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(Es difícil no leer este artículo en diagonal e interpretarlo como una mera chorrada, pero voy a pedir un pequeño esfuerzo por parte del lector para llegar hasta el fondo de la cuestión. Gracias.)
La lluvia es noticia. Datos al margen, ha caído tanta agua en estos dos meses como en un año entero, cosa que es positiva para los embalses pero negativa para los incendios. Como me explicó un amigo biólogo, la lluvia en invierno provoca una gran exuberancia primaveral. Ese exceso de hierbecitas y matojos se suele secar en verano, ya que ni aun en los años más lluviosos hay precipitaciones en junio-julio, y a la que llega agosto se convierte en un peligroso caldo de cultivo para los incendios. Y de las alergias mejor no hablamos. En fin, como suele decirse, nunca llueve a gusto de todos.
Al margen de los efectos de la lluvia en la biosfera, me gustaría plantear una hipótesis. No digo que vaya a suceder, pero tampoco es imposible. Estos días, conversando con los compañeros de trabajo, muchos extranjeros me decían en broma que «si llegan a saber que en España hace tan mal tiempo, no se vienen» y algunos españoles que han vuelto reconocen que «Europa es deprimente, uno vuelve por el sol, y se encuentra esto». Otro compañero había descubierto que, hasta esta semana, en Barcelona ha llovido cada lunes del 2010, y «así no hay quien se anime un lunes». Medio en broma, medio en serio, podemos extraer que el buen tiempo es un factor determinante en atraer gente a nuestro país.
Bien. Imaginemos que, por aquellos ciclos imprevisibles de la naturaleza, España se pasa los próximos 3-5 años con un clima atlántico. Lluvia, viento, frío, más lluvia, más frío. En vez de tener 300 días soleados al año, pasamos a tener 150 días de buen tiempo; lo que vendría a ser verano, más un par de días a la semana. ¿Qué puede entonces España ofrecer para ser atractiva?
Nuestro país es un destino de multinacionales, que montan aquí sucursales para enviar a algunos directivos como premio. Los científicos que vienen a nuestro país renuncian a sueldos cinco veces superiores por un buen ambiente de fiesta, buena comida y el sol y la tranquilidad. Los españoles que se han marchado vuelven porque no pueden soportar el mal tiempo que hace al norte de los Pirineos.
Luego están los turistas, que se verían muy afectados por el mal tiempo, metiendo en graves problemas al sector terciario. No hablemos tampoco del hecho que las infraestructuras españolas están ideadas de cara al buen tiempo: las paradas de tren y autobús muchas veces no tienen ni marquesinas por si llueve, los campos de deporte—pistas de cemento en las que no se puede jugar si caen cuatro gotas—están descubiertos, las calles se inundan si llueve más de diez minutos seguidos y un largo etcétera que todos conocemos.
Si el maldito cambio climático, o los ciclos solares, o la madre que lo matriculó, en vez de aumentar las temperaturas las disminuye, convertirá España en un país con el clima de Alemania y las condiciones laborales y sociales… bueno… las condiciones españolas. ¡Bravo! ¡Así se consigue atraer el talento!
Así que, por favor, tengamos esperanza en que el tiempo mejore y la lluvia no se convierta en algo habitual. Yo de momento voy a dejar de lavar las sábanas, porque cada vez que las tiendo llueve. Y a los que podáis, os recomiendo que dejéis de cantar en la ducha o lavar el coche porque, si no, el país se va al garete.


Hola Carlos, pues como diría mi madre “solo nos va a faltar el pan a la hora de comer” no me lo quiero ni imaginar, si ahora no somos capaces de ponernos las pilas en algo tangible,,,,,,, lo de el clima,,,, ciclos solares…. contaminación….etc. etc.
Un antropólogo materialista, rollo Marvin Harris, te diría que en realidad somos vagos e improductivos precisamente por el buen tiempo. A lo mejor tras tres tristes generaciones de clima lluvioso y frío, nos acabaríamos volviendo alemanes… ¡¡¡incluso británicos!!!
@Adrián Crespo
Yo también creo lo mismo. El calor está correlacionado con la vagancia nacional, aunque también con los índices de felicidad. Los países más tranquilos y felices son los más vagos. El resto de países lo compensan con sueldos altos y buenas condiciones sociales.
Lo que yo me pregunto es ¿qué sucedería si un país vago y feliz pierde su única fuente de felicidad?
Y no solo correlacionados: hay una relación causal en la que la vagancia sería consecuencia directa del clima. Si desapareciera la variable buen tiempo, nos adaptaríamos como sociedad al entorno, acabaríamos bebiendo cerveza tibia y le pondríamos Gunther a nuestros hijos.
Lamentablemente, no sé si la felicidad la conseguiríamos por las mismas vías que el resto de los países (los sueldos altos y las buenas condiciones sociales). Probablemente acabaríamos recurriendo a fuentes alternativas de felicidad, como la coprofagia, los bratwurts o el techno industrial.
Como residente desde hace un par de años en un país centroeuropeo os puedo confirmar que he comprobado empíricamente esta relación sociedad/clima…, aunque no estoy completamente de acuerdo con la inclusión de la variable felicidad…, o quizá todavía no la tengo tan clara…, la que si que incluiría sin duda es la variable comodidad…
He vivido en Canarias y en Finlandia, dos casos extremos dentro de Europa. Me parece que los Canarios APARENTAN ser más felices. Lo suficiente como para hacer creer al turista ocasional que realmente lo son. Pero realmente, tienen los mismos problemas que todo hijo de vecino y los sufren igual.
Por llevar la contraria. Vivo en clima subtropical y doy fé que se puede ser currante a más no poder. No por mí, pero si por los locales. Asiáticos en cualquier clima son muy currantes. Igual que los latinos cuando se van a climas más fríos siguen intentando mantener sus costumbres. Clima/sociedad están relacionados pero a muy largo plazo.