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El PP canvia el temari d’Educació per a la Ciutadania per a “evitar que es torni en una eina d’adoctrinament”, les autonomies presenten el seus plans d’ajustos davant el Govern Central, Artur Mas anuncia la tercera ronda de retallades a Catalunya, i un estudi descriu models matemàtics i físics que expliquen per què cau el cafè quan camines amb una tassa plena.

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10 de septiembre

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Dentro de nuestro objetivo de difundir el bilingüismo en Catalunya, hablamos sobre la polémica generada en Catalunya por una sentencia contraria a la Normalització Lingüística (artículo en el blog), y después tratamos el tema de la reforma de la Constitución para introducir una limitación del déficit.

Si queréis que grabemos el programa en directo durante las jornadas de podcasting, ¡votadnos, por favor!

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11 de mayo ,
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12 de febrero

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Pese a la pandemia de gripe, tres valientes toman las riendas del programa para que no os falte vuestra dosis semanal de DLV. Se merecen al menos un comentario, ¿no? ;)

Se presenta Sortu, Duran y Sánchez-Camacho opinan sobre la deuda catalana, el PP amplía su ventaja sobre el PSOE, las mujeres de los políticos belgas hacen huelga de sexo para forzar la formación de un gobierno y Berlusconi denunciará al Estado italiano.

Os recordamos que la semana que viene no habrá programa

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En aquest programa ens centrem en analitzar la visita de Merkel a Espanya des de diversos fronts, i ens preguntem si caldria plantejar-se el copagament sanitari o n’hi ha prou amb informar els pacients del cost de la seva visita.

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11 de diciembre
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26 de septiembre ,

Actualización 21/9/2012: He variado mi postura, podéis leer mi nueva opinión aquí

Algunos de vosotros me habéis preguntado qué motivos puede uno tener para la independencia más allá del nacionalismo. En los últimos comentarios Galceran y Crespo discutían sobre el tema y es un debate interesante.

He querido escribir un artículo explicando mi punto de vista, que es estrictamente personal y no tiene por qué ser compartido por nadie más, pero refleja el sentimiento independentista “utilitario”, es decir, más allá de sentimientos nacionales.

Yo no creo en las nacionalidades; están ahí, igual que las religiones o las preferencias por el uso de cebolla en la tortilla de patata, pero es algo que no me interesa. Es decir, no soy nacionalista catalán. Tampoco soy nacionalista español. Algunos vais a leer esto y no os vais a creer mi posición, porque os han grabado a fuego que el independentismo es una forma de nacionalismo, pero vais a tener que creerme (o dejar de leer).

El nacionalismo argumenta que «tu comunidad es la mejor y debes defenderla porque has nacido allí», algo con lo que no estoy de acuerdo. Yo no quiero la independencia porque Catalunya sea mejor—porque no lo es—, sino porque la independencia, como fin en sí misma, beneficiaría a todo el mundo.

No espero que nadie comparta mi visión, no tengo por qué estar en lo cierto, y estoy convencido de que se va a liar una gorda, pero ahí va. Seguramente no voy a contentar a nadie porque mi posición es intermedia y no satisface ni a los independentistas ni a los nacionalistas españoles. Pero quería dar mi opinión para mostrar que también existe un punto medio en el debate independentista.

Solidaridad

Cada región española basa su economía en sectores diferentes, y tiene una forma propia de gestionar sus recursos. Para ello existe una institución llamada Hacienda Pública, que a posteriori equilibra la riqueza de las comunidades mediante las transferencias económicas. Sin meterme en el debate de la balanza fiscal, creo que es un hecho reconocido que hay comunidades más ricas y más pobres; unas que aportan más al saco y otras que reciben más.

A ver cómo explico esto sin parecer egoísta. Primero, yo creo en la solidaridad fiscal. ¡Cómo no hacerlo, si muchas de las infraestructuras españolas/catalanas están financiadas en un 75% por la UE! Sería hipócrita pedir dinero a Europa pero después no querer hacer lo mismo con el resto de España.

Ahora bien, tampoco hay que pasarse de listos. Diferentes regiones de España tienen diferentes leyes, así que en realidad no todos somos iguales, como se promulga desde algunos sectores. En Catalunya no tenemos el PER, por ejemplo. Sí, ya sé que es un poco aprovechado recurrir al PER como argumento, ¡pero es que es una tomadura de pelo para todos los españoles!

Mientras en Catalunya se hacen malabarismos para equilibrar las finanzas, tenemos unos impuestos elevadísimos y las carreteras están privatizadas, en Andalucía, por ejemplo, se permiten afirmar con toda naturalidad que tienen un paro del 30% y se quedan tan anchos. Todos sabemos que es mentira y que en realidad la economía sumergida (sin paños calientes: no pagar impuestos) es el pan nuestro de cada día. Pues a mí me da mucha rabia pagar mis impuestos mientras otras regiones afirman, con todo el morro, que no tienen dinero y que necesitan ayudas.

Andalucía tiene recursos a punta pala, un gran capital humano, buenas industrias y centros de investigación, y las cifras que aportan a los presupuestos no se corresponden con la realidad. La ayuda debe de ser para quien la necesita de verdad, no para los gobernantes más “jetas”.

Me he visto obligado a usar Andalucía como ejemplo porque es muy cómodo. Lo siento. En lo personal, me encanta Andalucía, he estado allí en numerosas ocasiones, tengo amigos por toda su geografía, y mi crítica no es contra la sociedad, sino con ciertos privilegios políticos de que disfrutan. No es justo y yo así lo pienso, igual que muchos andaluces también comparten esta idea.

Autogestión

Después está el tema de las famosas “competencias”. La Generalitat de Catalunya sabe mejor que el Gobierno central qué es lo mejor para sus ciudadanos. ¿Por qué no permitirle que gestione sus recursos? Supuestamente es para garantizar la equidad entre todos los ciudadanos españoles pero, como hemos visto antes, la igualdad absoluta tampoco existe ya que en la práctica las leyes son ligeramente diferentes e incluso los sueldos/precios varían enormemente entre regiones.

La Administración Central como punto monolítico de la gestión estatal es algo que heredamos de las dictaduras anteriores y que ha quedado desfasado, especialmente en países con comunidades tan dispares como España.

A mí, personalmente, me gusta el modelo europeo. Cada Estado tiene sus propias normas, y después se forman unos acuerdos de mínimos para cohesionar la economía, la circulación de personas y ciertas leyes. ¿Tendría sentido que Dinamarca estableciera el trazado de trenes entre Valladolid y Coruña? No, eso debe hacerlo la administración local.

En una escala menor, eso es lo que pido para Catalunya. Plena sobiranía sobre su territorio.

En serio, ahora os parece que estoy mezclando churras con merinas y que no son situaciones comparables, pero por favor, pensadlo de nuevo. Pensadlo sin ideas preconcebidas. Las fronteras actuales son arbitrarias, durante la historia han cambiado centenares de veces. Cambiar las fronteras y la soberanía territorial no es algo malo.

Independencia mental

Voy a entrar al trapo: no me gusta la estrategia política del PP. Es un partido que fomenta el odio contra Catalunya (y Euskadi) para ganar votos en el resto del territorio. Llevó al Tribunal Constitucional el Estatut de Catalunya, porque legítimamente lo consideraba ilegal. Sin embargo, no llevó al TC otros estatutos con términos idénticos a los catalanes. Este comportamiento hipócrita me hierve la sangre, a mí y a muchos otros catalanes.

Yo no quiero que me gobierne un partido así. ¿Permitiríamos un partido que se ríe de los franceses y los ataca constantemente? No. ¿Permitiríamos un partido que ataca a los negros? No. Pero permitimos un partido que acosa constantemente a los catalanes, porque no está mal visto, porque “ellos también nos atacan”, etc.

Amigos lectores, si cada día que leéis el periódico veis una cantidad exagerada de noticias sobre Catalunya y estáis hartos porque no os interesa, que sepáis que esto sucede porque hay un partido al que le interesa mantener la tensión entre las dos sociedades.

El PP, con su estrategia, está creando una división entre Catalunya y España. Si Catalunya finalmente se independentiza, todos viviríamos más descansados. El PP se vería forzado a reconsiderar su estrategia, a hacer política de verdad, quizá a levantar el país de una vez por todas, y los catalanes nos quitaríamos un peso de encima y dejaríamos de dar por saco.

¿Significa esto que quiero que el PP desaparezca? En absoluto. Todos los partidos e ideas constitucionales tienen derecho a existir, y el PP, como partido, tiene otras propuestas políticas muy buenas, pero territorialmente son unos pesados. Lo que yo quiero es que me dejen en paz.

¿Por qué Catalunya?

Ahora viene el quid de la cuestión. ¿Por qué Catalunya? ¿Dónde ponemos la barrera de los terrotorios autogestionados? ¿Debe cada comarca autogestionarse? ¿Cada provincia? ¿Cada barrio? Esta es una pregunta muy, muy complicada.

Yo veo a Catalunya como una unidad administrativa porque lo es así cultural y socialmente. Todos reconoceremos que hay una gran diferencia social entre Catalunya y sus comunidades colindantes, por lo que tiene sentido trazar esta línea, en mi opinión.

¿Y si todas las regiones del mundo que desean independizarse lo hacen? Pues no pasaría nada. Tan sólo hace falta un cambio de mentalidad; ahora nos parece extraño porque no es el statu quo actual, pero el hecho de ser diferente no implica que sea peor.

He nacido en Catalunya porque me ha tocado así. Por mis ideas—aunque sin duda condicionadas por mi lugar de nacimiento—es posible que, de haber vivido en Aragón, hubiera también apostado por la independencia de Aragón, no sé. Soy una persona muy práctica y considero que si algo no funciona hay que cambiarlo, pese a la tradición, la historia o lo que esté escrito en un papel que firmaron los militares hace 30 años.

Seamos sinceros; en realidad, no pasaría nada si Catalunya se independizara. Habría un debate político, algunos se tirarían de los pelos, otros se picarían y tendrían que rascarse, y al final la sociedad seguiría adelante sin más. No se romperían familias, no habría que «cruzar la frontera» para ir a ver a la familia a Teruel, no se hundirían ninguna de las dos comunidades.

No es justo dividir entre “los catalanes” o “los españoles”. Cada uno quiere lo mejor para sí mismo y los suyos, y todo lo demás son herramientas para llegar a la felicidad personal. Las personas son seres humanos, y al margen de políticas lo que quieren es vivir su vida. ¿Por qué no hacerla más fácil permitiendo, por una parte, que un grupo tenga mayor poder de decisión sobre sus vidas y el otro viva más tranquilo? Me gustaría escuchar un argumento mejor que «porque lo pone así en la Constitución»

Dudas

Soy consciente de que en este artículo se me habrán pasado por alto algunos puntos importantes, y otros no habrán quedado muy claros. He intentado explicar la situación para los que vivís fuera de Catalunya y únicamente os llegan cantos de sirena respecto al independentismo.

Tened en cuenta que la mayoría de independentistas “utilitarios” (es decir, independentistas pero no por sentimientos nacionales) aprobaríamos de buen grado el federalismo si así nos lo propusieran, y que todo este debate viene para justificar algo que no es realmente necesario, pero que sustituye a un imposible federalismo y a una desgastada y caduca autonomía.

Estaré encantado de aclarar estos temas en los comentarios, así que no dudéis en preguntar—con buenas maneras—si tenéis alguna duda.

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13 de marzo
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5 de marzo ,
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(Article publicat a mintsmind)

El passat 3 de març va tenir lloc a Sabadell un acte independentista en que, entre altres coses, es va projectar el curtmetratge “Acte d’Estat”, en que es presenta un futur amb una Catalunya independent, amb un govern sobirà que ha d’exercir com a tal.

A pesar de que tècnicament estigui força ben fet , el contingut deixa molt que desitjar. Fa la sensació que intenta copiar l’estil de The West Wing, però de forma més aviat desafortunada: els diàlegs entre personatges i sobretot les intervencions de la presidenta són irreals i grandiloqüents fins a fregar el ridícul, i estèticament es nota com el minimalisme vol ocultar l’escassetat de mitjans (tot i que sembla que va ser filmat a la moderníssima seu d’ERC). Per altra banda, tampoc ajuda la càrrega actoral, però és de suposar que pocs estan disposats a treballar gratuïtament “per la causa”. Amb un guió en que les converses s’allarguen per exposar com de bones serien unes polítiques fictícies i una realització de ritme lent, fa la sensació que el director ens vol transmetre una èpica més aviat mal entesa.

Desprès de tanta crítica, com s’hauria pogut fer millor? Pensem que d’una manera més modesta, però intentant que el poc que es veiés fos més convincent. Només 3 actors amb línies de guió (presidenta i dos assessors), però fent un esforç de càsting perquè fossin actors competents. Es podria reduir el curt a un parell d’escenaris (menys pot ser més), i posats a copiar The West Wing, fer un walk and talk ben fet, seguint els assessors per un passadís mentre tenen una conversa rápida i ágil (no un recitat de monòlegs com els que hi ha a Acte d’Estat) sobre els temes que tenen sobre la taula, fins arribar al despatx de la presidenta, on repassen els darrers retocs al discurs de l’estat de la nació (tot i que amb altre nom, per no ser tant nord-americà). El curt podria finalitzar quan surten cap al parlament.

L’independentisme es mou, i produccions com Acte d’Estat en són un exemple. Queda camí per recòrrer, però s’ha de reconèixer una millora, sobretot comparant amb experiments passats, com el cèlebre espot televisiu d’ERC de per a les eleccions autonòmiques de 1995, en què se’ns presentava un futur poc menys que estrafolari en el que Àngel Colom havia aconseguit la independència i era president de la República Catalana.

La nostra política va guanyant en realisme. Mica en mica.

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(Article publicat a mintsmind)

Fa uns dies, un article de la BBC es preguntava per què a vegades les persones voten en contra dels seus interessos. L’autor de l’article, centrat en el debat sobre la reforma sanitària que impulsa el president Obama, es pregunta  com és que moltes vegades les classes més desafavorides prenen postures properes al Partit Republicà.  Per contra, els  demòcrates tenen aparentment els fets a favor, però al mateix temps els costa molt connectar amb aquells segments socials que haurien d’estar més interessats en les seves propostes.

Hi ha una explicació. Com per exemple que el relat sempre supera les fredes estadístiques, o que la relació emocional que l’elector pugui amb unes idees o una opció de vot és molt més poderós que els arguments i els fets (i encara més manipulable). A tot això, s’hi suma la facilitat amb que els demòcrates cauen en la condescendència i en el donar per descomptat que els ciutadans més humils els han de donar la raó automàticament. I aquesta actitud sovint genera un efecte rebot que els republicans saben aprofitar, atiant l’odi a l’elitisme intel·lectual demòcrata, per guanyar-se el vot d’uns electors que, amb les xifres a la mà, haurien de ser qualsevol cosa menys republicans.

En llegir anàlisis d’aquesta mena, és inevitable preguntar-se si són aplicables a la nostra realitat. No tenim cap política en agenda tant divisiva ni dramàtica com és la reforma sanitària, ni es dóna un fenomen com el de que una opció política sigui percebuda com “intel·lectual” en un sentit negatiu del terme. Per la qual cosa, una analogia directa no és possible. Però en realitat, en particular a Catalunya podem veure com hi ha qui es beneficia de fer prevaldre el relat i la implicació emocional, a pesar de tenir les xifres i els fets en contra. És clar que tots els partits intenten aconseguir aquest efecte en alguna mesura, però a jutjar pels resultats de les darrers eleccions generals a Catalunya (2008), sembla evident que el PSC porta avantatge.

Apel·lar al relat i a allò més visceral ha donat molt bons resultats al PSC, a través de les conegudes campanyes Si tu no hi vas, ells tornen amb les quals ni s’acosta en el terreny de la discussió i dels fets. Però mirant més enllà, criden l’atenció els moviments de CiU en l’àmbit de la comunicació, amb una renovació de la seva imatge cap a Tots som CiU, i un plantejament molt més dirigit cap a tocar la fibra que no pas a convèncer. Pot ser que CiU s’estigui posicionant per jugar en el camp del relat i de l’emoció?

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