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Vivimos en la época de lo políticamente correcto. ¿Cuántas veces no habremos visionado por televisión un programa de esos, tipo “revival”, donde asombrados vemos un anuncio, un videoclip, una prueba de un programa de televisión de tal o cual año, y con media sonrisa en la boca pensamos: “Hoy en día, esto no lo pasan por TV ni de coña…”? Para muestra un botón, la canción de Loquillo, “La Mataré”. Una canción cojonuda, pero el propio cantante reconoce que cada vez la interpreta menos, porque con los tiempos que corren… Francamente me parece mucho más dañino y ofensivo lo que sale por Tele5 todas las tardes.
En fin, no hace falta irse hasta el extremo de la violencia de género. Pero como diría cierto contertuliano de DLV, desde hace tiempo parece que todos nos la aguantamos con papel de fumar.
¿Qué me decís de lo que ha pasado durante la última edición del Tour? Si, ya sé que a la mayoría de la audiencia de DLV el deporte le importa un pimiento, pero no estoy hablando estrictamente de deporte. Estoy hablando de lo que representa el fair play, y que sucede cuando se malinterpreta. Fair play, sería no pegarle un guantazo a tu rival durante un sprint de llegada a meta. Sería tenderle tu bidón de agua durante una subida si a tu rival se le ha terminado y se está deshidratando. Sería, que sé yo, ayudarle en los relevos durante la subida o la escapada.
Pero en aras del fair play, ¿Estás obligado a parar y esperar a tu rival, si a este se le sale la cadena de la bicicleta o pincha una rueda? Si son lances de la carrera, ajenos a ti, me parece casi pueril que tengas que detener tu ritmo para no cobrar ventaja de un accidente fortuito o incluso de un error personal de tu rival. Me extraña que con lo injusta que suele ser la vida, y el mundo en general, en el campo deportivo se quiera llevar la caballerosidad y la “justicia” hasta estos extremos ridículos.
Puede que tenga algo que ver la educación que desde hace tiempo damos a los niños. La de evitarles frustraciones, la cultura de la compensación. Si a tu hermano le han dado un premio por tal cosa (merecido o no), a ti te llevan un día a Port Aventura. Si al amiguito los reyes le han traído una Play3, pues para ti otra. Tener premio para no sentirte menos, te lo hayas ganado o no. ¿Así como se cultiva la cultura del esfuerzo? Eso que está tan de moda ahora, recuperar la cultura del esfuerzo. A nadie le gusta sentirse frustrado, claro que no. Pero en la vida te vas a llevar más de un chasco, y hay que saber encajarlo, o te convertirás en un tipo asustado de la vida.
De los errores, problemas y contratiempos es de donde más se aprende. Al menos así me lo enseñaron a mí.


Que razón tienes, luego la gente se extraña de la “generación ni-ni”, si se le ha dado todo…. en fin, es lo que tenemos. Espero que los padres que venimos detrás aprendamos.
En cuanto al deporte, no me imagino a Hamilton esperando a Alonso porque se le ha pinchado una rueda o al contrario…, estoy totalmente deacuerdo… Sastre lo dijo claro.
El deporte es competición, no lo llevemos al absurdo.
Muy bueno tu articulo, enhorabuena.
Creo que niñatos ha habido en todas las épocas pero, como muchas otras cosas, se ha generalizado demasiado.-