón? No lo sé. Pero mi objetivo hoy no es llegar a una conclusión, sino ofrecer herramientas al debate.

Otro tema similar es el del distintivo regional en las matrículas de los coches. Este ejemplo es todavía mejor, ya que hay otros países europeos cuyas regiones aparecen en las matrículas. El Estado español decidió que las matrículas de nuestro Estado Estado no las llevarían. Desde Cataluña no se entendieron los motivos, y se vio como un intento de hacer la puñeta por parte del gobierno. ¿Lo era? Podría ser, o no. Pero, ¿por qué no se argumentó de forma razonada, en vez de cerrar la puerta sin más?

Si en estos dos ejemplos el causante del conflicto es el Estado central, aquél que antes he criticado por dedicar más recursos a autopreservarse que a representar realmente a sus ciudadanos y a sus regiones, ahora le toca a los ciudadanos que, con pequeños actos individuales, han contribuido a este malestar.

El tercer ejemplo, ya escalando en el grado de importancia, es el boicot al cava catalán.

En el año 2005, un grupo de ciudadanos descontentos con la actitud de los catalanes decidieron iniciar un boicot al cava catalán. Este boicot aún dura hoy día en algunos sectores residuales, pero en aquellos momentos en que la cuerda estaba más tensa y la cuestión se publicitó en los medios de comunicación, los bodegueros catalanes reportaron un descenso de entre el cuatro y el cinco por ciento de las ventas al resto del Estado, llegando incluso a pedir al Presidente del Gobierno que mediara en este asunto para recuperar las ventas.

Es difícil para un catalán comprender por qué un ciudadano de su mismo Estado le perjudica a propósito, con mala fe, y sin ningún beneficio para su persona. No estamos hablando de reclamaciones políticas que tienen diferentes lecturas; se trata de un boicot a un producto de calidad del propio país, del cual los boicoteadores no obtenían ningún beneficio más allá del placer del sufrimiento ajeno.

No entraré a valorar el boicot ni tampoco en las causas que llevaron a algunas personas a realizarlo, porque creo en la libertad individual. Lo que sí me parece justo es afirmar que las decisiones del parlamento catalán no se toman para fastidiar al resto de España, sino por beneficio propio —egoísta o no—, mientras que un boicot no tiene otra justificación que el placer en el dolor ajeno, un dolor que acaba permeando en el boicoteador, ya que la economía catalana y española están comunicadas.

Este hecho marcó a muchos ciudadanos, y en las tertulias de bar, se empezó a escuchar la preocupación por parte de inmigrantes españoles de que su propia familia de otra región había dejado de comprar cava catalán; se entendían los motivos del boicot, pero no se aprobaba que fuera una respuesta racional. Mucha de esta gente empezó a interesarse por el independentismo como solución a un problema que cada vez era más evidente.

El español, que siempre ha mantenido un trato excelente con el catalán a nivel individual, empezaba a comportarse de forma agresiva a nivel colectivo. Ambos territorios empezaban a entrar en una espiral de acción-reacción en la que todo lo que hace el otro se percibe como ataque a la integridad propia.

El cuarto ejemplo es, quizá, el que ha indignado a más ciudadanos catalanes y, como se suele decir coloquialmente, ha fabricado más independentistas. Se trata de la recogida de firmas contra el Estatuto de Autonomía que había aprobado el Parlamento catalán.

Internamente, la ciudadanía catalana ya percibía que su Parlamento había recortado drásticamente el Estatuto antes de su aprobación por el Congreso. De hecho, hubo muchas críticas al Parlament por este motivo. Se consideró un Estatuto descafeinado. Con razón o sin ella, este detalle ayuda a comprender el resto del contexto.

Poco después, el Partido Popular inició una campaña ciudadana por las calles de diferentes ciudades, animando a los transeúntes a firmar “contra el Estatuto de Cataluña”.

De nuevo no cuestionaré la legitimidad de una iniciativa que, no olvidemos, no fue ciudadana sino motivada por un partido político con la intención clara de manipular a su electorado. Lo que no se puede ignorar es que este hecho sentó como un puñetazo en el estómago de la población catalana, que veía como un partido utilizaba su territorio como simbolismo de todos los males, y así fomentar la discordia en el que quizá haya sido el acto más masivo de enfrentamiento entre Cataluña y España.

Cuatro millones de personas, a título invididual, de su puño y letra, habiéndose leído o no el Estatut, firmaron en contra de su aprobación, en un acto absolutamente gratuito que, sin duda, contribuyó a romper España.

El hecho de manipular a la población para que firme en las calles lo que un partido no tiene mayoría para defender en el Congreso, cualquiera que sea el ejemplo, es de un bajísimo nivel moral.

Para que no se me malinterprete, elevo al mismo nivel las manifestaciones por la Guerra de Irak y las del Prestige. Aunque, a diferencia de éstas dos, donde la ciudadanía protestaba contra sus políticos, los firmantes contra el Estatut dirigían su protesta contra un territorio de su mismo Estado y no una resolución de su Parlamento.

El grado de importancia de esta puntualización, de nuevo, queda a criterio del lector, pero en Cataluña no sentó bien. El hecho circunstancial de que fuera el PP quien interpusiera la denuncia no implica que el resto de partidos del Congreso tengan una actitud más respetuosa con la voluntad catalana, así que pido disculpas por abusar en mis ejemplos de este partido.

Un punto de inflexión, el agravio comparativo del Estatut

El Partido Popular, no contento con ello, elevó legítimamente al Tribunal Constitucional algunos artículos del Estatut, considerando que no encajaban en el marco jurídico vigente. Una decisión respetable, añado.

Lo que el Partido Popular no hizo en su momento es denunciar algunos artículos del Estatuto de otra región, cuyo redactado es idéntico letra por letra al catalán, y que por tanto deberían haber sido examinados de igual forma.

La denuncia del Estatuto al Tribunal Constitucional es una herramienta de lucha jurídica cuando un partido está en minoría en el Congreso, intentando conseguir sus objetivos forzando un fallo jurídico a su favor aunque no tengan la mayoría democrática en el Parlamento.

Si en el caso anterior nos encontrábamos de una manipulación de la población para eludir una minoría parlamentaria, ahora nos encontramos con una perversión de la separación de poderes del Estado de derecho, utilizando con fines políticos al Poder Judicial.

Lo que es absolutamente inaceptable es que un partido que aspira al Gobierno del Estado —objetivo que a fecha de hoy ha conseguido— se dedique a denunciar las leyes de un territorio, decidiendo de forma arbitraria y de mala fe no denunciar leyes idénticas de otro.

El tema lingüísico

Ya he hablado sobre el conflicto entre el castellano y el catalán en otras ocasiones, y lo mantengo. Resumiendo; la ciudadanía catalana conoce ambas lenguas gracias gracias a un modelo premiado internacionalmente de normalización lingüística.

Todo aquél que diga que el castellano está perseguido en Cataluña, o bien miente como un bellaco, o sencillamente está desinformado. En el artículo mencionado anteriormente aparecen datos para apoyar este modelo lingüístico, donde se muestra que pese al bilingüismo teórico, no toda la población catalana conoce el catalán, ni lo usa diariamente.

Hoy no es mi objetivo debatir sobre este tema, pero no deja de ser un ataque importantísimo a la parte más esencial de la cultura catalana, que es su lengua. Se ha demostrado que la educación vehicular en catalán no tiene desventajas para el alumno, sólo beneficios. ̉¿Cómo va a ser malo adquirir más conocimientos?

Sin embargo, el Estado español, representado por el alto Tribunal, dictamina que un adulto puede decidir privar a su hijo de una competencia que le es útil, por no decir imprescindible, en su día a día en un territorio donde se hablan dos idiomas. Valoraciones aparte, la consecuencia es que desde luego no es un laude apreciado por la población catalana, consciente de los beneficios para los niños de aprender tres idiomas en la escuela y muy protectora con su lengua.

La población catalana es muy sensible a la cuestión lingüística, y el Estado español ha demostrado continuamente poca sensibilidad al tratarlo, lo que denota una falta de respeto. Todo lector que viva en una zona bilingüe, que las hay y muchas, aunque no salgan por los medios, apreciará la importancia y la riqueza cultural que proporciona no tener uno, sino dos idiomas maternos.

¿Qué ha de ser un Estado y a quién ha de servir?

Me gustaría que se entendiera la diferencia entre los actos que reclaman un derecho para sí mismo, sea extensible posteriormente (o no) al resto de territorios —más soberanía, más dinero, más visibilidad identitaria, uso de la lengua propia— de los que niegan un derecho a los demás, que incluso sería beneficioso o al menos neutral si se aplicara para todos, incluyendo al propio territorio que niega —matrículas, dominios de Internet, autodenominación como nación—.

El Estado tiene la obligación de mediar cuando un territorio realiza demandas que chocan con los derechos del resto de territorios, faltaría más. Personalmente, algunas de las demandas que han salido del Parlamento catalán me han parecido sobredimensionadas o injustas, si llegaban a afectar al bienestar de otras regiones. Pero lo que no es justo es que el supuesto defensor de los territorios que administra se convierta en su principal oponente, de manera sistemática. Da que pensar.

Una representación estatal adecuada es la que toma como propias las proclamas de un territorio, las eleva al panorama internacional, las defiende, y las asume aunque no le beneficie —ni le perjudique—directamente, sino sólo a ese territorio. En España no sucede eso, sino lo contrario; el Estado es tan egoísta que no mueve un dedo por sus territorios. El Estado que queremos los catalanes, sencillamente, es uno que nos represente y nos permita desarrollar nuestra vida cotidiana sin tener que lidiar con fricciones e impedimentos constantes. Un Estado tan sólo es una herramienta. Como todas las herramientas, si no funciona, se debe cambiar.

Me gustaría pedir al lector un pequeño ejercicio e intentara verse representado en los ejemplos que he desarrollado anteriormente, que imaginara en la medida de lo posible cómo se sentiría si fuera él o su territorio el que se viera implicado en estos conflictos. Simpatice o no con la causa, he intentado mostrar que hay motivos suficientes para esta desafección. En este punto del texto creo que ya es innegable.

Así pues, el ciudadano catalán, igual que el ciudadano de cualquier otra región, entiende que el Estado no le sirve a él —ni a sus conciudadanos— sino a sí mismo.

Además, viendo que es objeto de agravios en el trato, laudes legales que atacan a su cultura y la percepción de un cierto rechazo —mayor o menor, pero lo hay— por parte de parte de ciertos sectores ideológicos de su propio país, decide que la mejor solución para unos y otros es desligar su futuro del Estado Español.

No podemos ignorar el problema, alegando que un millón de personas sencillamente están equivocadas, manipuladas u ofuscadas por un odio nacional. Espero que este artículo haya ofrecido suficientes herramientas para entender el punto de vista catalán, aportando al debate dos puntos clave. Si alguno de los lectores no está de acuerdo con alguno de los puntos expuestos, que no lo dudo, le pido sencillamente que tenga en cuenta que hay gente que opina de esta manera, muchos o pocos, y que use ese conocimiento para enriquecer su contexto en este conflicto.

El primero, en ambos bandos hay personas utilizando argumentos que, en mi opinión, no contribuyen al entendimiento, ni siquiera a la solución. Temas como el fútbol, el dinero o el sentimiento visceral pueden ser más o menos importantes, pero no llevan a la raíz del problema.

El quid de la cuestión es el fracaso del Estado de las autonomías por la negación de que España es un Estado plurinacional y, a su vez, la construcción de un Estado cuyo objetivo no es servir al ciudadano, sino preservarse a sí mismo.

El segundo punto consiste en que la independencia, entendida como una herramienta de convivencia, supone ofrecer a Cataluña una estructura de Estado nueva y renovada, sin perjuicio de seguir persiguiendo cambios estructurales que nos lleven a una sociedad más justa y menos corrupta.

Los catalanes somos conscientes de que no por el hecho de tener un Estado propio se van a solucionar nuestros problemas de corrupción, paro o desigualdad social. Pero, como el movimiento 15-M, los sectores de la izquierda socialista o incluso la derecha más liberal, creemos que hace falta un cambio de modelo de Estado. Y que, debido a los problemas de convivencia, innegables, entre el territorio catalán y el territorio español, escogemos la vía de la secesión como herramienta para hundir los cimientos del Estado actual y la construcción de un Estado nuevo. Esta lucha no es incompatible con reclamaciones por un Estado del Bienestar real y la justicia social.

La unión no siempre hace la fuerza, ya que reman más rápido dos barcas pequeñas que una grande, si en la grande cada uno rema en direcciones opuestas.

Pienso sinceramente que la reconstrucción del Estado español, usando como detonante la independencia de Cataluña, recordemos, reclamada masivamente por su ciudadanía y aceptada por su Gobierno en un acto inaudito de revolución ciudadana, puede ser lo mejor que ha sucedido a España como Estado, y a sus ciudadanos a título individual desde la Transición.

Seamos adultos y no hagamos trampas. El Estado español no nos roba, pero tampoco nos representa, ni a los catalanes, ni a la mayoría de los ciudadanos de este país, y es nuestro derecho presentar herramientas para solucionarlo.

Nota: si compartís el texto de este artículo, por favor, acordáos de añadir un enlace a esta página web. Gracias.

39 comentarios

  1. Viernes, 21 de Septiembre de 2012 a las 17:35 | #1

    Voy a resumir mi opinión en pocas lineas:
    Si los catalanes tienen razones para quejarse, Entonces los salmantinos (por poner un ejemplo) tendríamos un griton de ordenes de magnitud de quejas. Es mas, ya me gustaría a mi que Salamanca o Castilla y León tuviera vuestros problemas. Lo siento pero os puede el ego.

    No veo problema en que os independicéis, ahora bien: hacedlo con todas las consecuencias. Sois mayorcitos (aunque a veces no lo parezca).

    Ahora bien, muchas cosas son ganas de tocar los cojones. Un ejemplo: el dominio .cat Bueno pues si ninguna región lo tiene ¿Por que si vosotros? ¿Y por que no puede decidirlo España? Si fuera Castilla y León el que pidiera .cyl y no se le concediese ni dios diría nada mas. Pero como sois vosotros es una afrenta.

    El problema es que sobrereaccionais. Si fuera una reacción mas normal por ambas (repito: ambas) partes se acabaría el problema.

    Una ultima cosa: Una masa si puede ser manipulada.

  2. Viernes, 21 de Septiembre de 2012 a las 17:40 | #2

    Mario, por favor, busca la parte que dice:

    Para mi análisis, extendiendo el argumento de que el objetivo del Estado actual es la preservación de sí mismo, aprovecharé el conocido argumento “los catalanes se sienten ciudadanos de segunda”.

    Pese a ser cierto, encierra una trampa de interpretación, y es que invita a personas de otras regiones a pensar que, si los catalanes, que tienen trenes de alta velocidad e infraestructuras de calidad, se sienten ciudadanos de segunda, ¡qué no se sentirán ellos!

    Bien; están absolutamente en lo cierto.

  3. Viernes, 21 de Septiembre de 2012 a las 17:43 | #3

    Sobre los dominios:

    Me gustaría que se entendiera la diferencia entre los actos que reclaman un derecho para sí mismo, sea extensible posteriormente (o no) al resto de territorios —más soberanía, más dinero, más visibilidad identitaria, uso de la lengua propia— de los que niegan un derecho a los demás, que incluso sería beneficioso o al menos neutral si se aplicara para todos, incluyendo al propio territorio que niega —matrículas, dominios de Internet, autodenominación como nación—.

    En serio, ¿aún no lo habías leído entero, o es que no me he sabido explicar bien? Sé que el artículo es muy largo, pero estos dos puntos los reitero en muchs ocasiones

  4. Viernes, 21 de Septiembre de 2012 a las 17:54 | #4

    Como no tengo estudios de letras, admito mi incapacidad para expresar el 100% de mis ideas, así que cambiaré de registro para que quede clara de una vez la cuestión “ciudadanos de segunda”

    Cataluña, Salamanca, Extremadura. Todos somos ciudadanos de segunda. Es una verdadera lástima que el Estado ignore las reclamaciones de las autonomías.

    Por desgracia, Cataluña aparece más en la prensa, y la maquinaria propagandística del Estado presenta los fracasos catalanes como victorias del Estado. Lo que mucha gente no es capaz de comprender es que el enemigo común es el Estado, que es quien nos corta las alas. La culpable del ninguneo a los territorios no es La Otra Región, sino quien administra y tiene la última palabra.

    El desdén con que se trata a las regiones más pequeñas o más pobres nada tiene que ver con que Cataluña pida un dominio .cat. Es necesario entender que si Cataluña pide el .cat, lo que tiene que hacer Castilla La Mancha es pedir el .cyl, y ayudar a Cataluña a presionar al Estado para que lo conceda. En vez de eso, lo que se hace es poner palos en las ruedas.

    >> Si ninguna región lo tiene ¿Por que si vosotros?

    ¡Porque lo queremos! ¿Qué hay de malo? ¡Pedidlo también! ¡Pedid otras cosas! ¡Pedid lo que queráis, y exigid que el Estado os lo conceda!

    Estamos cansados de la envidia típica española, prefiriendo ver al vecino pobre antes que ser los dos ricos.

    Estamos cansados de la visión de que Cataluña es egoísta porque pide más, cuando otros no tienen.

    No es Cataluña, por desgracia, quien administra la Caja Del Dinero. Es el Estado. LUCHEMOS CONTRA EL ESTADO DE UNA VEZ. Tenemos un estado injusto y maquiavélico que ha conseguido que los ignorados piensen que la culpa de que estén ignorados es de quienes están siempre visibles.

    La culpa es del juez. La culpa es del intermediario. La culpa no es de quien pide, sino de quien da.

    Reformulemos este Estado de una vez.

  5. Viernes, 21 de Septiembre de 2012 a las 17:59 | #5

    Addenda al artículo, y valoración personal.

    Soy consciente de que cuesta leer un artículo tan largo. Soy consciente de que saber resumir es una virtud.

    Pero en la cuestión independentista, los resúmenes no son suficientes. La metáfora del gato no era suficiente. Dos podcast de una hora no eran suficientes. Las proclamas simples y rápidas impactan contra una pared y no calan en el oponente. Hay muchos argumentos válidos, pero que si no son explicados en su contexto, provocan el efecto contrario.

    Es necesario un artículo que llegue al fondo de la cuestión y que ni siquiera entre a debatir estos argumentos simplones, para evitar las réplicas simplonas.

    Espero que sea útil para el lector

  6. Lola
    Viernes, 21 de Septiembre de 2012 a las 18:07 | #6

    Hola,

    he leído tu artículo entero, bueno, la última parte he de decir que la he ojeado porque ya era demasiado largo y me había hecho a la idea de lo que querías transmitir (en mi opinión, se puede resumir, pero bueno).

    No acostumbro a dejar comentarios en blog pero he de decir que me ha gustado bastante tu argumentación. Yo no entiendo los nacionalismos ni los puedo entender (puedo entender ese sentimiento que dices de sentirse parte de algo, pero considero que los Estados son algo artificial y pertenecer a un Estado u otro no cambia nada). Sin embargo, a pesar de esto, aunque no lo comparto, siempre he considerado que si la mayoría de la población de una región quiere autodeterminarse como Estado, no me parece mal. Me ha gustado mucho tu artículo porque no has hablado de tópicos ni del dinero de Cataluña, sino que has hablado de problemas reales del Estado español, que no se siente como unidad (aunque creo que no sólo es por la acción del gobierno central sino también por motivos históricos).
    Escribo este mensaje sólo por decir que me ha parecido un artículo útil e interesante y sé que a todos nos gusta que nos lo digan cuando hacemos algo bien… y nada (creo que mi comentario también se podía resumir, ciertamente, pero bueno).

  7. Wiros
    Viernes, 21 de Septiembre de 2012 a las 18:07 | #7

    De los mejores artículos que he leído explicando pq necesitamos decidir nuestro futuro.

    Has ganado un lector.

  8. Viernes, 21 de Septiembre de 2012 a las 18:10 | #8

    Muchas gracias Lola y Wiros.

    Esa era mi intención, explicar los motivos reales por la independencia, ya no para convencer a nadie sino para ayudar a entender el conflicto.

  9. Viernes, 21 de Septiembre de 2012 a las 18:31 | #9

    Me anima Crespo a puntualizar que las instituciones catalanas, como su Parlamento, forman parte del Estado Español, y no queda claro en el texto.

    Entiéndase “Gobierno Central” donde sea aplicable.

  10. Anónimo
    Viernes, 21 de Septiembre de 2012 a las 18:54 | #10

    Voy a responder a algunas de tus cuestiones.
    Primero, dices que el estado español no os representa. A mí me gustaría saber a quien representa el estado español, porque actualmente nos sentimos muchos así. Y no solo en Cataluña.
    Has comentado el tema del cava. Respecto a eso de los boicots te voy a explicar mi prioridad de compra: primero productor local, segundo resto del territorio español que comparte el mismo sistema fiscal que el territorio en que vivo, tercero, producto que factura en Cataluña, por lo del porcentaje del IVA que se queda directamente en Cataluña, cuarto Pais Vasco y Navarra, ya sabes que tienen diferente sistema fiscal y por último producto de otros paises europeos. Por supuesto la mayor parte de lo que compro está fabricado en china, hablo de sede fiscal de la empresa que factura en el territorio español. No tengo nada en contra de nadie pero intento gastar en dónde creo que me puede revertir en parte. Por ejemplo desde que sólo encuentro judías verdes marroquís han desaparecido de mi dieta.
    Respecto al sentimiento nacionalista, sí que nos adoctrinan y mucho. Cuando trabajaba en el Vallés Occidental tenía compañeros que los miercoles por la mañana venían exaltados contándome lo malos que éramos “los españoles” porque cuando la Guerra de Sucesión, los soldados perseguían salvajemente a los payeses y se les pasaba a cuchillo, según les habían contado en las clases de historia catalana a las que asistían entusiasmados (Aragón y Valencia, hay que recodara que también se posicionó a favor de los austria en contra de los borbones y recibió igual trato). Y en Aragón, día sin otro tienes noticias sobre las pretensiones catalanas sobre el caudal del Ebro, la Llitera, el Aneto, los bienes de la franja en el museo de Lérida y el saqueo de los papeles del archivo de Salamanca. Luego sí se nos intenta manipular en todos lados, el sentimiento nacionalista nace muchas veces de la técnica del adoctrinamiento y lavado de cerebro constante y machacón y de la utilización partidista por todos los bandos con ansias de poder del agravio comparativo.
    Otro ejemplo en ese sentido es el siguiente: mi familia es de origen murciano, por lo que viajo con frecuencia a esa autonomía. Entre Murcia y Aragón jamás hubo problema alguno hasta que se inventaron lo del “Agua para todos” y lo de los aragoneses sentados encima de su botijo. A partir de ahí las relaciones familiares se agriaron y eso que ninguno tenemos ni campos de regadío, ni regentamos campos de golf.
    Lo que quiero decir es que es fácil, muy fácil, crear sentimientos colectivos por parte de grupos con determinados objetivos de poder económico y social creando enemigos externos, y eso es algo, que no podrás negar que tradicionalmente se ha venido utilizando con mucha alegría en Cataluña, y en los últimos años en el resto de España (parece ser que simplemente han copiado la técnica)
    Bueno, no tengo más tiempo, y se me quedan cosas en el tintqiero. Espero que mi comentario, al hilo de de tus reflexiones sirvan pa¡ra que se vean otros puntos de vista. Sólo dos preguntas: ¿Qué es España?¿Quienes son/somos los españoles?

  11. Viernes, 21 de Septiembre de 2012 a las 18:59 | #11

    Bien, entonces avancemos.
    Aceptando que Cataluña quiere la independencia, cosa que no está tampoco clara, haría falta una votación que no es lo mismo que una manifestación, pero aceptándolo, ¿existe algún plan en serio para llevarlo a cabo? Nunca he leído sobre él y supongo que sólo crearlo, debatirlo y ejecutarlo puede llevar años. Si es así, la independencia en ningún caso es inminente. Como sería dicho plan es un tema que me parece sumamente interesante.

  12. pau
    Viernes, 21 de Septiembre de 2012 a las 19:03 | #12

    @Mario Gomez
    Mario, el .cat no es un dominio territorial, sino lingüístico. Y, desde luego, ningún catalán se opondría a que cualquier otra lengua del estado tuviese su propio dominio en internet.
    Gracias por no oponerte a nuestra (hipotética y todavía hay que ver si mayoritariamente aceptada) segregación de España. De verdad. Al final, el sentimiento imperante entre los que somos independentistas es aspirar a ser dueños de nuestros propios errores y aciertos, con todas las consecuencias. No “contra” nadie.
    Cosa que no se puede decir de las reacciones del gobierno español (que es erróneo asimilar a las reacciones de los españoles): ¿Cómo se puede amenazar con un “te haré la vida imposible, no podrás estar en la UE,…” al estilo del más aberrante maltratador?

  13. Lenin
    Viernes, 21 de Septiembre de 2012 a las 19:37 | #13

    Todo lo que aquí se cuenta es conocido sobradamente fuera de Cataluña, y no por ello dejamos de pensar que las posiciones independentistas no son razonadas ni razonables (eso de que es necesario vivir en X sitio para entenderlo nunca me pareció una gran razón), aunque no por ello menos factibles.

    España no es un país centralista, sino tricentralista (Madrid-Barcelona-Bilbao), y que uno de sus polos centralistas se queje de falta de atención no resulta convincente. A la gente le resulta inaudito que desde Cataluña se presente contínuamente a España como una especie de ente externo que impone una serie de cosas a Cataluña, cuando sabemos que Cataluña es la segunda región, tras Andalucía y por delante de Madrid, con más diputados en el parlamento. Todas las leyes han sido votadas en un Parlamento donde Cataluña ha tenido una representación fortísima, y ninguna comunidad ha tenido al PP y PSOE comiendo de su mano más que Cataluña. Que un ciudadano catalán hable de España en tercera persona y se queje de lo que en la Villa se cuece en lugar de preguntarse a si misma qué hacen sus representantes suena a excusa.

    Tampoco nos gusta la actitud permanentemente puntillista. A pesar de tener un país donde se declara la cooficialidad de las lenguas, y de haber creado un marco donde la autogestión cultural y la inmersión, más o menos intensa, ha llevado el conocimiento del catalán y el Euskera a niveles admirables, resulta que en lugar de alegrarnos por ser un país ejemplar en el asunto de la gestión de los aspectos culturales autonómicos (los países europeos que están a nuestra altura se cuenta con los dedos de la mano), vemos en Cataluña un puntillismo desde el cual se deriva una opinión francamente negativa de la cual se acaba deduciendo que existe alguna especie de gran problema con el asunto lingüistico.

    Por otra parte, que tras 30 años de avances en descentralización y en todos los camos del “encaje”, se presente un día el señor Mas diciendo “o esto, o independencia”, nos parece muy arrogante, y a mi personalmente una traición a la confianza. Que Cataluña haya decidido hacer su política a golpe de “o esto, o independencia” es intolerable, tenga razón o no. No estamos dispuestos a soportarlo, y Rajoy sabe que tiene todo el apoyo del país (incluso el de la izquierda, aunque disimulemos) para, llegados a un momento, decir: de aquí no pasamos.

    Por resumir, no estamos de acuerdo con esa idea de que el “Estado Español” trate particularmente mal a Cataluña, y dado que la gente de fuera de allí no comparte esa opinión, nunca entenderán estas reivindicaciones como más que algo puramente egoista. Dado que esta situación es incompatible con la convivencia a largo plazo, lo más probable es que, efectivamente, lo mejor sea que Cataluña se vaya de España. Ambas naciones fomentaremos un sano odio al contrario en nuestros ideales nacionales, pero con los siglos todo se cura.

    (lo cual será un gran error para todos: el verdadero centralismo hoy en día es el de Bruselas, y la división será un gran favor a centroeuropa)

  14. Viernes, 21 de Septiembre de 2012 a las 19:43 | #14

    @pau

    “Al final, el sentimiento imperante entre los que somos independentistas es aspirar a ser dueños de nuestros propios errores y aciertos, con todas las consecuencias. No “contra” nadie.”

    Ya me gustaría a mi creerme eso. Esto es lo que pasará con los aciertos “Som els millors. Visca Catalunya”. Esto es lo que pasará con los errores “la culpa es de Madrid que durante siglos nos reprimió”. ¿Por qué? por la misma razón que lo hacen en los países latinoamericanos: es terriblemente fácil y tentador.

    ¿Tú ves que cuando la economía va mal algún político del signo que sea asuma su parte de responsabilidad? ¿y cuando la cosa va bien en ese sentido no sacan pecho? pues eso mismo pasará en Cataluña con España.

    Dicho esto, si mañana toca referéndum y por casualidad debemos decidirlo todos los ciudadanos del país (o estado para que nadie se ofenda) yo votaré en blanco para no interferir en vuestra decisión.

    Comprendo que os queráis pirar y entiendo que la Constitución, a la que los políticos recurren sólo cuando interesa, poco impedimento puede crear por una sencilla razón. Si la mayoría de la gente de una comunidad quiere la secesión en un estado de derecho de nada vale oponerse a ello porque sólo provocará decepción y rechazo en dicho lugar. En realidad no sé por qué se alegan razones para la independencia. Es muy simple: si alguien se quiere ir, es imposible retenerlo si no es a golpes. Como estamos en una democracia, esto no puede pasar (aunque yo ya espero cualquier cosa de España).

    Ahora bien, si Cataluña se independiza sólo quiero una cosa: que los fachas paletos tanto de un sitio como del otro cierren la boca para siempre y dejen de lloriquear. No ocurrirá, me temo.

  15. lorenzo
    Viernes, 21 de Septiembre de 2012 a las 19:59 | #15

    es cierto que el modelo de las autonomías ha fracasado. desde mi punto de vista no puedes darle un poder a un territorio pero impedirle las herramientas para ejercerlo y después echarle la culpa de no saber gestionarlo. para mi el modelo USA es el que mejor se adaptaría a nosotros.

    a mi cada día me parece mas correcto que os independicéis. ¿pq reteneros contra vuestra voluntad? si no queréis ser españoles pq no os sentís identificados ni representados nadie puede hacer que lo sintáis.

    lo del boicot al cava, el dominio.cat etc son claros ejemplos de manipulación política y de los medios, que intoxican para crear una corriente ideológica beneficiosa para ellos. en resumen yo compraré cava si me gusta, o no, y veré paginas con .cat si me interesa o no.

    el punto fundamental de tu argumentación es, desde mi punto de vista, que el estado no trata las demandas de sus ciudadanos, sino que solo quiere auto mantenerse funcionando,como un tornillo sinfin en el que nada cambia aunque parezca que si.

  16. pau
    Viernes, 21 de Septiembre de 2012 a las 20:03 | #16

    @Ruboslav
    No sabemos ni tú ni yo qué comportamiento tendría la opinión pública (o publicada) de este hipotética futura república catalana. Cierto. Por eso no creo justificado asumir este comportamiento de ALGUNOS países latinoamericanos, que por cierto no son los únicos casos de secesionismo de la historia.
    No veo yo a los norteamericanos quejarse de la herencia dejada por los ingleses. Ni a los portugueses de la de los españoles.
    Creo que lo que has demostrado con este comentario es un prejuicio, ni más ni menos.
    Pero bueno, lo importante es tu visión de que no se puede ir contra la voluntad del pueblo (insisto, caso de que llegara a pronunciarse) por más que lo diga la constitución. Lo comparto y lo agradezco.

  17. Viernes, 21 de Septiembre de 2012 a las 20:23 | #17

    @pau
    Quizá veamos la independencia y quizá veamos entonces que estoy equivocado con mi prejuicio. Ojalá, de verdad. En ese caso, vendré aquí (si Dame la Voz sigue viva y así lo espero) y me retractaré. Y lo haré con alegría.

    Podría extenderme en el por qué creo eso pero últimamente me estoy cansando de hablar de política y de la dura situación en que nos encontramos en general (ya me pensé muy mucho escribir el comentario anterior). Así que lo dejo aquí.

  18. Serendipio
    Viernes, 21 de Septiembre de 2012 a las 20:26 | #18

    Creo que una República Federal sería lo mejor. Y si se sumara Portugal, sería la leche.

    No obstante, si los catalanes se quieren independizar, adelante.

    Aunque viendo a quienes suelen votar en Cataluña, más que separarse de España, diría que quieren su propia España cañí…

  19. nicofilms
    Viernes, 21 de Septiembre de 2012 a las 22:35 | #19

    Cada zona del mundo debería poder organizarse como mejor le parezca a la mayoría de los que habitan esa zona. Y ya!

    Espero que este asunto no se enquiste y pase a convertirse en monográfico de los próximos podcasts. Es interesante, pero hay un montón de temas que también…por ejemplo la macrofiesta de cumpleaños holandesa via error de facebook.-

  20. Sábado, 22 de Septiembre de 2012 a las 09:08 | #20

    Gran artículo y gran exposición. Espero que ayude a “entendernos”, aunque como catalán yo opino que ya es demasiado tarde. Prefiero la independencia y que nos llevemos bien.

  21. Picaporte
    Domingo, 23 de Septiembre de 2012 a las 17:33 | #21

    Cataluña es como la gata flora, si se la meten chilla y se la sacan llora. Iros cuanto antes y cerrar la puerta al salir.

  22. Picaporte
    Domingo, 23 de Septiembre de 2012 a las 21:27 | #22

    CATALUÑA ESTÁ TRISTE… COMO CRISTIANO RONALDO.

  23. Picaporte
    Domingo, 23 de Septiembre de 2012 a las 21:30 | #23

    La independencia es siempre para los ricos, nunca para los pobres.

  24. Yussuf Igualada
    Domingo, 23 de Septiembre de 2012 a las 21:43 | #24

    لاللع غفقث صسش من لهخ حجحعغ ققف قبا اتىةةوثسسووننغ ثي ٩٣بل نىىل ل بطكح عاق قثفلبيس سش ثسيص ق٨ عثنتا ا

  25. F Gomez
    Lunes, 24 de Septiembre de 2012 a las 01:38 | #25

    He leído el inicio, sobre el millón de personas en la manifestación. Yo no es que los trate de infantiles o borregos, pero si un poco de España cañi (versió catalana). No entiendo como en una situación de recortes en educación y sanidad así como en derechos laborales tan grave, el personal no se moviliza de la misma forma.
    La derecha de CiU gobierna con tanta mano dura como el PP, pero saca su nacionalismo de senyera, y aquí no hay política.
    CiU está sacando provecho de todo ello, ha conseguido que no se hable de su propia acción de gobierno, de los recortes y tampoco de la corrupción que salpica a su propio partido, al ICS, a la trama de Oriol Pujol, etc.
    Evidentemente alguien en los medios y en el poder mueve los hilos agitando al personal y le esta saliendo muy rentable.

    Sobre el resto del artículo, el análisis me parece más bien pobre. De hecho yo no lo llamaría ni siquiera análisis, sino abocar una percepción personal de manera poco, muy poco crítica.

    Decir que “La cuestión independentista catalana es exactamente la misma reclamación de justicia y libertad universal” es llenarse la boca de grandilocuentes palabras. ¿la gente pedía más democracia? ¿más transparencia? ¿un cambio en las estructura del poder? CiU es tan partitocrático como el PP-PSOE. De nuevo te digo, análisis muy poco analítico.

    Lo del ejemplo del dominio no tiene precio.

  26. Theogonist
    Lunes, 24 de Septiembre de 2012 a las 11:34 | #26

    Carlos, si te señalo todos los errores lógicos y falacias argumentativas del texto, ¿cambiarías tu punto de vista? Lo digo por si merece o no la pena darme el curre (Tienes apriorismos a patadas, un par de ad verecundiams y non sequiturs, algún ad populum, etc.).

  27. Lunes, 24 de Septiembre de 2012 a las 14:15 | #27

    @Theogonist
    Siempre se agradece que te critiquen las ideas, eso sí, si se trata de los argumentos que yo he escrito y no “los argumentos de siempre”. Así podré ver si estoy equivocado o es que no me he explicado bien en algún punto.

    Carlos

  28. Theogonist
    Lunes, 24 de Septiembre de 2012 a las 16:13 | #28

    Bueno, podría ser exhaustivo, pero no tengo motivación (Ya he comentado muchas veces que el independentismo me parece bien). Sólo pretendo señalar errores en el razonamiento que hacen que toda la argumentación sea algo endeble:

    “todo aquél que los trate condescendientemente de infantiles, manipulados o borregos está cometiendo un gravísimo error. Uno puede ser más inteligente o menos inteligente que la media de la población, pero de ninguna manera se puede despreciar una manifestación que moviliza al 15% de la población, algo inaudito en nuestro país.”

    – Apriorismo, o falacia petitio principii: Dar por hecho que la sociedad catalana NO está manipulada sin demostrarlo. Sé que a nadie le gusta reconocerlo, pero es una opción que no se puede descartar sin argumentos. Y cuanto más descontenta o peor económicamente se encuentra una población, más fácil es de manipular. El número de personas que tengan una opinión no implica que sea imposible la manipulación. A la historia me remito.

    Ha habido aquí varios comentaristas (Y conozco de mano a muchos catalanes o residentes en Cataluña) que afirman sin miedo que la sociedad catalana está fuertemente manipulada (Esta manipulación no tiene por qué venir sólo del sistema educativo. También de los medios). No tengo pruebas (más allá de las testimoniales) para defender este argumento, pero tampoco he visto ninguna en tu argumentación que sirva para denegarlo (Más allá del: “Creeme. No estamos manipulados”.)

    “Hay que entender que es difícil opinar con conocimiento de causa si no se vive en Cataluña.”

    – Falacia ad verecundiam: El argumento de autoridad no es válido. Se puede tener conocimiento de causa sin necesidad de vivir en un sitio. Con esa frase estás despreciando de manera gratuita millones de opiniones. Es obvia la falacia si le damos la vuelta: “Hay que entender que es dificil opinar sobre Cataluña con conocimiento de causa si NO se vive fuera de Cataluña”.

    “El segundo punto consiste en que la independencia, entendida como una herramienta de convivencia, supone ofrecer a Cataluña una estructura de Estado nueva y renovada, sin perjuicio de seguir persiguiendo cambios estructurales que nos lleven a una sociedad más justa y menos corrupta.”

    – Non sequitur: Dar por hecho que la independencia implica eso debería demostrarse. De hecho, no se pretende cambiar el modelo de estado. Se pretende eliminar una capa de control, pero el modelo va a ser el mismo (Democracia representativa Local-Provincial-Estatal, en vez de D.R. Local-Provincial-Autonómica-Estatal). Además, que con toda probabilidad, cuando os independiceis, sereis también centralistas. Cambiareis Madrid por Barcelona.

    Los ad-populums no los menciono pero están por todos lados. Cada vez que has usado la palabra “millón” o “millones” de personas, has recurrido a esta falacia.

    Finalmente, me hace gracia la falacia que más canta de todas: La de la moderación o del punto medio -> “Invita a personas de otras regiones a pensar que, si los catalanes, que tienen trenes de alta velocidad e infraestructuras de calidad, se sienten ciudadanos de segunda, ¡qué no se sentirán ellos!

    Bien; están absolutamente en lo cierto.”

    Con esto estás dando a entender que ciertamente, ACEPTAS que Cataluña se encuentra en una situación beneficiosa con respecto a la España que no es Madrid, aunque luego dices:

    “Pero lo que no es justo es que el supuesto defensor de los territorios que administra se convierta en su principal oponente, de manera sistemática”

    Y ahí, das a entender lo contrario: Que Cataluña está especialmente perjudicada.

    En fin, observo que has cambiado bastante tu argumentario desde hace un año hasta ahora. Antes recurrías al argumento económico (Donde decías, con otras palabras que el estado español SÍ OS ROBABA, algo que ahora niegas), y ahora has cambiado a un argumento de “defensa” ante un estado injusto, algo más acorde con la mentalidad actual post-15M. Estoy totalmente de acuerdo en lo que dices de que el estado no representa a sus ciudadanos, que sólo se representa a sí mismo, etc. Sin embargo, lo que me temo que todavía ve poca gente es que la solución no va a pasar por “separarse y tener nuestros propios políticos” ni por “cambiar al partido X”, sino por cambiar radicalmente el tipo de democracia, de un modelo representativo a algo más participativo (Yo siempre defiendo algo más próximo a la democracia directa).

    De todas maneras, ánimo con esa independencia. Esperemos que sea la solución a vuestros problemas, aunque mucho me temo que no será tal.

  29. Martes, 25 de Septiembre de 2012 a las 09:56 | #29

    Primera República, donde cada territorio tuvo derecho a decidir pasaron estas cosas tan bonitas:
    “La nación jumillana desea vivir en paz con todas las naciones vecinas y, sobre todo, con la nación murciana, su vecina; pero si la nación murciana, su vecina, se atreve a desconocer su autonomía y a traspasar sus fronteras, Jumilla se defenderá, como los héroes del Dos de Mayo, y triunfará en la demanda, resuelta completamente a llegar, en sus justísimos desquites, hasta Murcia, y a no dejar en Murcia piedra sobre piedra.”

    “Dos fragatas cantonales, la fragata de hélice Almansa y la fragata blindada Vitoria, salieron de Cartagena «hacia una potencia extranjera» (es decir, a Almería), para recaudar fondos. Al negarse la ciudad a pagar, fue bombardeada y tomada por los cantonalistas, quienes se cobraron ellos mismos el tributo. El general Contreras, al mando de la flota, se hizo rendir honores al desembarcar, curiosamente al son de la Marcha Real. A continuación, repitieron hazaña en Alicante y, de vuelta a Cartagena, fueron apresados como piratas por las fragatas acorazadas HMS Swiftsure y SMS Friedrich Carl, británica y alemana respectivamente.”

    Y Cartagena, llegó hasta Hellin.

    Eso es el bonito legado que nos dejan el “los territorios tienen derecho a decidir” Como si los territorios fueran personas.

  30. Theogonist
  31. Juan N P
    Domingo, 30 de Septiembre de 2012 a las 19:21 | #31

    Un curro de artículo, y muchos y buenos comentarios. Aún acabaremos sabiendo qué demonios pasa en España y Cataluña. Me ha gustado mucho el comentario de Theogonist.

    Es más fácil criticar que crear toda una argumentación coherente, como tú has hecho, pero, y disculpa que te lo diga, veo muchas sentencias absolutas, muchos “deberes” y mucha convicción en veracidad de la realidad que aprecias.
    Tu pedazo de artículo habla de Cataluña y España en lo que a mi pe parece un todo muy ofensivo (aunque políticamente aceptadísimo)Cataluña en lugar de “una parte de Catalanes” y España en lugar de “Gobierno Central” o “una parte de Españoles”. Como ciudadano, me revienta por dentro que un político me funda con un territorio y borre lo único que tengo frente a él, mi individualidad como ente político. Los políticos (de todo color) quieren borrar la diferencia entre Estado y ciudadano, el estado ya no es una herramienta, pretende ser un padre, una madre, un amigo. En el caso de Catalunya la parte del Estado que gobierna sólo en Cataluña habla hoy como si estuviera fundida con la ciudadanía y separada del resto del Estado. Y yo odio que el estado intente meterse en mi cama, solo para conseguir mi parte de poder soberano. Sea con el objetivo que sea.

  32. Antonio
    Viernes, 5 de Octubre de 2012 a las 17:10 | #32

    El ” deficit Fiscal ” es debido a que compramos muchos “productos ” Catalanes, con su IVA,IRPF, …, si no quereis tener deficit Fiscal, dejamos de comprar y tema solucionado.En lugar de Cola Cao Hispano Cao, Font Vella Fuente Nueva, ….. y los impuestos para TODOS

  33. Alex
    Sábado, 6 de Octubre de 2012 a las 11:01 | #33

    Hola,

    Lo primero agradecerte el intento de explicar lo que vemos desde nuestra esquina de la península. No sé si servirá de algo porque no sé cuan permeable es la gente. Sea como sea hacen falta más articulos así y menos de lo que uno se encuentra habitualmente. Soy de la opinion que cada gota ayuda de alguna manera.

    Dicho esto, parte de mi opinion, muy abreviado.

    El Parlament/Sant Jaume no nos trata ni nos tratará mejor de lo que nos tratan en Madrid. Como dices, el mayor problema que tenemos es que los organismos de gobierno solo tienen una prioridad: beneficiarse y defenderse a si mismos. Ademas mientras nos quedemos en europa no cambiará nada.

    A más cercano el gobierno, más pequeña la zona y menos gente que coordinar, más facil poder hacer algo (sin llegar a lo absurdo). Si Cataluña fuese un país igual tendríamos más posibilidades de forzar los cambios que todos queremos. No podemos contra Madrid, y aun menos contra Bruselas. Tal vez si podamos con Cataluña? (aunque me da que la gente en lugar de pensar en seguir luchando ya se quedarían contentos con la independencia).

    Si además me dices que salirse de españa es salirse de europa ahi de golpe paso de ser federalista a ser independentista.

    Pero al final, tocando la realidad y pasando del ideario. Lo que de verdad pienso que está ocurriendo, es que estamos ante una jugada magistral de CiU.
    Ni quieren independencia ni quieren nada más allá de gobernar en mayoría y sacarse al PPC como segundo partido en la cámara. Y parece que les saldrá bien.
    Estan contando que con el alza de sentimiento independentista y con el PP ya en Madrid, el PPC perderá votos. Además PPC esta en un estado lamentable y los gobiernos de PSC/PSOE están aún frescos en la memoria. Así que creen que si hacen elecciones en catalunya les caeran igual o mas votos que hace 2 años. Que el PPC volverá a ser el 3º,4º o 5º partido de la camara y que el PSC como mucho será el 2º.
    Creo que el objetivo es volver al estado anterior al tripartito, cuando CiU reinaba. Y una vez pase eso, volverán a su habitual indefinición y evitación de actitudes extremas.

  34. Alex
    Sábado, 6 de Octubre de 2012 a las 11:05 | #34

    Correccion, quise decir “Además *PSC* esta en un estado lamentable”. en esta frase quería decir PSC, no PPC.

  35. Oscar Diaz
    Martes, 9 de Octubre de 2012 a las 11:29 | #35

    Bueno, gracias por explicar a pie de calle los motivos que teneis los que os sentis nacionalistas, por Madrid no se entienden, tampoco hay nada ni nadie que lo explque. Todo el mundo sabe que de las peores cosas que tiene el PP es que secuestra las radios/televisiones. Y los politicos catalanes, les pasa lo que a los españoles, que estan en otra dimension con respecto a su ciudadania.
    Ahora bien, no conozco nadie más crítico con su país que yo, tú críticas a los políticos españoles y por supuesto que no te faltan motivos, pero cometes un error, dejas a CIu y el resto fuera. Yo creo que todos son iguales, y que desde luego hay que cambiar las reglas del juego y reformarlo.
    Yo pienso que hay que cambiar esto, para que sea más justo, Pero creo que tú y tanta otra gente, aprovecha las miserias del estado español para justificar vuestros fines que es a toda costa separarse, no mejorar el estado. Los motivos que expones para la independencia parecen más excusas, sin meterme a que puedes tener razón a temas como el dominio y cosas así.
    Si el pueblo Catalán se quiere separar, no podemos hacer nada par impedirlo, al menos eso pienso yo, pero con todas las consecuencias, porque he oido a catalanes justificando su independencia a la carta, y eso si que es de un egoismo enorme.

  36. Martes, 9 de Octubre de 2012 a las 13:05 | #36

    Creo que hay demasiados comentarios y se pierde el grano entre la paja, así que voy a repetir algunas aclaraciones.

    Sabemos que la independencia no soluciona el problema de corrupción. Los partidos políticos siguen siendo un problema. Pero eso no es motivo a favor ni en contra, es una variable independiente. Es como decir que las peras son verdes o el cielo es azul, una cosa no afecta a la otra.

    Si hay alguien que defiende la independencia para solucionar la corrupción, está equivocado. Pero dudo que alguien lo haga. Es un falso argumento que se usa desde medios anti-independentistas para hacer creer que nuestros argumentos son débiles. Sencillamente es mentira.

  37. Theogonist
    Jueves, 11 de Octubre de 2012 a las 12:24 | #37

    “Sabemos que la independencia no soluciona el problema de corrupción.”

    Ya, pero es que NO SABEIS si la independencia soluciona alguno de los otros muchos problemas que has mencionado como motivantes.

    Yo ya lo dije: Espero que sí que los solucione (y ánimo con ello), pero mucho me temo que no será así.

  38. Jueves, 11 de Octubre de 2012 a las 18:21 | #38

    @Theogonist
    Ostras macho, vale que el artículo es largo, pero creo que he intentado explicarlo bien.

    La independencia soluciona un único problema: el que tu propio Estado te ponga palos en las ruedas.

    Lo demás, bueno, habrá que construirlo a posteriori, y para ello trabajaremos.

  39. theogonist
    Sábado, 13 de Octubre de 2012 a las 01:53 | #39

    “Ostras macho, vale que el artículo es largo, pero creo que he intentado explicarlo bien.”

    ¿Qué tiene que ver que el artículo sea largo? Creo que por comentarios anteriores ha quedado claro que lo he leído y analizado entero.

    “La independencia soluciona un único problema: el que tu propio Estado te ponga palos en las ruedas.”

    Pero es que insisto: Eso es lo que QUIERES creer. No está demostrado por ninguna parte, ni ninguno de tus argumentos DEMUESTRA que eso vaya a pasar. No tienes argumentos para defender que un futuro estado catalán NO os vaya a poner palos en las ruedas a los propios catalanes. De la misma manera en que el estado español nos pone palos en las ruedas a todos los españoles, dudo que un estado catalán vaya a dejar de putear a sus ciudadanos para beneficio propio.

    Si quieres pensar que la independencia va a resolver un problema sistémico de la democracia representativa, allá tú, pero sigo pensando que sin pruebas, tienes las ideas un poco idealizadas.

    “Lo demás, bueno, habrá que construirlo a posteriori, y para ello trabajaremos.”

    Eso suena a “quiero construir una máquina del tiempo en mi garaje. ¿El cómo? ¿Qué más da? Habrá que pensarlo a posteriori, y para ello, trabajaremos. Lo importante es la intención”

  1. Viernes, 21 de Septiembre de 2012 a las 17:27 | #1
  2. Viernes, 21 de Septiembre de 2012 a las 17:39 | #2
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