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5 de Junio 2014 ,

Tengo un amigo que está en el paro y quiere trabajar.

Vaya, nos ha jodido mayo con las flores, diréis. Toma, ¡y yo!

No; no me refiero a que quiera trabajar en el sentido que quieren el resto de los españoles. Me refiero a que está en el paro, cobrando el subsidio, y le salen faenas de poco valor que podría realizar fácilmente, facturarlas, y todos contentos.

Veréis, para los que nunca habéis estado en el paro por más de unos pocos días, el estatus de desempleado con subsidio es equivalente al jefe de esclavos de un rancho de Louisiana en 1850. Son esclavos con cadenas de oro. Para salir del rancho tienen que pedir permiso al Señorito. No pueden tomar decisiones sin aprobación del Señorito. No pueden hacer negocios sin permiso del Señorito. Sin embargo, al menos tienen algo que llevarse a la boca, y la protección del Señorito. Sí, Bwana.

Empezaremos con un ejemplo inocuo. Mi amigo ha ido recientemente de vacaciones al extranjero por cinco días. Bien, para salir del país hay que pedir un salvoconducto, perdón, la aprobación del SEPE, personándose en la oficina. Según ellos, es para evitar que le lleguen ofertas de trabajo mientras está fuera. Aparentemente, los móviles y e-mails no funcionan en el extranjero. También aparentemtente, tampoco funcionan en España, ya que el trámite no se puede realizar por teléfono o internet.

Si este período hubiera sido superior a 15 días, el papeleo se complica, y es posible que el Estado congele el subsidio mientras dure el viaje. Por lo tanto, cuando mi amigo quiera marchar de vacaciones al extranjero en agosto por tres semanas, el SEPE le ofrece esta solución: ¡mi amigo no necesitará comer! Eso sí es un superpoder, chúpate esa Superman.

Quizá me estoy equivocando y sea parte de un plan de fomento del turismo nacional, quién sabe. La justificación oficial, como siempre, es que el Estado no quiere que un subsidiado salga a buscar trabajo en el extranjero sin su permiso. Eso es comprensible. Pero, en la retorcida lógica española, el trámite absorbe también a los turistas y/o aquellos que tienen que hacer un viaje por otros asuntos. Como si superar los quince días fuera condición sine quan non para trabajar, y con sólo dos días en Londres no se pudiera firmar un contrato de trabajo o realizar una consultoría de miles de euros.

Dejemos el tema de los viajes y vayamos al centro de la cuestión. Para ello, explicaré un concepto llamado teoría de juegos. Es una idea matemática basada en el comportamiento de las personas en los juegos. Si cogemos un sistema con unas reglas definidas y unos actores racionales que desean ganar y dependen tanto de sus movimientos como los de sus adversarios, podemos diseñar un modelo que explique el comportamiento de estos jugadores.

Muy sencillo: dado el parchís, si sacas un seis, y tienes dos fichas que no están amenazadas, una a seis casillas de casa, y la otra a diez, tu movimiento será llevar la primera ficha a casa, contar diez, y llevar la segunda a casa, para ganar. Mover la segunda ficha no proporciona tanto beneficio. Esta teoría se usa mucho para entender comportamientos sociales, como el famoso dilema del prisionero, que podéis leer si os interesa el tema.

Quedémonos con el concepto de la teoría de juegos y el comportamiento racional, y sigamos con las aventuras de mi amigo.

Como os decía, le han salido pequeños trabajos. Mi amigo consultó con su asesor fiscal, y éste le informó cómo piensa el Sistema. La conversación fue así:

P: Mira, me han salido unos trabajos y quería ver cómo los puedo compatibilizar con el paro

R: No

P: ¿Perdona?

R: Trabajar es incompatible con el paro

P: Claro. Pero me refería a pequeños trabajos tipo autónomo, de 50-100 euros, que facturaría con sus respectivos impuestos, y que luego complementaría con el paro hasta los 900 euros que cobro, como hacen por ejemplo en los EREs o los asalariados a tiempo parcial. Como ya abono la seguridad social con el paro, sólo tendría que pagar IVA e IRPF.

R: No puedes

P: ¿El Estado no quiere que le ahorre dinero de mi paro, le ingrese impuestos y realice actividad económica?

R: No

P: Pero no voy a renunciar a mi subsidio de 900 euros por cobrar, con suerte, 200 euros al mes.

R: Claro que no

P: ¿Y qué hago?

R: Tienes dos opciones. No trabajar, o la que tú ya sabes.

Mi amigo, que sorprendentemente también es tertuliano en un podcast, socialdemócrata, defensor del sistema impositivo y de la lucha contra el fraude, decidió no trabajar antes que defraudar.

El paro, como véis, está diseñado para ser binario: o estás en el paro o no estás. En una sociedad industrial de finales del s.XIX tenía cierto sentido. En 2014, con la flexibilidad laboral, añado, promovida hipócritamente por los recientes gobiernos, es estúpido suponer que alguien renunciará al subsidio completo por la hipotética posibilidad de facturar cuatro duros. En el mundo de los autónomos los inicios son difíciles; es necesario coger un poco de carrerilla para llegar a facturar algo digno, y para ello se necesita tiempo. Mi amigo no puede renunciar a 900 euros durante los quizá cuatro meses que tardaría en cobrar lo mismo como autónomo.

Ahora encajamos la teoría de juegos. Actor 1: mi amigo. Intereses: comer y pagar un alquiler. Actor 2: el SEPE. Intereses: Reducir las cifras y el gasto de desempleo.

Este juego, curiosamente, tiene un movimiento en que ambos actores salen beneficiados, lo que se llama una situación win-win. Ese movimiento es el siguiente: mi amigo cobra y factura los 100 euros del trabajito, el destinatario paga 21 euros de IVA, y mi amigo aproximadamente 20 euros de IRPF. El Estado le complementa el paro con 800 euros. Mi amigo ingresa 880 euros pero está invirtiendo en su proyección como autónomo, el Estado se ahorra 100 euros, más los 21 que ingresa de IVA.

Esta situación, como os he explicado, es incompatible con las reglas del juego. Dado que, muchas veces, mantener a una familia es más importante que cumplir con las leyes, es comprensible (y, desde luego, reprobable) que haya parados que defrauden. Pese a todo, las cifras del Gobierno marcan este porcentaje en el 0,15% de los desempleados. Peccata minuta para las arcas del Estado. Afortunadamente mi amigo sólo se tiene que mantener a sí mismo, si no, la decisión quizá hubiera sido diferente.

Mi amigo es un aficionado a la teoría de juegos, e intenta aplicarla en sistemas cotidianos. La mayoría de veces funciona, y cuando no lo hace, es porque no se cumple uno de los supuestos: se necesita que ambos jugadores se comporten de forma racional.

Vamos ya concluyendo el relato. Conforme uno va creciendo va descubriendo cómo es el Sistema español. Sistema, con mayúscula, ese conjunto de quehaceres, instituciones, idiosincrasias y forma de pensar plasmada en forma de leyes y reglamentos. El Sistema español está hecho por burócratas de finales del Siglo XIX y se ha perpetuado gracias a inútiles del siglo XX e inicios del XXI que no han sido capaces de adaptarlo al cambio de los tiempos. Sólo se han puesto muchos parches que hacen todo más complicado excepto para quien se lo puede pagar, sacando provecho mediante la ingeniería financiera y el fraude de ley.

El Rey tiene Twitter y los ciudadanos DNI electrónico, pero el modelo laboral está diseñado para ser peón de fábrica de 9 a 6. Cualquier otro tipo de trabajador tiene brutales desventajas fiscales, laborales y sociales.

Al principio mi amigo pensaba que era él el inútil. ¿Cómo van a ser inútiles los poderes del Estado? Y, desde luego, vaya, especialmente en el entorno legal, mi amigo está muy verde. Steve Jobs decía que todo lo que te rodea y lo que llamas “la vida” se creó por gente que no era más inteligente que tú, y puedes cambiarlo e influenciarlo. Y, efectivamente, sucede una cosa; en los ámbitos en los que mi amigo sí es experto, la legislación es inútil e irracional, dirigida por lobbis, con un sistema de incentivos perverso. Cuando vemos las cifras reales de fraude es cuando entendemos a quién sirve el sistema. Y la regulación laboral no es ajena al Sistema.

El capitalismo (regulado) funciona porque parte de una premisa escrita en piedra: las personas se mueven por sus propios intereses. En España, escasas y casi mágicas veces los intereses del individuo van en sintonía con los del Estado. Y entonces, en vez de abrazar la situación con racionalidad y realizar ese movimiento que beneficia a todos los jugadores, la índole de un burócrata de 1894 se nos aparece imbuida cuasi espectralmente en el reglamento del SEPE, nos da un golpe de regla en las uñas y nos obliga a estar quietecitos. Eso sí, con una regla de oro.

 


Este artículo sigue la Doctrina Mi Amigo, muy útil para cubrirse las espaldas; aquella que se usa cuando vamos al médico y le comentamos que “ya que estamos aquí, le transmitimos la consulta de un amigo que tiene problemas de erección”.

Gracias a Galceran por la revisión del artículo.

8 comentarios

  1. Mithito
    Jueves, 5 de Junio de 2014 a las 08:24 | #1

    En otros países como Reino Unido se te permite trabajar hasta 16h semanales y aún así estar apuntado al Seeker Allowance. Que con todas las diferencias en los sistemas de protección de ambos países podríamos decir que es el “paro” de aquí. Y no voy a decir que este sistema funcione bien del todo, pero al menos contempla esta posibilidad.

  2. Ginger-San
    Jueves, 5 de Junio de 2014 a las 14:15 | #2

    Lo mejor es buscar un amigo que te haga las facturas. A cambio de un % (IVA y IRPF que toca pagar) puedes conseguirlo.

    Ergo, si conoces a alguien que quiera hacer eso, hay manos amigas, ejem ejem :P

  3. Analista Ninja
    Jueves, 5 de Junio de 2014 a las 18:17 | #3

    Entiendo a “tu amigo”. Yo, de legal que soy, a veces me siento un poco tonto. Pero al que es así, le cuesta cambiar.

    Y muy de acuerdo con lo que comentas. También el sistema educativo que tenemos sigue siendo más propio de los tiempos de la revolución industrial.

  4. Teclado Mecánico
    Jueves, 5 de Junio de 2014 a las 21:18 | #4

    Excelente reflexión, pero yo que soy autónomo y estas cuestiones me pillan bastante lejos, pregunto:
    Qué necesidad hay de pedir permiso a quién para cruzar fronteras que no existen en el espacio Shengen? Otra cosa es que me diga que su amigo viajó a USA, a China, etc. Pero no puedo creer que para ir a Disneyland Paris haya que pedir permiso al SEPE.
    Y en lo de las facturas, OK, yo también lo haría por un %

  5. Carlos F.
    Viernes, 6 de Junio de 2014 a las 08:15 | #5

    @Teclado Mecánico
    Te puedo asegurar al 100% que mi amigo tuvo que ir al SEPE dos veces para viajar cinco días al Reino Unido. Pero, como está el reglamento, incluso para ir a Andorra hay que sellar.

    En el papel poner algo así como “El SEPE trabaja en colaboración con los controles de fronteras, y si detectamos que te has marchado sin el sello, prepárate”

  6. Carlos F.
    Viernes, 6 de Junio de 2014 a las 08:17 | #6

    @Mithito
    Recientemente he estado en contacto con la infraestructura legal y social del Reino Unido, y te he de decir que excepto la paranoia tipo USA con las cámaras y los controles, y el sistema judicial basado en jurisprudencia, me parece que está todo muy bien montado…

  7. Sábado, 7 de Junio de 2014 a las 09:06 | #7

    Muy buen artículo, al que he llegado por un enlace que incluiste hacia nuestra web y que me ha servido para conocer “Dame la voz”. Volveré a este blog a menudo, pues aunque no comparto todas sus opiniones, rebosa libertad y eso es algo que cada vez cuesta más encontrar.

    Sobre el fondo de tu artículo, coincido contigo en que el modelo actual de prestaciones por desempleo está anticuado y en nada favorece las iniciativas para salir de él, pero dentro del anquilosamiento general, hay algunas iniciativas interesantes que tampoco se utilizan porque parece que a nadie le interesa que se difundan.

    Si estás cobrando el paro y tienes menos de 30 años, puedes seguir cobrando tu prestación, darte de alta en autónomos con una cuota de 50 euros mensuales y facturar como autónomo y continuar cobrando el paro al mismo tiempo durante un máximo de 9 meses. ¿Sorprendido? Está todo publicado en el BOE y puedes leer las condiciones en nuestra página http://www.citapreviainem.es/jovenes-alta-autonomos-cobrando-el-paro/

    Lo ideal es que esta medida se extendiese no solo a los menores de 30 años, sino a todos los desempleados. Creo que sería un estímulo de verdad para el autoempleo, en lugar de tanta campaña institucional en la que nos venden el humo del emprendimiento como la panacea para solucionar el paro.

  8. Sábado, 7 de Junio de 2014 a las 11:53 | #8

    Me ha encantado tu artículo Carlos. Me preguntaba si “tu amigo” está considerando la posibilidad de abrir una empresa en el Reino Unido o se lo ha planteado o lo ha mirado. Si hablas con tu amigo un día de estos ¿nos podrías decir su opinión y que se ha encontrado? Gracias, a tu amigo.

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