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4 de octubre

Con este título tan sugerente voy a hablar sobre un fenómeno que –gracias a dios– no sólo pasa en España, pero que demuestra la gran influencia de los medios en las preocupaciones del día a día.

En DLV muchas veces bromeamos de que tenemos poca audiencia porque hablamos de temas que «no interesan a nadie» como «la economía, política nacional, ciencia o filosofía». Más allá del sarcasmo, sí es cierto que los programas que triunfan en general son los sensacionalistas, aquellos que luego nadie reconoce ver en público pero que sintoniza en la intimidad de su casa.

A lo que iba. Gracias al aluvión informativo sobre los Juegos Olímpicos, hemos dejado de prestar atención a la gripe A. Y, cuando los medios dejan de prestar atención a algo, el tema automáticamente se diluye entre otros tantos, y la ciudadanía deja de ser consciente de que existe. Como no aparecen los muertos en la prensa, «ya no muere gente», dejamos de lavarnos las manos cada 15 minutos, estornudar en un kleenex de papel desechable y volvemos a dar besos a desconocidos en vez de saludarnos levantando la mano como hacían nuestros abuelos. Vaya, al menos ya nadie trata como un apestado al pobre diablo que se pone a estornudar en el metro.

Pero este no es un tema nuevo. ¿Alguien recuerda lo peligrosísimos que eran los perros mataniños? Se legisló al respecto, siguió habiendo mordeduras y ataques pero, como coincidieron con otras noticias de más relevancia, ya no se les prestó atención. ¿Y el agujero de la capa de ozono? Ha pasado a un segundo plano ante la gravedad del cambio climático. Nos preocupa que se destruyan los bosques, pero ya no nos ponemos protección 40 como recomendaban los dermatólogos hace diez años.

Si volvemos la vista a eventos más recientes, el ultraconocido problema de prostitución en Barcelona se ha solucionado mágicamente a raíz de la corrupción en el Palau de la Música y los acercamientos de Laporta a la política. La eterna maldad innata «de los jóvenes de hoy día», materializada en forma de botellón y peleas, ha dejado de ser tal tras la publicación del borrador de Presupuestos Generales.

En fin; podría poner más y más casos, pero se trata de un fenómeno atemporal: sólo nos preocupa lo que nos dicen que debe preocuparnos. Da igual que muera más gente por la gripe estacional que por la gripe A; la peligrosa es la que sale por los telediarios. Irónicamente, también se corre el riesgo opuesto, que es el de normalizar algo anormal y terrible como la guerra, los accidentes de tráfico o las muertes por desnutrición. Miles de personas mueren cada día sin que nadie se escandalice; estamos inmunizados contra las muertes más cotidianas.

En South Park –cuya visión de la realidad es más mordaz de lo que parece a simple vista– llegaron a sugerir hace unos años que a los enfermos de SIDA ya no se les presta atención porque, hoy día, si no tienes un cáncer no estás verdaderamente enfermo. Lo más curioso de todo es que recientemente se publicó un estudio donde se afirmaba que están creciendo alarmantemente los casos de SIDA, porque la gente ya no es consciente de las ETS y practica sexo sin condón. ¡Es que no les habían avisado por la tele!

3 de septiembre

Vivo en Barcelona. Algunas noches voy por la Rambla y la zona del Raval, y me siento acosado por prostitutas, lateros y vendedores de droga. Es una vergüenza, y no he visto tal caos de delincuencia en ningún otro sitio.

Los vecinos de la zona llevan años pidiendo soluciones al Ayuntamiento, y lo único que éstos han hecho es aprobar una normativa en la que te multan si vomitas –estés borracho o enfermo– o meas en las esquinas. Claro está que esta normativa no se aplica a los extranjeros que suelen ir borrachos por la Rambla y que, como adivinaréis, son los primeros que vomitan y mean.

En fin. Que la Rambla se había convertido en el far west, la ciudad sin ley. Prostitutas que te tocan el paquete, vendedores que te asaltan, a un ritmo –no os estoy exagerando, los conté– de uno cada diez segundos y gente pinchándose y follando por las calles. De verdad que no estoy siendo amarillista; creedme, las noches en el centro de Barcelona son así. Afortunadamente no hay peleas ni violencia digna de mención, pero hay que ir paseando con un ojo en la cartera y otro en la cremallera. El que quiera ir de putes, que se busque un burdel, y el que quiera vender cerveza que monte un chiringuito y pague impuestos como hacemos todos.

Alguna vez hemos comentado en el podcast que la policía lo prefiere así, porque de esta manera tiene a la delincuencia acotada en una zona, y con limitarse a vigilar ese área ya tienen el problema solucionado. Cómo se nota que ellos no viven ahí.

La Vanguardia lleva unos cuantos meses con una «cruzada cívica», con multitud de artículos y reportajes, pero al alcalde parecía no importarle. Gracias a dios, hace pocos días El País publicó unas fotos de gente follando con putas en mitad de la calle y ¡oh, sorpresa! ahora se han puesto las pilas.

¿Perdón?

¿Me están diciendo que las denuncias vecinales, movilizaciones y protestas no sirven absolutamente para nada? ¿Que los hechos son irrelevantes, y lo único importante es que no se sepan? ¿Que mientras sólo se enteren los vecinos es un problema menor, pero que la cosmopolita urbe de Barcino no puede permitirse que se vea a un tío con el rabo colgando en un periódico de tirada internacional?

Mis más sincero agradecimiento a la «guerra del fútbol». Ha conseguido que Prisa se enemiste con el gobierno y le saque los colores al PSOE, que falta hacía. Ha quedado claro que los medios son los únicos con el poder para cambiar las cosas. Gracias también al Ayuntamiento por mostrarnos el mecanismo a seguir. No hay que denunciar, ¡hay que salir en el periódico! Y no en cualquiera, no en el periódico de la oposición, sino en el del partido.

Ya saben, ciudadanos. No envíen sus denuncias al 091 o al Ayuntamiento, sino a la redacción del periódico afín al partido que gestiona su consistorio. Y, si sale gente en pelotas, mejor.

Un tema que no pudimos tocar esta semana en los podcast es el de las declaraciones de Thierry Henry en una entrevista a La Vanguardia publicada el pasado día 27. Un entrevista bastante banal, típica y tópica, excepto por un detalle:

¿Le costó mucho adaptarse?
Lo que pienso es esto: Catalunya no es España, es otra cosa y eso hay que sentirlo. El Barça es otra historia. Cuando llegas aquí del Arsenal te sorprende ver a tanta gente, es un shock. Hay que vivirlo para entenderlo. En Inglaterra es otra mentalidad. Cuando salí de allí después de ocho años, estaba asombrado, pero después de ocho meses, cuando ya no me dolía la espalda, tenía que volver a ganar confianza y ganarme a la gente.

“Catalunya no es España”, una frase mágica que ha levantado titulares no sólo en medios deportivos y generalistas en España sino también en el extranjero. A lo que se refiere Henry con ésto no está plenamente claro, pues no sabemos si se está expresando en términos políticos o culturales, aunque probablemente fuera lo segundo a raíz de sus declaraciones a El Mundo del día siguiente:

“Lo que dije de que Cataluña era algo diferente a España, no es mi opinión, sino lo que yo percibo como un sentimiento de mucha gente que vive en Cataluña. No de toda, pero sí de una parte. Cuando hablé sobre ello me refería a lo que yo veo, lo que veo que aquí siente mucha gente”, afirma el francés.

El internacional además niega que él hable de política. “La semana pasada me preguntaron en Francia sobre los problemas que hay en Guadalupe (colonia francesa de ultramar donde hubo disturbios) y les dije que no, que no opinaba de política“.

Pero da igual, la polémica ya está servida porque los medios han hecho la interpretación que más les ha convenido: la política. En cierto modo, Henry ha reabierto por enésima vez un flame que no por repetitivo va a ser resuelto más pronto. El número de comentarios al respecto de esta noticia en las webs de los periódicos va camino de récord.

Me resulta particularmente gracioso porque quien ha lanzado el flame esta vez no ha sido un político, artista, o cualquier otro ciudadano de Catalunya o de España. Ha sido un futbolista francés que ha vivido buena parte de su carrera en Londres. Es un indicador preocupante: ¿estamos dispuestos a que alguien venido de fuera nos diga cómo de diferentes somos los catalanes y los españoles? Inaudito.

Pues es su visión de las cosas, tan limitada como su percepción le permita. A quien le incomode, que coma ajos. Y a quien se alegre, pues bien por él. Pero que se suponga que Henry tiene que influir en la opinión de alguien es risible, y en este juego es donde ha caído demasiada gente. Los amantes de la crispación pueden estar tranquilos: si titulares como Carod bajan de forma, la cantera es amplia.

Por eso agradezco a Henry. Porque ha conseguido, voluntaria o involuntariamente, dejar en evidencia una vez más la rancedumbre de los periodistas de esta España casposa, tan preocupada de encontrar cabezas de turco debajo de las piedras, tan obsesionada con reabrir debates inconclusos que lo único que levantan es polvo. Y lo peor es que la gente va y muerde el anzuelo. País.

"Pues yo prefiero Windows a Linux", declaró el futbolista.

"Pues yo prefiero Windows a Linux", declaró el futbolista.

31 de enero

Esta semana recuperamos algunos temas que se nos quedaron en el tintero, y hablamos especialmente del preocupante estado de los medios de comunicación, a raíz del cierre de Metro España y ADN.es

No os perdáis el final del programa: además del estudio estúpido de la semana, ¡hemos encontrado el premio Darwin de la semana!

Podéis escuchar el programa desde el reproductor que hay en la sección derecha, o bien bajar el fichero mp3 desde aquí.

22 de enero

Los que me conocéis ya sabéis que me enciendo cuando se manipula a la gente, ya sean los políticos, medios u organismos oficiales. Hoy me ha apetecido tratar el tema de las encuestas y la manipulación de la estadística. Sin embargo, en este artículo no voy a cargar contra la demagogia —en el sentido popular del término, ¡espabila RAE!— ni las falacias de razonamiento, sino que me centraré en lo fácil que es manipular una respuesta por el hecho de no hacer la pregunta correcta.

Voy a poneros varios ejemplos; recito de cabeza las preguntas y respuestas porque me da pereza buscar los originales en la red, pero están basadas en cosas leídas y oídas por ahí, en medios supuestamente serios.

«¿Conoce Vd. a alguien que haya consumido cocaína?» El 10% de la población respondió que sí. El periodista presenta la información como si el 10% de la población consumiera cocaína.

Es muy fácil desmontar este argumento con un ejemplo. Si en la ciudad de Barcelona hay un solo cocainómano, hacen la encuesta a mil personas, y de estas mil, cien conocen al drogadicto de marras, el resultado es ese 10%. Pero, ¡sólo hay un cocainómano en toda la ciudad! Podéis jugar con las cifras pero el resultado es el mismo: no se pueden hacer preguntas del tipo «¿conoce Vd a… ?» porque no se pueden extrapolar datos al conjunto de la población. La pregunta correcta sería la obvia: «¿Consume Vd… ?».

Fácil, ¿no? Vamos a ir más allá, a un dato oficial y de sobras conocido: el barómetro del CIS. Este barómetro realiza una serie de preguntas a los encuestados, entre las que se encuentra (c&p) «¿Cuál es, a su juicio, el principal problema que existe actualmente en España?»

¿Cuál es, a mi juicio, el principal problema que existe en esa pregunta? (jejej) Pues que no refleja la realidad. Los problemas reales de España no son los que la gente cree que tiene, sino ¡los que tiene en realidad! ¿Qué más da que yo diga que «creo que el principal problema es el terrorismo» si a mí no me afecta en mi vida diaria? Esta pregunta, pese a ser válida para otros usos, está claramente desviada por la influencia de los medios de comunicación. La pregunta correcta sería «¿Y cuál es el problema que a Ud., personalmente, le afecta más?»

Irónicamente, esa pregunta también se realiza en el barómetro, pero cuando sale por TV siempre muestran la primera, porque es la más populista y espectacular. Os animo a comparar los porcentajes de cada respuesta en ambas preguntas (8 y 9) y veréis como, no sólo varía un 20% en el enlace, sino que en otros barómetros ha llegado incluso a cambiar el orden de los resultados.

Os pongo un tercer ejemplo y lo dejo. «El 50% de los encuestados cree que el español está perseguido en Catalunya». Hmmm, esta frase hace aguas por tantos sitios que no sé por dónde empezar. Primero, ¿a quién han hecho la encuesta? ¿a los catalanes? ¿o a gente que en su vida ha pisado Catalunya? Segundo, igual que en el ejemplo anterior, ¿el hecho de que la gente crea algo lo convierte en la realidad? Tercero, yo podría refrasearla como «La mitad de los encuestados cree que el español no está perseguido en Catalunya» y quedarme tan ancho. Y diría una cosa diferente a los ojos del lector.

Para acabar, resumo mi opinión sobre la estadística y la interpretación de los números en el chiste del estadista:

Un estadista podría meter los pies en el horno y la cabeza en el congelador, y decir que su temperatura media es la adecuada.

Cualquiera que haya estudiado un mínimo de estadística sabe que el valor medio sólo sirve para limpiarse el culo si no te muestran la desviación estándar. En el caso anterior, la media entre -20ºC y 50ºC es 35ºC, pero ¡eso no significa que haya siquiera uno de los valores cercano a 35!

Si no habéis tenido suficiente, otro día me pongo con las incorreciones lógicas del razonamiento, aunque eso puede quemar neuronas si no estáis acostumbrados a darle vueltas al tarro. Sí, hombre, el de «Dios es amor. El amor es ciego. Steve Wonder es ciego => Steve Wonder es Dios». Mejor me callo. Y perdonadme por el abuso de admiraciones, era eso o Bloq Mayus.