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7 de marzo

Comentamos una encuesta que indica una recuperación de voto del PP y moderación de Podemos, explicamos nuestra experiencia como catalanes con Ciudadanos, y hay polémica por la reforma de la asignatura de religión.

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28 de febrero

Mencionem ràpidament la destrucció d’imatges per part d’ISIS, estem en una segona bombolla immobiliària, els Pujol compareixen davant una comissió d’investigació del Parlament, el sobiranisme es dispara uns quants trets al peu, el TC de Corea del Sud despenalitza l’adulteri.

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28 de febrero

El Gobierno aprueba una ley que obliga a declarar el impuesto de sociedades y mata a las pequeñas asociaciones sin ánimo de lucro, comentamos el artículo de Carlos sobre educación, nos preguntamos por qué la gente se ha vuelto loca como el vestido, el cónsul español en San Petesburgo participa en las condecoraciones de la División Azul, Uber intenta cooperar con las administraciones locales.

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22 de febrero ,

¿Recordáis ese programa? No sé si aún lo echan. Es un concurso de la tele donde unos niños, casi siempre algo repelentes, responden preguntas que los adultos no saben.

—”¡Hay que ver!”—oía comentar

—”¡Lo que se nos olvida cuando nos hacemos mayores!”—decían algunos

—”¡Pobre, qué vergüenza estará pasando ese señor!”—se exclamaban

Voy a ser bastante directo: ese programa sólo muestra que los niños de primaria tienen la cabeza llena de basura. No es que los adultos seamos tontos o “nos olvidemos”, sino que los niños tienen la cabeza llena de conocimientos inservibles.

 

¿Por qué hemos llegado a esta disonancia?

Voy a expresarlo con un símil.

Igual que lo de Charlie Hebdo acabó derivando en un debate estéril sobre la libertad de expresión, cuando debería haber sido otro, siempre que se discute sobre educación salen los mismos argumentos inútiles sobre si hay que enseñar más horas de religión o explicar que ser gay no es un delito, que si el sistema educativo tal o el sindicato de profesores cual. Es que no nos podemos comparar con Finlandia; aquí hace mucho calor; somos un país que cena muy tarde. ¡Excusas, excusas!

Tenemos que resolver los problemas que están en nuestra mano, empezando por replantearnos si la escuela es un parking de niños, si la universidad es una FP más cara, y qué conocimientos esperamos que adquieran nuestros conciudadanos que no siguen estudiando después de la educación secundaria obligatoria.

 

Entonces, ¿es un problema del currículo?

Está claro que tenemos un problema con los conocimientos que enseñamos a nuestros hijos. Preguntadles qué han aprendido hoy en el cole, y pensad un momentito cuántas veces ese conocimiento les va a ser útil en el resto de su vida. Ya no sólo de forma directa; contad también como conocimiento básico para formar otros conceptos.

En realidad, estoy de acuerdo en mantener el 80-90% del currículo. Sinceramente, y sin cinismo; me ha costado encontrar ejemplos de “conocimientos absurdos” para este artículo. Una vez se acaban las raíces cuadradas, las ecuaciones de segundo grado y el pretérito pluscuamperfecto cuesta recordar conceptos que nos hayan grabado a fuego de forma inútil. Pero haberlos, haylos, y como ejemplo me remito al famoso programa de la tele.

También sé que hay muchos conocimientos que no tienen una aplicación práctica inmediata, pero sirven para construir la base del conocimiento de las personas. Hay que enseñar de todo; ciencias, letras, arte, filosofía. Pero necesitamos asignar unas cuantas horas semanales para enseñar a los niños “la universidad de la vida”, en el colegio. Y no me refiero a educación para la ciudadanía, educación de valores. Se trata de saber cómo calcular una hipoteca en función de los ingresos de la pareja, los gastos y el riesgo.

Si eliminamos un 10-15% del temario general podremos enseñar a los niños otro tipo de conocimientos que necesitan para el día a día y no tienen. ¿Por qué se establecen los sueldos en función del mercado? ¿Por qué trabajos aparentemente duros, como la mina o la obra, no se pagan tan bien como otros aparentemente más ligeros, como un cargo directivo? ¿Cómo se hace una planificación de gastos mensual en una familia?

Los niños escogen su futuro a los 16 años, al acabar la secundaria obligatoria, y por mucha información y ayuda que les ofrezcamos, no tienen las herramientas mentales necesarias para decidir qué quieren ser en la vida. Es sencillamente imposible. Por ello les empujamos a que estudien una carrera “de lo que les gusta”, para que al menos estudien, pero acaban, con suerte, de administrativos en un bufete con su título de filología. Qué drama personal, qué despilfarro de recursos públicos, qué desgracia social. Licenciados en un McDonalds. Y sin embargo, sucede.

Cada vez que ha pasado por el Gobierno un partido nuevo ha hecho una reforma educativa que nunca va a resolver el problema real. Y reconozco que es muy fácil “solucionar el mundo” desde mi sofá y un blog. Quizá yo no tendría lo que hay que tener para plantear un cambio tan radical del modelo educativo, dada la oportunidad. Afortunadamente, soy blogger, no presidente del Gobierno, y cobro como tal—es decir, cero.

 

¿Pero entonces sólo debemos enseñarles cuestiones prácticas? ¿Y qué pasa con la “cultura general”?

Reitero que no es una cuestión binaria. No quiero dejar de enseñar a sumar para explicar cómo actuar cuando estás trabajando y crees que tienes la gripe. Busquemos un punto medio.

Mirad, igual sirve para ganar un quesito del Trivial, pero ya me diréis de qué sirve poder nombrar las partes de una flor o los afluentes del Tajo. Y, ya de un poco más mayorcitos, saber nombres de reyes de la Edad Media, estudiar reacciones químicas o hacer senos y cosenos. ¡Qué importante es la trigonometría en ingeniería! Lástima que el 99% de la población no sean ingenieros, claro. Sin embargo, el 99% aspirará a trabajar algún día, y empezará sin saber prácticamente nada del mundo laboral.

Y es que uno puede parecer muy tonto cuando no sabe si el Ebro es el río más caudaloso o el más largo de la Península, pero más grave es que mucha gente todavía culpa al Gobierno cuando sube el precio del pan o a los empresarios cuando suben los precios por el IVA.

Lo único que intento es pedir un poquito más de relevancia para los contenidos no clásicos del currículo educativo.

 

¡Pero este papel lo cubre la familia! o ¡Ya lo aprenderán en la vida!

Lee el siguiente punto.

 

¿Qué debe ser la escuela primaria y secundaria?

Este es el quid de la cuestión.

Tengo la sensación de que la escuela primaria no es más que una guardería y los currículos educativos son un conjunto de conocimientos que se ha mantenido estable desde hace 100 años, renovándose sólo en aquellos casos donde la ciencia ha contradicho algún postulado anterior o para actualizar los libros de historia con el ganador de las elecciones de turno.

Si no, ¿cómo se entiende que los niños salgan por la tele, orgullosos de “saber más” que sus papás? ¡Estos niños no saben nada! Claro está, por algo son niños, no les culpemos a ellos. ¿Cómo reducir en medida de lo posible este gran vacío entre lo que les enseñamos y lo que luego, como adultos, necesitamos conocer?

No basta con decir que “ya lo aprenderán cuando sean mayores” o “la escuela no está para eso”. ¡Claro que está para eso! La escuela está para formar ciudadanos preparados, con igualdad de oportunidades frente a las dificultades de la vida. Y, que me perdonen, pero todavía no me he encontrado una sola vez en la vida con un problema cuya respuesta sea “segunda persona del plural del pretérito pluscuamperfecto”.

¿Y si en vez de enseñarles conocimientos decimonónicos nos enfocamos en cosas útiles?

Claro que la familia está para enseñarles esas cosas, y la sociedad es un gran apoyo. Pero si tenemos un sistema educativo público es porque entendemos que no todo el mundo nace en familias estructuradas o dispuestas a dedicar un tiempo a sus hijos en este aspecto. ¿Para qué, si no, tenemos un estado al que le reclamamos que nos ayude?

¿Cómo podemos aceptar moralmente dar dinero en efectivo a adultos con necesidades, sin antes preguntarnos qué hicimos cuando eran niños para evitar que hayan llegado a esa situación social? ¡Qué hipócrita limpiarnos nuestra consciencia con problemas sociales alegando que “es problema del Estado” pero no le permitimos—ni exigimos— que resuelva estos problemas sino que los delegamos, de nuevo, en nosotros mismos, la sociedad!

 

¿Y cómo formaremos entonces a eruditos y grandes pensadores y profesionales?

Para saber qué opino sobre la educación universitaria, escuchad la segunda parte de este programa. En resumidas cuentas, la Universidad se ha convertido, de facto, en una formación profesional. Hay tres opciones: escondemos la cabeza—solución actual—, empujamos a los estudiantes hacia la FP desde el mundo laboral—p.ej. “para esta vacante no se aceptan titulados universitarios”—o reconocemos el problema y reformamos la Universidad.

Reconocer el problema pasa por adaptar las paradójicas demandas de la sociedad, que es que todos queremos una carrera porque es la única manera de tener trabajo, a la realidad, donde la carrera no te enseña a trabajar y necesitamos estudiar más para trabajar.

Dividamos la universidad en dos niveles: el que enseña a trabajar, que vendría a ser una FP en esteroides o para trabajos que requieran mucha preparación, y el que enseña a pensar y avanzar el conocimiento; el máster/doctorado de toda la vida.

Vivimos en un mundo tan loco donde llamamos máster a unos estudios universitarios cursados después de adquirir conocimientos académicos, para enseñar competencias 100% enfocadas al mundo laboral. ¡Menuda contradicción! Tengo una idea. ¿Y si lo llamamos… Formación Profesional y lo cursamos antes de los conocimientos académicos avanzados?

Sólo hace unas decenas de años, desafortunadamente, la gente no estudiaba, sino que se echaba a trabajar con catorce años, y cuando alguien deseaba ampliar conocimientosaprender la teoría de su trabajo se iba a la Universidad. Ahora la gente aprende la teoría de un trabajo y se da cuenta de que, ¡oh sorpresa! la teoría no es suficiente para trabajar. Y las empresas que les contrataron por tener una carrera les empujan a hacer un máster, para aprender cosas más prácticas. No me digáis que no es perverso a muchos niveles. Tenemos que destruir este modelo ahora mismo y reconstruir el mundo educativo superior.

Como posible solución, permitamos que el mundo laboral entre en el mundo universitario, pero a la vez blindemos el segundo ciclo e informemos a los que lo cursan que esos conocimientos no les servirán para trabajar. Universidad pública y económicamente accesible, sí, ¡pero también útil socialmente!

Ya basta de engañar a los adolescentes. Reformemos la Universidad para adaptarla a lo que les hemos dicho que es, protegiéndola simultáneamente para no perder el último reducto de conocimiento filosófico que nos queda en la sociedad.

 

¿Cómo decidir qué quitar y qué poner en el currículo?

Está claro, no se puede decidir en un par de horas delante de un ordenador. Pero si no lo intentamos nunca lo conseguiremos. Hagámonos unas preguntas sencillas. ¿Qué parte de la población va a necesitar en algún momento de su vida aplicar el conocimiento X? De aquí nos salen grandes bloques de currículo que jamás deberían ser asignaturas troncales, como las ecuaciones de segundo grado, el ciclo celular o la teoría de conjuntos.

Siendo sincero, la división de los currículos en bloques obligatorios y optativos es un gran paso adelante, y es evidente que un estudiante que desee cursar una ingeniería debe tener a su alcance las asignaturas de matemáticas que sean necesarias. Pero, ¿y el que quiera estudiar música?

Lo que echo a faltar es un bloque obligatorio donde enseñen a hacer la declaración de la renta, preparar una factura y presentar una reclamación por escrito a la Administración. No es que tengamos que salir de la educación obligatoria con una experiencia como si tuviéramos 50 años, pero sí lo básico.

Hay que permear ciertos conocimientos universitarios a la educación básica, y elevar otros de la secundaria al primer año de carrera. Cosas básicas como la estadística o la sociología, por poner ejemplos tanto de ciencias como de letras se enseñan sólo en estudios universitarios aunque son imprescindibles para interpretar el día a día.

Todo ciudadano debe saber que la correlación no implica causalidad, o que ciertos demográficos son proclives a la delincuencia no por su “cultura” o su “raza” sino porque viven en situación de exclusión social. En vez de ello, enseñamos a todos los niños cómo se hace una raíz cuadrada a mano. Que me lo expliquen, por favor.

Y, aunque sea tópico, un niño jamás debe acabar la educación obligatoria sin saber (1) comprender un artículo periodístico, (2) redactar un texto que sea comprensible para un desconocido, y (3) haber practicado y saber hablar en un registro profesional en una entrevista de trabajo.

De lo contrario, cuando sea adulto, estará encasillado en un estrato social determinado y le será muy difícil salir de él. “bengo x lo del kurro”. Preguntad a amigos de RRHH y os dirán los horrores que han visto, leído y escuchado.

Incluso, imaginad, nos podríamos plantear ideas totalmente revolucionarias como enseñar a conducir o cocinar de forma obligatoria en la escuela. Aun con las implicaciones sociales y económicas que esto tendría—los de las autoescuelas me matan—, empecemos a pensar out of the box.

Imaginad el titular “Dinamarca enseña a conducir como parte de la educación secundaria”. ¿No suena tan descabellado cuando lo presentamos como una iniciativa de un país más avanzado, verdad?

Qué gran avance social sería para, por ejemplo, movimientos como el feminismo, si todas las mujeres adultas salieran del colegio con una serie de competencias básicas que podrían haberles sido negadas de otro modo en su familia o entorno por cuestiones culturales o sociales.

 

Pero algo se estará haciendo bien

Muchas cosas se están haciendo bien. Creo que hay voluntad para el cambio dentro de la comunidad educativa. Además, es un tema que interesa a todos; la educación de nuestros hijos es una de las cuestiones más importantes y que moviliza a más ciudadanos.

En los últimos años se ha conseguido un gran avance, que es la educación obligatoria dividida en asignaturas obligatorias y optativas. De esta manera conseguimos enseñar conocimientos comunes a todos los ciudadanos, permitiendo que aquellos que se deseen especializar en ciertos temas así lo hagan.

Me he estado documentando para escribir este artículo, y veo que ha habido bastantes cambios respecto a la educación básica que recibí yo hace 15-20 años. Dentro de las asignaturas básicas se enseñan muchos conocimientos de forma aplicada, como interpretar gráficas, mapas o comprensiones de texto más modernas que Garcilaso. Me encanta la poesía, es un arte. Por desgracia, parece que sólo una milésima parte de la sociedad son poetas. Al resto, nos hubiera ido mejor sabiendo cómo calcular un finiquito en vez de que un soneto son dos cuartetos y dos tercetos endecasílabos. (¿Cómo es posible que me acuerde de esto de memoria?)

Por desgracia, el debate no se centra donde seguramente sería más práctico y productivo. Sigo echando en falta asignaturas obligatorias, con un peso real, donde expliquen estos conocimientos necesarios. Muchas veces se enseñan en talleres o días esporádicos, o salidas de aquellas que “si faltas a clase no pasa nada”.

El concepto clave es coste de oportunidad. Cada hora que dedicamos a estudiar un conocimiento inútil es una hora que podríamos haber dedicado a mejorar el futuro de un niño. Los estudiantes pasan muchas horas en el colegio y hay sitio para casi todo si jugamos un poco al Tetris y ordenamos mejor el currículo.

 

¿Qué debemos esperar de la sociedad?

Espero que quede claro que, pese a intentar generar algo de polémica usando ejemplos concretos de cosas que podemos recordar con cariño pero hemos de reconocer que no sirven para nada, mi principal problema es la inmovilidad respecto el currículo educativo.

Es inaceptable que alguien acabe la educación secundaria sin saber cómo se redacta un CV o sin conocer los timos más clásicos de marketing. Muchas empresas viven de cambiar productos a grandes pero con menos contenido u ofreciendo ofertas que multiplican su precio pasados X meses y acaban costando más que pagando el precio estándar. ¿Y por qué lo hacen? Algunos dirán: porque es legal. Pero no es correcto. Lo hacen porque funciona.

“Ya lo irán aprendiendo” no es un argumento válido; por esa regla de tres, dejemos que los alumnos aprendan a leer en su tiempo libre. No. La educación pública obligatoria debe formar a ciudadanos preparados para vivir en el contexto social actual, no a jugadores de Trivial Pursuit.

Vivimos en una economía de la estupidez, donde muchos sectores se benefician de la falta de conocimientos básicos de la sociedad para subsistir. ¿Cuántos no han pagado por cambiar un faro del coche? ¿Y por formatear un ordenador? ¿Y por hacer una declaración de la renta?

El problema no es querer pagar por falta de tiempo o por la tranquilidad de contar con un profesional. Hay muchos casos en los que tenemos que recurrir a un experto, para eso están. Lo grave es vernos obligados a hacerlo porque no tenemos alternativa, porque nadie nos ha enseñado a solucionarlo por nosotros mismos.

Está claro que no todo el mundo puede saberlo todo, y estos servicios afortunadamente seguirán existiendo, pero la total especialización del conocimiento y la externalización de tareas básicas personales son perjudiciales para la sociedad y fomentan el timo y el abuso.

 

¿Y esto contribuirá a un mundo mejor?

Os hago la siguiente pregunta: A la hora de votar, ¿preferís que vuestros conciudadanos, cuyo voto vale igual que el vuestro, sepan dónde está la sierra del Guadarrama, o que sepan qué implica la privatización de la sanidad pública? ¿Que hayan leído El Lazarillo y conozcan la picaresca española—como si tuviéramos que remontarnos al s.XV para experimentar la picaresca—o que sepan qué porcentaje de impuestos sobre su facturación paga un autónomo?

Algunos alegarán que esto es imposible por X Y Z problemas técnicos. Ya sabéis lo que opino de los problemas técnicos; se usan como excusa para esconder una falta de voluntad política y social. A nadie le gusta ponerse manos a la obra y asumir la responsabilidad de adaptar el currículo educativo de forma constante. Igual tampoco tenemos unos políticos que estén a la altura; en realidad, cada vez que han intentado cambiar parte del currículo ha acostumbrado a ser para barrer para casa.

También tendría otras implicaciones curiosas, como que diferentes generaciones no tendrían los mismos conocimientos básicos. Compartirían, claro está, el saber resolver ecuaciones o diferenciar un fémur de una tibia. Pero, ¿es esto un problema o sencillamente un reflejo de la realidad?

Dejadme que plantee la pregunta al revés: ¿qué conseguimos estudiando el mismo currículo básico que nuestros abuelos?

La respuesta la tenemos a nuestro alrededor. Adultos que saben distinguir una preposición de un pronombre pero no saben interpretar una gráfica cuyo eje Y no empiece en cero. Adultos que se mofan de otros por desconocer trivialidades como la capital de Castilla-La Mancha, pero que no entienden por qué cada año Andalucía, Cataluña y Madrid suman el 50% de los casos de violencia doméstica en España.

Sólo hay una manera práctica de evitar que nos engañen: educando mejor a nuestros hijos. No más horas, ni con más valores, ni más duramenteMejor.

¡Manos a la obra!

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El Gargallo ens explica algunes qüestions sobre els gasos d’efecte hivernacle i el context del canvi climàtic, parlem sobre el futur de les dades digitals, si el whatsapp millora o empitjora la comunicació.

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14 de febrero

Pocas veces un maquillaje ha dado tanto que hablar como el de Uma Thurman, un movimiento interno del PSOE y el PSM provoca problemas, polémica con Corea del Norte por un programa de la TV, se filtran nombres de supuestos evasores fiscales de la lista Falciani, y un político estadounidense quiere prohibir los leggings pero acabamos hablando de nudismo.

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Debatem sobre si el carnaval mola o no, el Gargallo ens posa al dia sobre l’estat de la guerra contra ISIS, parlem sobre el temps i la preparació contra events climatològics, Miquel Iceta és optimista respecte el PSC amb les eleccions municipals, s’obren diligències contra la Generalitat per una suposada emissió d’euros falsos, es continuen contractant fiscals per accelerar la causa contra Artur Mas, parlem breument sobre el Monopoly, i es vol atacar la revenda d’entrades.

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7 de febrero

Podemos convoca a muchísima gente en Madrid, y una encuesta del CIS les da como segunda fuerza. Europa decide dejar de aceptar el bono griego como castigo por la victoria de Syriza, Carlos explica su experiencia pidiendo ayudas al Estado y recuerda lo mal que se hacen las cosas en España, en EEUU tienen problemas con la vacunación, una encuesta determina que las personas que usan emojis tienen más sexo.

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5 de febrero ,
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A veces recibimos correos de oyentes con comentarios que están especialmente trabajados, y nos parece una lástima que la conversación se quede sólo entre dos. Por suerte, muchas veces nos dan permiso para publicarlo en el blog y así poder aclarar algunos temas de programas anteriores.

¡Hola!

Os escucho desde hace tiempo y me encantáis, entre otras razones porque soléis llevar un “nivel de discusión” bastante alto en casi todos los temas, a veces incluso me cuesta seguiros (soy camarera, no vamos a pedir milagros).

Pero este “nivel” cae empicado cuando sale el tema del género, ya sea aborto, violencia, etc. Y no, no me refiero al humor negro de Gargallo (porque… es coña ¿no?).
En ese momento basáis parte de la conversación en tópicos y creencias un poco sangrantes, como en el último programa.

Galceran, en un momento dado habla concretamente de violencia sexual. Pues tened en cuenta que a las mujeres agredidas se las trata con la misma incredulidad que a hombres, porque la cuestión no es el sexo de la víctima, sino la violencia sexual per se, a la cual no se le da la importancia que se merece. Por esta misma razón, si otro día habláis como decíais, de violencia sexual de mujeres hacia hombres es posible que se os quede un poco cojo, porque al fin y al cabo ésta se usa como coacción: véase las violaciones a homosexuales y transexuales, véase la violación como arma de guerra y en algunos casos también a hombres, sobre todo prisioneros, véase las amenazas de violación que reciben algunas periodistas o abogadas feministas muy molestas…etc.

Tened en cuenta que el tema es un terreno muy pantanoso en el que hay que meterse con cuidado… no sé si me explico.

Por otro lado claro que los malos tratos de las mujeres hacia los hombres son aberrantes (aunque también eso es machismo), y claro que están infravalorados. Pero la razón por la cual no se habla tanto de ello, es que no es una lacra social hoy por hoy en este país. Por ejemplo, la respuesta de control “tu sabrás” (por lo general) se queda ahí, mientras que el control de algunos hombres hacia su pareja es la punta del iceberg. Según pasa el tiempo ese “mal rollo de género” va en aumento hasta convertirse en malos tratos (muchas veces) físicos, hasta obtener unas 686 asesinadAs en los últimos 10 años y una media de 350 denuncias diarias, yo creo que sí es una lacra. Y es por esto mismo por lo que a la Secretaría de Violencia de Género no le hace falta “autopreservarse” con estudios (tan cojonudos) como el que comentasteis, porque las cifras denotan por sí solas lo necesario que son instituciones de este tipo.

Y, Carlos, el hecho de que a los viejos de “esto con Franco no pasaba” su mujer los tenga así [dedo estirado], no quiere decir que no sean relaciones machistas, porque al fin y al cabo ella estuvo en casa dependiendo del sueldo de su marido, pariendo y criando a sus hijos, haciendo las cosas de casa…etc. y es ahí donde realmente está la desigualdad, y no en quien manda o “lleva los pantalones”, por así decirlo.

Con todo esto pretendo hacer una crítica constructiva, sin la más mínima pizca de acritud, en serio. Supongo que lo necesario es tan sencillo (aunque no fácil) como ponernos las gafas violeta y profundizar un poco más, no quedarnos en la superficie.

Y perdonadme por el testamento, amores míos, pero tenía el tema atravesaduco, resquemaba bastante y me daba mucha pena dejarlo así porque me gusta mucho vuestro podcast…

¡Un abrazo a todos, riquinos!

La violencia de género es un tema delicado y a veces parece que todo lo que no sea poner a las víctimas de violencia machista en un pedestal implica convertirse en un machista asqueroso. Los oyentes habituales ya nos conocéis y sabéis que, como no debería ser de otra manera, estamos totalmente en contra de la violencia de género.

Tampoco creemos que debamos defender las opiniones de los demás–gente que sale por la tele, etc–, sólo las propias, por eso hay argumentos que sencillamente ni nos molestamos en tocar.

Pero muchas veces, no queda claro si un argumento no lo tratamos porque consideramos evidente que es correcto… o porque es incorrecto. Y como no somos máquinas sino personas, y es imposible hacer una exposición 100% correcta y sobre todo 100% completa, sin omisiones, nos gusta que nos enviéis comentarios para poder aclarar nuestras posturas–que, como sabéis, cada miembro del programa tiene la suya.

Esta es nuestra respuesta, que pensamos que puede contribuir a precisar más algunas afirmaciones.

Hola, muchísimas gracias por tu correo. Lo he compartido con el resto del equipo.

La violencia de género es un tema pantanoso, porque por mucho que hables y te intentes explicar en el programa siempre dejas de comentar alguna apreciación importante, o se puede malinterpretar algo de lo que dices.

Todo lo que nos comentas son situaciones con las que por supuesto estamos de acuerdo, como el chascarrillo de los abuelos que su mujer les lleva así, pero que por otra parte están oprimidas económicamente.

La violencia es una parte integral de todas las relaciones animales. Las personas, afortunadamente, pensamos que hay que eliminarla, pero como dices hay muchos tipos de violencia. Mi opinión personal es que todos deben ser erradicados; y del mismo modo pienso, como en la encuesta, que algunos “son inevitables y no deben ser penados por la ley”, como la mujer que responde “tú sabrás” o el hombre que chilla porque no le gusta la cena que le ha hecho su mujer.

¿Ves? Ya parece que esté justificando la violencia. Es que cuesta mucho dar una opinión moderada sin parecer o bien un machista o exigir que acabemos todos en la cárcel por levantarnos un día con el pie izquierdo.

La sociedad ha establecido que el límite de lo legal es la violencia, el chantaje emocional continuado, y las amenazas verbales. ¿Significa esto que los gritos, o por contra, el silencio y el ostracismo sean buenos? Pues no. Pero de ahí a ser delito… como mucho pueden ser un indicador de que la relación no funciona.

Lo importante es que (1) la sociedad sea consciente de que determinadas conductas no son aceptables, y (2) que haya mecanismos de resolución rápidos y lo más indoloros posible.

A mí personalmente me alegra que nos hayas enviado este correo y por otra parte me entristece porque significa que no nos explicamos bien. Por el mismo motivo que te comentaba antes; si nos has enviado este correo es porque has creído que estas cuestiones no han quedado suficientemente claras.

Por lo demás, nos encanta saber que te gusta el programa, y que te hayas animado a participar.

Un abrazo muy fuerte
Carlos

Galceran añadía:

Tampoco es justo comparar lo que comentábamos sobre violencia sexual en España 2015 con situaciones de guerra y amenazas a periodistas.

Si mencionamos el tema de violencia mujer => hombre es porque había leído un artículo recientemente, y me pareció oportuno dejar claro que la violencia no es solo unidireccional. Y por suerte o por desgracia, el sistema dota de un cierto grado de atención a la mujer, por muy mejorable que sea, y existe una cierta sensibilización. Mientras que si un hombre pretende denunciar una agresión de una mujer se encuentra una situación todavía peor, tanto de las instituciones como de su entorno en general.

Me alegro mucho de que la audiencia opine, es bueno y saludable.

En resumen, ya sabéis que nos gustan los comentarios, es más, constantemente os estamos dando la vara para que comentéis.

Agradecemos mucho no sólo vuestra opinión sino también la oportunidad que nos da para aclarar o incluso rectificar algunas posturas.

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Syriza guanya les eleccions a Grècia, fan cas al Galceran i s’inicia un “concurs de constitucions” catalanes, ajudats per Podemos ens preguntem què és casta, el Consejo de Estado diu que no és bona idea multar els peatons.

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