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¿A qué edad se puede considerar que un niño es consciente de sus actos? Ya sabréis el pitote que se ha montado con lo de las violaciones perpetradas por menores la semana pasada. Niños de trece años violando a otra menor, y grabándose con el móvil. Y supongo que también sabréis que el PP quiere presentar en septiembre una propuesta para reformar la ley del menor, para rebajar de 14 a 13 años la edad en que se considera responsable penal al menor.

Volvemos a lo de siempre: ¿Es consciente un niño de 13 años de lo que significa cometer un delito, en este caso, violar a una niña? Habrá opiniones para todos los gustos, pero desde luego esos chavales necesitan, y recalco lo de “necesitan”, que alguien les dé un correctivo. Después de hacer algo tan grave, tienen que comprender que hay consecuencias.

Se me ocurre que esta panda de críos estuvo curioseando por internet, lo que probablemente terminó en alguna página porno. Alguna escena de orgías, con un montón de tipos empujando y una sola chica, que aparentemente, se lo pasa en grande. Después de ver algo así, quién sabe, a lo mejor pensaron que sería divertido hacer lo mismo. Hacer su propio vídeo, vamos.

Ojo, no estoy diciendo que el problema sea de internet. Todos sabemos que “the internet is for porn” y cuatro cosillas más, como por ejemplo leer DLV. Lo que digo, es que el problema radica más en la educación que dan los padres y la permisividad que tiene con sus hijos.

Van a endurecer la ley del menor a raíz de este hecho. Bien, ¿y si la próxima vez es un niño de 12 años? ¿Volveremos a rebajar la edad que dicta la ley? Y así hasta el infinito… Lo que digo, y ya para terminar, es que tal vez se deba mirar en otra dirección. Los niños son impresionables y suelen imitar lo que ven. Menos endurecimiento de leyes y más caña a los padres que pasan de sus hijos.

12 comentarios Menéame

  1. Martes, 21 de julio de 2009 a las 13:46 | #1

    Meter a alguien en la cárcel no soluciona nada, y menos si es un niño. Lo único que se conseguirá es que salga con resentimiento y se ponga a matar gente cuando acabe la condena.

    Ahora bien, pensar que un niño de 13 años no tiene uso de razón es un poco naïve. Nosotros con 13 años éramos bastante pardillos, pero hay de todo en este mundo. Se debe legislar para el caso general, y debe de ser un juez, ayudado por un equipo de psicólogos, quienes determinen cómo hay que reeducar a estos monstruitos.

    Jamás se ha de legislar por casos concretos, y creo que tampoco ha de meterse a un niño de 13 años a la cárcel. Ahora bien, una temporada en un reformatorio les hará muy bien, unido a una multa que deje a sus padres en calzoncillos. Pero eso, que lo decida el juez tras analizar el caso, no la sociedad mientras está viendo el telediario de Antena 3.

  2. carlos perales fernandez
    Martes, 21 de julio de 2009 a las 14:30 | #2

    Buenos días. Para divagar sobre el sistema penal en nuestro país debemos tener en cuenta los conceptos de tipicidad,delito y de pena.
    La tipicidad es el conjunto de supuestos que determinan la concurrencia del injusto específico de cada figura delictiva, es decir, aquellas situaciones recogidas y tipificadas como generadoras, ya sea por resultado o por puesta en peligro, de una situación que atenta contra aquellos valores fundamentales.
    El delito se encuentra estrechamente vinculado a la acción, y esta para considerarse delictiva debe complementarse con la voluntad y ésta a su vez, debe ser plena, es decir que el individuo que cursa la acción delictiva debería ser consciente de sus actos y afectuarlos de plena libertad. Sin voluntad, no hay delito.
    La pena es el castigo que se impone por la infracción o peligrosidad de tales valores. Sin embargo debemos tener en cuenta que ésta debe cumplir el principio de legalidad, esto es que debe respetar los mismos valores fundamentales y éstos vienen recogidos en la Constitucion Española. Esto nos lleva a centrarnos sobre el Artículo 25, segundo punto: “Las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social y no podrán consistir en trabajos forzados. El condenado a pena de prisión que estuviere cumpliendo la misma gozará de los derechos fundamentales de este Capítulo, a excepción de los que se vean expresamente limitados por el contenido del fallo condenatorio, el sentido de la pena y la Ley penitenciaria. En todo caso, tendrá derecho a un trabajo remunerado y a los beneficios correspondientes de la Seguridad Social, así como al acceso a la cultura y al desarrollo integral de su personalidad.”
    Como se aprecia cabe destacar la orientación que se dá a las penas y cual es su objetivo, castigar las infracciones más graves reeducando al reo.
    Una vez aclarados los puntos básicos cabe determinar cuándo un individuo se le puede considerar con una voluntad plena, en este caso, cuando es consciente de sus actos.
    Nuestro sistema establece la mayoría de edad y, con ello la capacidad de obra, a los 18 años. Es cierto que a partir de los 14 pueden ser juzgados penalmente, pero sin embargo existen serias e importantes limitaciones respecto a las imputaciones penales a los mayores de edad. Por ejemplo la pena máxima de 8 años, si no recuerdo mal.

    A mi entender el problema se debe corregir de otra forma, no reside en endurecer unas penas de cárcel, que persiguen finalidades correctoras, sino más bien en una educación familiar diferente. Os pondré un ejemplo.

    No creo que una persona que tiene una familia normal, que se mueve en un ambiente normal, se le ocurra hacer esa barbaridad, como muchas otras que escuchamos demasiado a menudo. Es un problema de educación en el entorno donde conviven y es ahí donde se debe actuar en consecuencia. El problema, una vez más, radica en cómo implantar unas obligaciones hacia los educadores (los padres o tutores) y un control sin atentar contra otros derechos.

    Otro tema a tratar, diferente pero sé que alguno lo citará en futuras intervenciones, es el sistema correctivo, sea la cárcel o el reformatorio, que deja mucho que desear y también debería someterse a revisión.

    Un saludo

  3. Miércoles, 22 de julio de 2009 a las 02:50 | #3

    El caso es que si llegan a un acuerdo de rebajar la edad para condenar a un menor que haya cometido un delito, ¿quien establece esa edad? Ahora ponemos esta edad por ejemplo en 13 años, y ¿quien nos asegura que al día siguiente un joven al que le quede 1 mes para cumplir los 13 años no va a cometer un delito del mismo tipo? El problema es que la frontera entre edades es muy sensible.

    En mi opinión se está diciendo demasiada tontería al respecto, como una manera de buscar una solución rápida a un problema que está ahí, y en eso estoy de acuerdo con el gobierno: no se puede cambiar la ley en caliente. Las cosas hay que pensarlas antes de hacerlas y no actuar por impulsos. Y los medios de comunicación también deberían hacérselo mirar, pues están dando una repercusión tremenda a un problema que no es de hace dos días, pero al haberse llevado a cabo dos casos iguales en tan poco espacio de tiempo están tirando a la tremenda.

    Justamente esta mañana me comentaba un amigo que también hubo una época, quizás os acordéis, de los “perros asesinos”, cuando en poco tiempo se produjeron varios ataques de perros a personas y ya los medios de comunicación no dejaban de incitar a que se hablase sobre el tema y a juzgar a los perros, y no a los dueños de estos. Es un caso bastante similar si nos paramos a pensarlo.

    Por supuesto que estos “monstruos” deberían tener algún tipo de condena por lo que han hecho, no digo que no, pero tampoco se trata de recluirlos durante meses o años en un centro de menores. No creo que eso ayude a reformar a un menor para que no vuelva a cometer el mismo delito. Más bien deberían educar en condiciones, y no me refiero a educar en las aulas, sino en el entorno familiar que cada vez anda más descuidado. Los niños están cada vez más consentidos, y mira que a mi de pequeño (ahora tengo 22 años) me decían mis hermanos mayores que estaba muy consentido, pero es que la diferencia con los tiempos que corren es abismal.

  4. Galceran Orriols
    Miércoles, 22 de julio de 2009 a las 14:33 | #4

    Es cierto, como dice Carlos, que nosotros con 13 años eramos unos pardillos (bueno, hoy tambien en alguna medida), pero creo que no se nos hubiera ni pasado por la cabeza participar en semejante salvajada.

    Tambien es cierto que el discurso de “los jovenes de hoy son peores que los de ayer” es muy viejo. Creo que Platón ya se lamentaba de algo así. Lo difícil es separar la diferencia de perspectivas entre generaciones, cosa inevitable (y no por eso fácil de aceptar), de una degeneración real.

    Y no se realmente si hay una degeneración real. Tendríamos que poder comparar, más allá de caprichos periodísticos, si casos como éste han aumentado en las últimas dos décadas, por decir algo. La única forma de hacerlo seria a través de una comparación del número de denuncias. PERO OJO, seguiría estando sesgado si en un marco temporal se denunciara una proporción diferente de este tipo de casos que en el otro marco temporal.

    El problema es que los discursos que se emiten (en el ocio, la ficción, etc.) probablemente tengan algo que ver con esta posible pérdida de civilización. Y la única forma de atacar esto seria con una intervención de (los poderes públicos?) en las fuentes de discurso. A la práctica, que el Estado dictara como tienen que ser las películas, las series, la literatura… Y me parece que tampoco es buena idea.

  5. carlos perales fernandez
    Miércoles, 22 de julio de 2009 a las 15:01 | #5

    Reitero que el problema se basa en la educación.
    Se debate sobre el endurecimiento de las penas, el reducir la edad para imputaciones penales, etc. Sin embargo no olvidemos que la existencia de un código penal tiene como fundamento disuadir a los ciudadanos de cometer infracciones tipificadas en el mismo. Un endurecimiento de las penas tendría más capacidad de disuasión pero el problema que se presenta es, y vuelvo a repetir, de responsabilidad.

    La adquisición de una responsabilidad penal puede adjudicarse más prematuramente, supongamos que rebajan la edad hasta los 10 años como en el Reino Unido, esto seria un aspecto formal de reforma. Pero no debemos olvidar el aspecto material, es decir, realmente un niño de 10 años posee la capacidad necesaria para responsabilizarse de ciertos actos?, por muy atroces que sean. Os pondré un ejemplo. En el caso que nos concierne han participado menores de 14 años, 13 más concretamente, es posible que éstos se hayan dejado influir por los de más edad, para ellos podría ser un simple juego, macabro, pero es posible que ni se hayan planteado las consecuencias.
    La clave del asunto reside en la capacidad de asimilar el concepto de cusalidad (toda causa tiene un efecto) y puesto que los emnores no tienen una plena capacidad ésta falta debe suplirse con una correcta educación. Como podemos asegurarnos el que los menores la reciban por parte de sus padres, se preguntaba nuestro compañero Galcerán, yo tengo una teoría posible. Atribuir una responsabilidad penal a los padres, una vez más es una medida disuasoria y creo que suficiente para que éstos se esfuercen en educar a sus hijos sobre los valores más fundamentales de nuestra sociedad.

    Esta última opinión, me recuerda a la foto del periódico, donde los familiares de los presuntos violadores hablaban con el abigado. Quizá haya mirado la foto de refilón, sin mucho detenimiento, pero por las pintas parecían la creme de la creme, vamos, que lo que ha pasado es poco.

  6. johnkinder
    Jueves, 23 de julio de 2009 a las 11:00 | #6

    Personalmente creo que este acto delictivo es la punta del iceberg de un problema mucho más complejo que implican muchos factores como: la falta de educación de estos niños, referentes equivocados obtenidos a través de la televisión, internet, los videojuegos, familias con pocos recursos tanto económicos como sobretodo cognitivos-emocionales y un largo etc. ¿Qué solución se puede dar al respecto? Ninguna a corto plazo. Cualquier solución creo que pasa por un período de re-educación para estos chavales y eso cuesta mucho tiempo.Lo que está claro, es que estos críos necesitan ayuda y urgentemente. Platón o Sócrates , no estoy seguro, decían que la juventud venidera era mucho peor que sus padres pero posiblemente la juventud en la antigua Grecia no disponía de los referentes actuales de los cuales hoy en día los jovenes pueden encontrar tan fácilmente tan sólo apretando el botón del mando de un televisor.
    Sobre el debate de si a los trece años somos totalmente conscientes de nuestros actos creo que sí, sino acordaos de vuestras aficiones, juegos, experiencias en aquella edad.
    Un saludo.

  7. Juanjo de Dios
    Jueves, 23 de julio de 2009 a las 13:30 | #7

    Por favor, no respondamos con textos de recortar/pegar de manuales de derecho. Este no es un problema de educación, es un problema de autoridad. Todo iría mejor si nos centrásemos en la responsabilidad más que en la culpa. La culpa puede ser original o universal, pero la responsabilidad siempre es personal. Es un tema demasiado grave y preocupante como para distanciarnos de él con palabras. Estoy seguro que nadie puede dar ahora mismo una respuesta de “o blanco o negro” sobre qué hacer con los niños implicados.

  8. carlos perales fernandez
    Jueves, 23 de julio de 2009 a las 15:00 | #8

    Juanjo de Dios :
    Por favor, no respondamos con textos de recortar/pegar de manuales de derecho. Este no es un problema de educación, es un problema de autoridad. Todo iría mejor si nos centrásemos en la responsabilidad más que en la culpa. La culpa puede ser original o universal, pero la responsabilidad siempre es personal. Es un tema demasiado grave y preocupante como para distanciarnos de él con palabras. Estoy seguro que nadie puede dar ahora mismo una respuesta de “o blanco o negro” sobre qué hacer con los niños implicados.

    Perdón, no me queda claro cual es tu opinión. Aque te refieres con un problema de autoridad?, como impondrías autoridad? aumentando las penas?, imponiendo castigos ejemplares?, te refieres a la autoridad que deben imponer los padres o tutores tal vez?, en este último caso se conoce como la educación.

    Por otro lado hoy en día es ampliamente conocida la ventajosa actividad promocional, que se fundamenta en prevenir acciones o actividades consideradas como antisociales, se obtienen mejores resultados dando zanahorias que palos, en fin, son conceptos que se desarrollan a la par que evoluciona el ser humano y la sociedad.

    De cualquier forma sí que existe alguien que en estos momentos sabe y dará una respuesta sobre que hacer con los niños implicados, el debate que aquí se desarrolla es sobre cuales deberían ser las posibles medidas en general que deberían llevarse a cabo para evitar delitos de este tipo.

    Tampoco sé que quieres decir sobre lo de cortar y pegar, para dar una opinión hay que fundamentarla y me pareció oportuno plasmar unas bases a fin que todos los que participemos podamos hablar con propiedad.

  9. Juanjo de Dios
    Viernes, 24 de julio de 2009 a las 07:39 | #9

    Autoridad no es lo mismo que educación. Si piensas eso, mal vamos. La autoridad no se impone, o deja de serlo. Mi posición es que las decisiones morales no están preestablecidas para cada caso; entonces todo sería mucho más fácil, ¿verdad?

    Hablar aquí de la causalidad como argumento sobre la presunta culpabilidad de los menores es como mínimo vacío de contenido, ya que es descriptivo. La educación suele ser el mulo de carga de todas las cosas, y casi siempre se acaba diciendo: “la culpa es de los padres, de la sociedad o de la mala educación”. El problema es que no aceptamos la esencia humana, y que a veces nos comportamos como lo que somos: animales.

    Las leyes sirven para regular la sociedad, pero no habría ley si la conducta no fuese considerada como negativa. El caso que nos presenta me parece difícil de explicar o comprender, y por eso recurrimos a los tópicos que hemos aprendido leyendo la prensa o por nuesta educación, pero eso no es suficiente.

    Quizás lo que esté evolucionando no sea el concepto de ley del menor, sino la concepción que esos menores tienen de sí mismos y de la sociedad, pero eso también sería frivolizar. Sin más datos que los que dan los periódicos, me niego a juzgar a las familias destrozadas por los actos de unos impresentables (por muy niños que sean) a partir de una foto.

    Normalmente no escribo en foros, pero me ha parecido oportuno recordar que es muy fácil alejarse de la realidad citando leyes, sin recordar que al educar un hijo no hay garantías de que salga como esperas. No puedo evitar imaginarme a los padres de los implicados pasando noches en vela pensando “¿qué he hecho mal?”.

  10. carlos perales fernandez
    Viernes, 24 de julio de 2009 a las 08:33 | #10

    Hombre, tu opinión es mu respetable, pero esa teoría que todos nacemos con una ética y moral personalizada e implantada “de serie” , ajena a un proceso educativo discrepa totalmente de la opinión de los entendidos.

    Es cierto que somos animales, pero poseemos el razonamiento y con él, la capacidad de aprendizaje, la convivencia en comunidades nos ha obligado a adoptar normas de conducta que faciliten ésta y, vacío de contenido o no, son necesárias. La cuestión es que cuando pensamos en estas normas siempre las relacionamos con las leyes y eso es erróneo, existen otras muchas normas no legisladas, innatas en una sociedad determinada y con tradición, por ejemplo la costumbre o las normas sociales.
    Ambas son normas impuestas por la sociedad y comunmente aceptadas, el no escupir a la cara a una persona que anda por la calle o ir desnudo por ésta, son simples normas sociales que, independientmente que se encuentren recogidas en una ley a posteriori, todos conocemos como necesárias y rechazamos su práctica por ser incívicas. Son éstos conociemientos, que hemos aprendido desde pequeños lo que nos permite discernir el bien del mal, lo bueno de lo malo, lo que esta bién y lo que está mal. ¿Recordais cuando erais pequeños y que alguna vez vuestra mamá os decía; fulanito… eso está mal!!, niño malo, pide perdón a la señora!?.
    A todo este proceso de aprendizaje se le llama educación, no se limita a ir al colegio o aprender a leer, sino la adquisición de unos valores que nos permitan convivir. La autoridad, entiendo que te refieres al conocimiento sobre una coacción que nos obliga a adoptar o no adoptar ciertas conductas, forma parte de esa educación, porque nadie nace temiendo que tu padre te suelte una hostia al decir puta, sino que o bien te la llevas la primera vez que lo dices y ya sabes que tu acción tiene una consecuencia, o bien te advierten que de decirla te la regalan. En cualquier caso forma parte de la educación que recibes desde tu nacimiento, el conocimiento sobre su existencia no es innato y debe ser adquirido.

    Una cosa sí que estoy de acuerdo. Esposible que los padres no tengan todo el control sobre la educación de sus hijos, existe un entorno; los amigos, el barrio, los medios de comunicación,etc. que influyen en la educación de los hijos sin que los padres puedan interferir con facilidad. Sin embargo una cosa está clara, aquí se ha producido una situación extremadamente lesiva y si alguien no tiene culpa es la víctima, si por otro lado a los menores no se les puede culpar, ¿dejamos este hecho impune?, Aquí ya entramos a reclamar un valor hetéreo y superior que es la justicia, independiente del ámbito jurídico todos ciscernimos que se requiere una solución que satisfaga el dolor causado no a la víctima, sino a la sociedad por el miedo que se pueda volver a repetir esta situación. En otros tiempos la sangre correría para dar un castigo ejemplar, pero puesto que hemos evolucionado, nos debemos limitar a buscar una solución basada en las normas superiores que nos garantizan (o deberían garantizar) que esta situación no se produzca de nuevo y estas, nos guste o no son las leyes.

  11. Juanjo de Dios
    Viernes, 24 de julio de 2009 a las 10:43 | #11

    Veo que no has entendido mi comentario. No hace falta que me des un discurso sobre lo que es la moral o la sociedad. A mí ya me han educado.
    En ningún momento he hablado de innatismo.

    La autoridad es la capacidad que tienen algunas personas o entidades para cambiar la conducta de otros. Se basa en el respeto o la admisión que el que ostenta la autoridad tiene un conocimiento o habilidad superior. Por eso imponer la autoridad por la fuerza la deslegitima, porque o se tiene o no se tiene. Punto.

    Por cierto, decía que tu discurso es el que está vacío de contenido, no las normas sociales.

  12. carlos perales fernandez
    Sábado, 25 de julio de 2009 a las 22:18 | #12

    Como teoria filosófica no te lo discuto, pero la realidad requiere de una coacción mediante los poderes coercitivos para que se reconozca una autoridad.
    En fin, es tu opinión y la respeto por supuesto, de eso consiste este blog. Siento que encuentres vacío de contenido mi discurso, menos mal que estabas aquí para rellenarlo.

  1. Viernes, 30 de octubre de 2009 a las 07:12 | #1

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