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2 de Noviembre , Carlos Fenollosa

En la serie Futurama, la imaginaria Universidad de Marte tiene por lema «el conocimiento lleva al miedo». En nuestro país no es exactamente así; el conocimiento, en este caso, lleva al cabreo.

Llevar dos podcasts de actualidad me permite y obliga a escudriñar las noticias a la vez que, cada unos cuantos meses, repasamos las hemerotecas para analizar en perspectiva lo que ha sucedido ya hace un tiempo. Hoy estaba archivando los guiones de programas de hace un año y he descubierto algo que me ha recordado otra cosa y que, a su vez, me ha enlazado con sucesos recientes de mi entorno, desembocando en un ansia feroz por dar consejos de Juanito a diestro y siniestro. Pero voy a ir por partes, que si no este artículo parecerá el mítico gag de Cruz y Raya. (Nota: Debo de ser el primero que enlaza a dos vídeos de youtube para presentar un artículo supuestamente serio)

Todo esto viene por la famosa y esperada Ley de Dependencia, que ofrece ayuda económica para todas aquellas familias que tienen personas dependientes a su cargo. Esta ley, cuyo fondo es impecable y que goza de una redacción bastante consensuada entre nuestros parlamentarios, se añade a varios paquetes de ayudas que el Gobierno ha ido aprobando durante la presente y la pasada legislatura. Por poner algunos ejemplos, me refiero a las ayudas de 420 euros a los desempleados, la renta para ayuda a la emancipación, la desgravación de 400 euros a todas las rentas, el “cheque bebé” de 2500 euros y, en general, una serie de medidas fiscales que no están enfocadas a paliar el problema de fondo, sino que ayudan a parchear una situación existente. En fin; para discusiones sobre qué es socialismo o liberalismo y si el Estado debe dar dinero al ciudadano o invertirlo en infraestructuras, escuchad el programa.

Pero, ¿qué pasa cuando las arcas están vacías? De nada sirve legislar barras libres si no hay botellas en el mostrador. Y esto me lleva al segundo punto: ¿qué pasa si te asignan una ayuda pero no la pagan?

Todos sabemos qué pasa si no se paga al Estado: aparece Hacienda y embarga los bienes. Uno puede dejar a deber dinero al Estado, no está permitido. Ahora bien, el Estado puede deberle dinero a uno, y bien que puede.

Conozco personalmente casos de familias a las que les han asignado ayudas a la dependencia, pero aún no han cobrado, y que quizá cuando llegue el momento la persona dependiente ya no estará. Becas que se retrasan o que jamás llegan–las FPI de 2008, por ejemplo–, deducciones que se aplican a razón de 33 euros al mes–¡el Estado nos paga un café al día!–, ayudas a la emancipación que llegan al año de haber dejado el piso y obligan a renovar el papeleo, etcétera.

Ahora llevemos este concepto un paso más allá. Resulta que el principal acreedor de este país es el Estado. Visto en los periódicos resulta llamativo, pero conozco un caso que os quiero exponer y que ayudará a entender por qué la crisis en España es más grave que en otros países y por qué el paro está como está. La cultura popular tiene al empresario como un señor sin escrúpulos que exprime al trabajador, una postura muy fácil de «enemigo único» al que culpar de todos los males.

Los empresarios están ahí para ganar dinero pero también, aunque no es tan visible, para pasar cuentas a Hacienda. La gran mayoría del papeleo de una persona lo gestiona indirectamente su empleador, aunque esto no sea muy conocido. Muchos problemas del Estado rebotan contra la barrera del empresario y nunca llegan al trabajador, que no se da cuenta de que quien le está perjudicando no es en realidad su jefe, sino el Estado.

Hecha esta aclaración, vamos al caso que, repito, es real. Supongamos una PYME a la que llamaremos ASDF, S.A.

ASDF da–y se beneficia del–trabajo de aproximadamente 200 personas. No es una multinacional, así que queda fuera del poder de presión que éstas ejercen, como por ejemplo los fabricantes de coches. Es decir, el Estado no le pagará dinero para que mantenga la fábrica, a éste le da absolutamente igual porque si esta empresa cierra no saldrá en los periódicos.

ASDF lleva las cuentas al día. Paga a sus trabajadores, paga a Hacienda. Resulta ser que ASDF realiza una actividad económica a nivel internacional, por lo que puede reclamar que el Estado le devuelva el IVA cada trimestre–ahora, cada mes, según la nueva ley–. ASDF está con el agua al cuello, como muchas empresas.

ASDF pide al Estado que le devuelvan al IVA para poder pagar el sueldo del mes siguiente. El Estado dice que no hay dinero, y que de momento no le puede pagar. ASDF, entonces, pide al Hacienda que le descuenten esta deuda de los pagos de la Seguridad Social del mes siguiente, que no puede afrontar precisamente porque Hacienda le debe dinero. El Estado se niega, diciendo que «no puede hacer eso»

ASDF se va a un banco a pedir un crédito. Le demandan el 11% de intereses. Se va a otro. Como son amigos, le ofrecen el crédito al 10,5%. Tócate las pelotas.

ASDF le dice al Estado que pedirá un crédito al banco al 10,5%, pero que le reclamará los intereses a Hacienda, porque son ellos quienes le deben en realidad este dinero. Hacienda responde que no se lo dará por las buenas, tendrá que ir a juicio, y que «buena suerte con ello»

ASDF dice, entonces, que no va a pagar la SS del mes siguiente porque, volviendo al fondo de la cuestión, el Estado le debe dinero. Un funcionario de Hacienda le dice, un poco a escondidas, que «lo mejor que puede hacer» es rellenar un formulario aportando pruebas de que no tiene dinero, y entonces puede dejar a deber ese dinero –que, retorcidamente, le pertenece– a Hacienda, y ésta sólo le cobrará unos intereses del 3%. ¡Menos que el banco!

La historia sigue, pero no quiero recargarla. ASDF no tiene dinero para pagar, porque el Estado no le paga. Lo que los trabajadores ven es que su empresa se retrasa con las nóminas. Éstos no saben que, si no les pagan, es porque el Estado no ha saldado sus deudas. El Gobierno ha aprobado una ley que obliga al pago del IVA mensual, para –se supone– solucionar este problema, pero no cumple sus leyes. Sólo queda ir a juicio, y «buena suerte»

Leí hace unas semanas en La Vanguardia un artículo en el que se afirmaba que, para salir de la crisis, lo que el Estado tiene que hacer es pagar sus deudas. Sin embargo, de cara a la galería, queda mucho mejor legislar y dar dinero a la gente que está en paro, en vez de liquidar los pagos que debe a las empresas, y que éstas puedan mantener a sus trabajadores en vez de echarlos a la calle.

Ahora que se acaba el artículo, vuelvo a la frase inicial. El mero hecho de saber que estas cosas suceden le hierve a uno la sangre. Me parece absurdo, por una parte, que el Estado no contemple el equilibrado de deudas, es decir, que no te perdone el dinero que le debes si él también te debe dinero. Me parece indignante, simplemente, que el Estado no pague. Y lo que ya me parece la tomadura de pelo máxima es que el Gobierno saque leyes que sabe a ciencia cierta que el Estado no cumplirá, sólo para que parezca que están haciendo algo.

El conocimiento acerca de cómo funciona Hacienda me obliga a dar un consejo de Juanito a la Doctora Elena Salgado, ministra de Economía y Hacienda. Por favor, deje de levantar aceras, no me descuente los dichosos 400 euros a razón de un euro al día y use este dinero para que la gente que está en la cuerda floja no pierda su trabajo.

La economía española se basa en las PYMES, y cuando éstas cierran, la gente se va a la calle sin hacer mucho ruido. No se puede obviar a la pequeña y mediana empresa y, sobre todo, como dice el título, menos legislar y más pagar.

En DLV vamos a hacer un esfuerzo para intentar publicar cada lunes nuestro consejo de Juanito de la semana, justificando el por qué, y ofreciendo direcciones para que el responsable en cuestión deje de hacer el ridículo.

14 comentarios Menéame

  1. Casimir Casas
    Lunes, 2 de Noviembre de 2009 a las 10:13 | #1

    Sobre la ley de la dependència, te puedo decir que es aún peor de lo que la mayoría de gente se cree. Mi abuela hace ya dos años que se la concedieron, pero todavía es hora que le abonen un céntimo. Pero es que es de risa, a la familia de una conocida, un mes después de la defunción de la beneficiaria de la ayuda, les llegó una carta diciendo que ese mismo mes les iban a hacer el primer ingreso, pero que al fallecer la señora, obviamente se anulaba el pago… que lástima, eh?! Si encima de estar jodido por la muerte de un ser querido se cachondean de ti. Es de ser malvado.

    Eso si, no creo que se retrasen tanto con el resto de ayudas. Más que nada porque un anciano que no se puede valer por si mismo, no ira a las urnas el día de las elecciones. Si así no fuera, otro gallo cantaría.

  2. carlos perales fernandez
    Lunes, 2 de Noviembre de 2009 a las 11:32 | #2

    Buenas, respecto a la argumentación que planteas tiene una explicación, no es que esté de acuerdo como funciona el sistema, pero hay que comprender lo complejo de un sistema administrativo estatal.
    El hecho de tú deber dinero a la administración pública no es viable, a efectos contables, compararlo con las deudas que tiene ésta sobre tí. De hecho no es diferente al sistema de obligaciones en el sector privado. Otro caso sería que exista un pacto conciliador entre ambas partes deudoras, lo cual se refiere al término jurídico civil de la compensación. Sin embargo para que éste término sea aplicado en su plenitud la deuda debe coincidir con la obligación, y es harto complicado ese supuesto, con lo cual la solucion mas sencilla es que cada deudor pague sus deudas de forma independiente.
    Otro concepto bien diferente es la solvencia, tal y como planteas de cada parte. Como bien dices el estado pasa por serios problemas de financiación y agarraos los pantalones porque vienen curvas. En estos tiempos será cuando nos deberíamos volver a plantear si es realmente viable y sostenible el sistema social.
    No voy a reiterar lo que he afirmado en diversos post al respecto, la actualidad habla por sí sola, simplemente que en este país, con una ideología basada en la sobreprotección del proletariado, es difícil plantear nuevas soluciones que pasen por reestructurar el sistema social, automáticamente se plantea como algo tabú y negativo.
    A mi entender debemos actualizarnos junto a los nuevos tiempos venideros y adecuarnos a nuevas realidades que, de hecho, ya vivimos.

  3. Lunes, 2 de Noviembre de 2009 a las 12:36 | #3

    Hace no mucho vi un documental cuyo nombre no recuerdo, en el que se decía que el Estado no debe de estar por encima de los ciudadanos, sino a igual nivel. Hay un agravio comparativo por el hecho de que tú no puedas deber dinero al país, pero el país sí pueda debértelo.

    El Estado debe de tener la autoridad, pero también debe cumplir sus leyes. Y si no tiene dinero, que no legisle. A tomar el pelo a otro sitio.

  4. carlos perales fernandez
    Lunes, 2 de Noviembre de 2009 a las 14:56 | #4

    No es tan radical como afirmas. Tu puedes deber dinero al estado y él puede debertelo a tí, existen ambas posibilidades en la teoría y en la práctica.
    Si debes dinero al estado y no cumples tus obligaciones, deberás pagar unos intereses a la hora de resarcir tu deuda, en el caso contrario ocurre exactamente igual. El problema que planteas tiene más afinidad a un concepto marco de referéncia relacionado con las pérdidas que suele tener cualquier ciudadano medio; nos parece más gravoso el tener que pagar 30 euros en intereses de demora que el recibirlos. Es un hecho probado.
    El estado tiene la autoridad y, generalmente cumple las leyes. Y si no las cumple ahí debemos tomar cartas en el asunto para que lo haga reclamándolo.
    Por otro lado creo que lo que estamos confundiendo son las actitudes legislativas con las políticas, y es que no es lo mismo que el Gobierno actúe coherentemente legislando aquello que es lógico y sostenible a que lo haga dando palos de ciego en actitudes puramente populistas como lo hace el actual ejecutivo.

    Y es que lo que lo que hace el sr Zapatero, y no me refiero a él por no guardarle simpatía sino porque es el que lleva de momento la batuta, no es nada nuevo. Su actitud ya fue puesta en práctica por alguien por allá en Argentina, un tal Perón. Vamos que solo falta que en el próximo discurso se refiera a los españoles como “los descamisados”.

    “Como te quiero perrito, pero pan poquito”

  5. dream_h2o
    Martes, 3 de Noviembre de 2009 a las 10:39 | #5

    Explicadme, por favor, las diferencias entre:

    a) Dar ayudas a ciertas personas, en un principio, desamparadas, sobre las que el Estado, por unas leyes, tiene cierta responsabilidad.

    b) Que el gobierno desgrave el IVA a una empresaa por su proyección internacional.

    Por qué un concepto está más justificado, tiene más entidad y, por tanto, ha de ser pagado más estrictamente que el otro…

    Un saludo: Aarón Blanco

  6. Martes, 3 de Noviembre de 2009 a las 11:38 | #6

    No sé si te refieres a eso, pero el estado no “desgrava” el IVA. Lo devuelve.

    Al comerciar con el extranjero no tributas IVA, por ley, así que tienen que devolverte el IVA que tú has pagado, ya que el producto final que exportas no tiene IVA, y se produciría un desequilibrio de la balanza fiscal.

    Igual no lo he dicho con los términos correctos pero creo que es básicamente eso. Ese IVA e un dinero que no se debería de haber cobrado desde el principio, sólo que para agilizar la gestión es más fácil devolverlo al final.

  7. dream_h2o
    Martes, 3 de Noviembre de 2009 a las 11:42 | #7

    Vale, no tenía claro ese concepto. gracias por aclaramelo. Pero la ley de deppendencia también protege a personas “desamparadas” por ley, la pregunta sigue en el aire.

  8. Martes, 3 de Noviembre de 2009 a las 12:55 | #8

    Es que no entiendo muy bien la pregunta, no sé si va con segundas o a qué te refieres… ¿podrías poner un ejemplo?

  9. carlos perales fernandez
    Martes, 3 de Noviembre de 2009 a las 13:14 | #9

    No me ha quedado claro sobre qué conceptos quieres formular la comparativa, si te refiereas a los deifrenciados entre a/ y b/. Son conceptos bien diferentes, ambos están revestidos de la misma obligatoriedad por parte de las administraciones públicas, simplemente contemplan objetos diferentes.
    No obstante me gustaría aclarar que, si bien existe una Ley que se refiere a la protección de estos supuestos de desamparo, el Gobierno no tiene responsabilidad sobre ello por la Ley en sí misma, la responsabilidad viene generada por el contenido de la Constitución, la cual establece nuestro sistema como social. En este caso, como en muchos otros, la legislación se realiza para desarrollar estos conceptos y definirlos más profundamente.
    Por otro lado y reafirmando lo anterior, la ley a la cual os referís es concretamente la 39/2006 del 14 de Diciembre, que se corresponde a una ley orgánica. El hecho es que el contenido de las leyes orgánicas es principalmente jurisdiccional, es decir, que su contenido se orienta al desarrollo de los derechos fundamentales contenidos en la lex suprema, en este caso nuestra CE.
    Si puedes, aclara a qué comparativa te refieres y así podremos responderte mejor.

  10. carlos perales fernandez
    Martes, 3 de Noviembre de 2009 a las 13:43 | #10

    joder carlos, es la segunda vez que mientras escribo te me adelantas y rompes la concordancia entre un post y el otro.XD. tendrás que poner un dispensador de número para el turno.XD

  11. Antonio Redondo
    Jueves, 5 de Noviembre de 2009 a las 20:48 | #11

    Buenas tardes, ante todo quiero dejar claro que no escribo ni para defender a este gobierno ni atacar a ningún otro. También quiero dejar claro que, conforme a mis ideas políticas, el PSOE sería de centro.

    El tema de las ayudas por la Ley de Dependencia que comentan, hay que recordar que la mitad de la dotación económica la deben aportar las C.C.A.A., por lo que, cada palo tendrá que aguantar su vela. Alguno diría que antes no había estas ayudas, con lo cual, antes no había qué reclamar. De todas formas, a mi entender, el pago de este tipo de ayudas debería ser mas rápido en ejecutarse, una vez aprobado.

    Y en el otro tema, el de la deuda del Estado a las empresas, la empresa ASDF es víctima de los impagos que se producen con respecto de otras empresas a la Hacienda Pública y S.S., cargando este tipo de empresas con los vicios y la crisis que el propio sistema capitalista ha generado. Se convierten, estas empresas, en financiadores del Estado y de otras empresas, en lugar de ser los bancos los que presten el dinero al Estado, porque el interés de los bonos y obligaciones del Tesoro va del 3,3 al 4,2%, y es preferible dar créditos al 11% a las empresas que puedan pagarlos, como apunta la entrada del blog, a pesar de que el Banco Central Europeo les preste, a los bancos, y no a los gobiernos, el dinero al 1%.
    Seamos serios, el dinero lo tienen los bancos, no el Estado, y lo prestan a quien quieren. Esta crisis es una falta de liquidez financiera, el dinero no fluye porque los bancos no lo dejan fluir.

    En cuanto a algunos comentarios que ha hecho Carlos Perales sobre “la ideología basada en la sobreprotección del proletariado”, ¿qué proletariado está sobreprotegido? ¿Los altos directivos de bancos y empresas que negocian EREs y piden despido gratuito (porque libre ya es) sabiendo que ellos se prejubilarán con pensiones de 3 millones de €? Ninguna solución que puedan aportar economistas y banqueros servirá, será parchear la situación, porque todos sabemos que el sistema en el que vivimos tiende a generar desigualdad porque la necesita. Habría que cambiar todas esas cosas que se dijo al principio de la crisis que había que regular, pero que nadie fue capaz de ver ni siquiera 3 meses antes de que empezase.

    Sobre el populismo, le ha faltado nombrar la demagogia, del gobierno actual. Si tomamos por populista a este gobierno porque pretende favorecer a los “desafavorits”, pero siguiendo medidas capitalistas a corto plazo, estoy de acuerdo. Si lo tomamos por “populista” para asemejarlo al gobierno de Chaves en Venezuela, no estoy de acuerdo. Chaves puede caerme peor o mejor, pero las medidas económicas tomadas para nacionalizar ciertas empresas, y que así no salga de Venezuela todo el valor añadido que genera la industria energética, de la que nosotros carecemos, me parecen bien.
    Un saludo y disculpen lo extenso del comentario.

  12. carlos perales fernandez
    Viernes, 6 de Noviembre de 2009 a las 16:18 | #12

    Buenas Antonio, yo creo que en lo referente a la expresión que utilicé haciendo referencia a la sobreexplotación del proletariado y en base a la respuesta que has dado, confundes la desigualdad salarial con mi pretensión.
    Dicha desigualdad ha existido y siempre existirá. Faltaría más que los que arriesgan, toman la iniciativa empresarial y adquieren responsabilidades tuviéramos que percibir el salario de un trabajador con una responsabilidad limitada, con un horario prefijado y unas prestaciones mínimas estipuladas.
    Otro caso es el de directivos que, siendo trabajadores, cobran sueldos muy elevados. Su preparación profesional tendrán, digo yo. En cualquier caso mi comentario no iba dirigido a iniciar un debate sobre el sueldo mínimo interprofesional sino hacia las medidas de protección del trabajador, en lo referente a prestaciones, las cuales están muy bien, pero si analizamos en profundidad el tema tienen sus impedimentos.

    Se tiende a relacionar el hecho de establecer estas medidas para evitar los abusos laborales, un avance en lo que a políticas sociales se refiere en respuesta a la precariedad laboral que se daba el siglo pasado, por ejemplo. Entre otras, se establcen medidas como la indemnización por despido que, si bien puede en principio favorecer al trabajador en realidad en los tiempos actuales suponen un impedimento a la hora de la contratación.

    En otras palabras y a efectos prácticos; un empresario preferirá subcontratar los servicios de autónomos e incluso a personal de una ETT antes que añadir personal a mi plantilla de forma contractual, puesto que entre los impuestos y las penalizaciones en caso de despido, suponen un capital y riesgo importantes.

    Mi comentario se refería a la ausencia de adaptación de nuestra sociedad a los nuevos requisitos del mercado, es como si mezclaramos el agua con el aceite, pretendemos nadar a contracorriente sustentando un sistema que presenta serias contraindicaciones en un mercado económico globalizado como el que nos encontramos. Nuestros principios dicen una cosa bien diferente a lo que exigen estos mercados.

  13. Antonio Redondo
    Viernes, 6 de Noviembre de 2009 a las 20:22 | #13

    Estimado Carlos, no confundo nada, hablaba de directivos, o sea, “empleados”, que sí están sobreprotegidos, en cambio, para los trabajadores, piden rebajar los 45 días por año trabajado.

    Mal van los empresarios en España y qué poca confianza tienen en sus propios negocios si, cuando se lanzan al mercado laboral para contratar, están calculando cuánto les va a costar despedir.

    Estoy de acuerdo en contratar trabajadores autónomos, pero habría que elaborar un Estatuto del Trabajador Autónomo que mejore la situación de los mismos.

    Las medidas que comentas son las que nos han llevado a esta situación, por lo que ninguna solución de tipo liberal que requiera menos intervención del Estado, menos control del mercado y de sus agentes, significará un verdadero cambio que haga de nuestra economía sostenida (subvenciones, ayudas, etc.), una economía sostenible basada en la competitividad real de las empresas por ofrecer un producto mejor que la competencia, y no en hacer rentable una empresa reduciendo puestos de trabajo y especulando en sectores no productivos.

    Los mercados dicen que es mejor producir en China y vender en Europa.

  14. Anónimo
    Sábado, 7 de Noviembre de 2009 a las 10:59 | #14

    Pues irán mal todos lo empresarios del mundo, poque un negocio consiste en una fórmula bien sencilla; ventas – costes= beneficio. Y lo que cuesta despedir a un trabajador si tienes que reducir la producción es un coste, al menos en mi pueblo…

  1. Lunes, 2 de Noviembre de 2009 a las 11:53 | #1

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