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Con motivo de los recientes sucesos en la franja de Gaza, cantidad de articulistas, opinadores varios y ciudadanos de a pie han empleado repetidas veces el termino “genocidio” para referirse a la situación experimentada por los habitantes de los territorios ocupados por el estado de Israel desde 1967. Me parece una elección de palabras extraordinariamente desafortunada, no sólo porque es semánticamente errónea, sinó porque además tiene implicaciones que van más allá del diccionario. El genocidio es algo demasiado serio para frivolizar con ello. Pero éste pequeño articulo no va dedicado al perpetuo conflicto en la tierra más sagrada del mundo. Allí he encontrado el pretexto, pero la reflexión sobre el asunto me ha hecho cruzar el Mediterráneo de vuelta a las Españas, donde no es extraño encontrar utilizaciones muy equivocadas de palabras muy serias.

Cuando usamos una palabra muy grave para calificar algo que objetivamente no se ajusta a dicha palabra estamos haciendo dos cosas. La primera es denostar ese algo que calificamos, aunque seguramente esto será intencional.  Pero la segunda es la que me preocupa más. Consiste en que si usamos esa palabra muy  fuerte para adjetivar algo que no es tan grave, entonces le estamos quitando sentido a la palabra. En abstracto esto puede sonar muy raro, o poco importante, por lo que es necesario ilustrarlo con ejemplos. Y como he dicho, los tenemos al lado.

Me llama la atención la alegría con la que en España se usa, especialmente contra ciertas opciones políticas (aunque también con otros grupos), el adjetivo “facha”, que según la RAE es un adjetivo despectivo coloquial que significa “fascista” o también “de ideología reaccionaria”. Esa misma definición ya me parece un desatino, porque pone al mismo nivel lo reaccionario (que según la misma RAE significa oposición a las innovaciones en materia política) con el fascismo, que no es un concepto abstracto, sino un movimiento concreto que ha dejado una huella muy importante en la historia.

Creo que el ejemplo perfecto es del principal partido de la oposición a nivel estatal. Como los otros partidos, recibe críticas, pero no es  descabellado afirmar que el PP genera una dosis excepcional de anticuerpos, unos anticuerpos que a menudo se sirven del adjetivo “facha” para articular sus vehementes críticas al partido de Don Mariano. En todo caso, cada vez que oigo a alguien calificar el Partido Popular (o su gente) de “facha” me parece un gran error. En primer lugar porque el PP no merece dicho calificativo. Si se quiere se les puede llamar  conservadores, autoritarios (pero no más que cualquier otro con mayoría absoluta), unilateralistas, centralistas (excepto cuando necesitan votos de diputados vascos y catalanes para aprobar presupuestos), falsos liberales… pero no fascistas. Aunque no caigan simpáticos, el Partido Popular participa de un sistema democrático, del proceso electoral y aceptar perder unas elecciones sin montar un golpe de estado. Se que ésto último suena muy exagerado, pero en muchos países del mundo no está tan claro que se acepte perder deportivamente. El PP acepta y cumple las reglas del juego, o en cualquier caso, no las incumple más que los otros partidos. Para los amigos de Godwin, no me vengan con comparaciones con el partido nazi. Para empezar, el PP no tiene un milicia de partido que se dedique a prender fuego a los locales de otros partidos, y así tantas otras cosas… Lo más cercano que ha estado de quebrantar la democracia fue la Ley de Partidos, hecha ad hoc para ilegalizar partidos políticos con determinadas características, ley que, por cierto, el PSOE ha seguido aplicando con gran entusiasmo. Pero todo esto no es lo que me duele cuando oigo llamar “fachas” a políticos o miembros del PP, aunque existan adjetivos mucho más acertados. Lo que me duele es  que con esta acción se frivoliza con una cosa muy seria, que es el fascismo.

El fascismo es una ideología que, aplicada, lleva a uno de los regímenes más opresivos y controladores que ha conocido la humanidad. La historia nos muestra que es algo que puede pasar, que ha pasado y que tiene consecuencias muy graves. Más importante aún, no debemos creer que no puede repetirse. Si llamamos fascistas a una gente cuya peor falta no se acerca al fascismo ni de lejos no solo les estamos insultando, estamos haciendo algo peor. Estamos frivolizando con el fascismo. Le estamos quitando a la palabra parte de su carga, de su sentido. Cuando empezamos a tildar de “facha” cualquier actitud que no nos gusta, acabamos por olvidar lo que es el fascismo. Y olvidar las verdaderas implicaciones del fascismo es el primer paso para que pueda renacer. Las palabras son importantes, y no solo es una cuestión semántica.

10 comentarios Menéame

  1. Angel Cebrian
    Viernes, 16 de enero de 2009 a las 19:01 | #1

    Hay quién dijo: “si supiésemos el valor de las palabras callaríamos más”. Excelente artículo. De hecho creo que indica una mentalidad en la que es muy fácil caer: los buenos contra los malos. No solo en España. En regiones de latinoamérica estamos viviendo una explosión de gobiernos que denostan al adversario político, en un afán revanchista. Sea cual sea la ofensa, la política es una forma de administrar la sociedad y ésta somos todos. “Buenos” de derechas o izquierdas, y “malos” de derechas o izquierdas.

    Si olvidamos que el otro puede que tenga razón, y que a veces podemos estar equivocados ya no vivimos en una democracia.

  2. Torcuato Limones
    Viernes, 16 de enero de 2009 a las 21:12 | #2

    Un artículo políticamente incorrecto, pero absolutamente genial.

    Angel Cebrian :
    Hay quién dijo: “si supiésemos el valor de las palabras callaríamos más”. Excelente artículo. De hecho creo que indica una mentalidad en la que es muy fácil caer: los buenos contra los malos. No solo en España. En regiones de latinoamérica estamos viviendo una explosión de gobiernos que denostan al adversario político, en un afán revanchista. Sea cual sea la ofensa, la política es una forma de administrar la sociedad y ésta somos todos. “Buenos” de derechas o izquierdas, y “malos” de derechas o izquierdas.
    Si olvidamos que el otro puede que tenga razón, y que a veces podemos estar equivocados ya no vivimos en una democracia.

    Y el comentario de Angel: me quito el sombrero, de verdad.

    Cada vez se cae más en esa mentalidad que nombras. El problema reside en algo esencial: los propios medios de comunicación alentan esto, y yo diría que hasta los propios políticos.

    Y se ve como algo tan normal, llamar fascista a alguien simplemente por pensar diferente.

    Has hablado del caso concreto del PP. Yo aporto un ejemplo más: el señor César Vidal, llamando gobierno nazi al gobierno catalán.

    Este tipo de actitudes despectivas a ciertos partidos democráticos provenir de “argumentaciones” del tipo “símplemente porque el mio es mejor, y es mejor porque sí”, por parte tanto de partidos de izquierda, como partidos de derecha.

    Quiero daros la enhorabuena a todo el equipo de DLV por la calidad de los artículos que he leído hasta la fecha.

  3. Viernes, 16 de enero de 2009 a las 21:20 | #3

    Subscribo cada palabra. Intenté hacer hincapié respecto a esto en mi último artículo, pero lo has expresado mejor de lo que yo habría podido esperar hacer.

    Hoy en día, palabras y expresiones como “genocidio”, “masacre”, “nazi”, “inhumano”, “crímen de guerra” (entre tantas otras) están tan abusadas y maltratadas que hasta sorprende al leer ocasionalmente algún texto (obviamente, no en un periódico) que les da su significado original.

    Pese a ser tan triste la situación es divertido imaginarse como reaccionarian los periodistas actuales ante algo de la magnitud de la Segunda Guerra Mundial. Recordarían de pronto la semántica correcta de su vocabulario, inventarían palabras nuevas para ocupar el espacio que sus predecesoras dejaron, o lo denunciarian todo como una conjura del lobby judío? ;)

  4. Viernes, 16 de enero de 2009 a las 23:31 | #4

    Buena manera de poner las cosas en su sitio. Sin embargo, no estoy muy de acuerdo con lo del término “facha”. Bajo mi punto de vista, ha pasado de ser un despectivo coloquial de fascista a convertirse en un despectivo coloquial de ideología de derechas. Aunque también es cierto que la ligereza con aplican ciertos individuos ese término, cargado de toda la connotación fascista que pueden, es verdaderamente acojonante (con perdón). Igual sucede con la izquierda, denominada “los rojos”. Iguales connotaciones peyorativas tiene la expresión e igualmente, en muchas ocasiones, depende del tono con que se emplee para que sea tan sólo una expresión coloquial o un ataque ligando al tacado con un pasado que haría muy bien en quedarse allí (si algunos no se empeñasen en traerlo: me refiero a la división, ojo).
    Una expresión que se emplea por aquí mucho(resido en Ecuador, aunque soy de Madrid)es la de la libertad de expresión. ¡Anda que no he oído medios quejándose de ataques a la libertad de expresión cuando sólo se trataba de críticas a la posición expresada! Si algunos tuvieran dos dedos de frente, no la emplearían con tanta ligereza porque a ver si de tanto llamar al lobo, este iba a terminar viviendo.
    El problema estriba en que se ha caído en la costumbre (por parte de políticos y medios) en demonizar a como de lugar toda posición contraria a la suya. Y a sí nos va a todas partes. Todo el mundo se expresa de manera radical por defecto, sin conceder en público algo de razón al contrario. Mala costumbre que se ha adquirido, desde luego, y que cada vez se hace más pronunciada.
    Felicitaciones por el podcast y ahora por el blog. Os escucho este sábado.

  5. Sábado, 17 de enero de 2009 a las 01:33 | #5

    Un artículo muy acertado, sobre todo con al coyuntura actual.

  6. DReaM_h2o
    Sábado, 17 de enero de 2009 a las 09:24 | #6

    No estoy del todo deacuerdo con el núcleo de el artículo. Principalmente te molestas que al llamar “facha” a cierto partido democrático se frivolize con el fascismo, pero a su vez argumentas que la gente no sabe el significado de la palabra. ¿Cómo se va a frivolizar algo que no se sabe que existe?. Se frivolizará la palabra “facha” en todo caso, pero el desconocimiento de que “fascismo” forma parte de sus significado hará que esta quede tapada por el desconocimiento.

    De todas maneras es una reflexíón que en esencia me gusta mucho, quizás el ejemplo escogido no es el más acertado pero estoy deacuerdo con la teoría que se plantea.

  7. M.Gila
    Sábado, 17 de enero de 2009 a las 09:51 | #7

    Hola, gracias por vuesto trabajo.Yo siempre he pensado que el verdadero “facha” es el que utiliza esa palabra, porque la usa como un “maltrato sicologico” y puesto que es incapaz de mantener un razonamiento, zanja la conversacion adjudicandote ese “adjetivo” sabiendo que los que estan a su alrededor le van a dar la razon para no ser tambien “fachas”.

  8. Torcuato Limones
    Sábado, 17 de enero de 2009 a las 14:24 | #8

    DReaM_h2o :
    No estoy del todo deacuerdo con el núcleo de el artículo. Principalmente te molestas que al llamar “facha” a cierto partido democrático se frivolice con el fascismo, pero a su vez argumentas que la gente no sabe el significado de la palabra. ¿Cómo se va a frivolizar algo que no se sabe que existe?. Se frivolizará la palabra “facha” en todo caso, pero el desconocimiento de que “fascismo” forma parte de sus significado hará que esta quede tapada por el desconocimiento.

    Simplemente se busca descalificar.

    Se utiliza el término como un insulto, y se utiliza sin tener en cuenta qué significa realmente esa palabra. Como demuestra este artículo, el insulto está injustificado y fuera de lugar.

    Este fragmento del artículo es genial:

    Cuando empezamos a tildar de “facha” cualquier actitud que no nos gusta, acabamos por olvidar lo que es el fascismo. Y olvidar las verdaderas implicaciones del fascismo es el primer paso para que pueda renacer. Las palabras son importantes, y no solo es una cuestión semántica.

    Por tanto, el uso de la palabra “facha” , no indica más que el desconocimiento del significado de esta palabra, y por tanto la ignorancia de quien la pronuncia en este contexto.

  9. Jorge Jiménez
    Sábado, 17 de enero de 2009 a las 17:29 | #9

    Totalmente de acuerdo con lo que dices, ¡que gran artículo!

    Gracias por seguir con el podcast y con el blog. Hacéis una gran labor

    Jorge

  10. Sábado, 17 de enero de 2009 a las 19:25 | #10

    Esto es un asunto muy profundo aunque pueda parecer ligero a primera vista. El uso malintencionado o simplemente causado por la ignorancia de ciertas palabras a la hora de calificar, viene de que no preocupa para nada el sentido original y se manipula todo lo que se quiere el lenguaje para que los receptores del mensaje identifiquen al sujeto criticado con el sentido real y más negativo que tiene.

    Por ejemplo, por Castilla no es dificil encontrar a gente que usa el termino “nazi” para llamar así a los que son del PSOE, ya sabéis por eso de apoyar a los «nazionalismos» (como los suelen llamar) y ser de izquierdas, juntan todo y les sale “nacional socialista”…. o por ejemplo, una que es de traca, insultar a la gente de ideología de izquierda con la palabra “facha” ¡si si, amigos!, se usa bastante «facha» como insulto a los «rojos»… todavía no se muy bien por qué, pero creo que es por la clara intención de identificar el estado comunista soviético con los fascismos europeos y mezclarlos pero no agitarlos :-P

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