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20 de Noviembre 2013 ,

Haces tu presentación y respondes a las preguntas del tribunal. Educadamente defiendes tu tesis doctoral, pero sin entrar en confrontaciones de las que solamente puedes salir perdiendo en un día así. A continuación todo el mundo abandona la sala mientras el tribunal delibera y entras posteriormente para recibir una merecida ovación que indica que ya eres oficialmente doctor. ¡Felicidades! Pase usted por caja a abonar los 216 euros de expedición del enésimo título de su currículum académico y adiós muy buenas. Y luego, el abismo.

Las opciones de continuar trabajando como investigador en España son literalmente nulas. Casi depende más de una cuestión de casualidad (estar en el sitio idóneo en el momento adecuado) que de los propios méritos. Profesores universitarios e investigadores de centros como el CSIC hacen lo imposible para conseguir financiación para sus proyectos, pero la respuesta siempre es la misma: para ésto, como para tantas otras cosas, no hay dinero. La única opción de continuar investigando pasa por emigrar a otro país.

Lo triste es que ya todo el mundo da por hecho que será así. Todo el mundo te pregunta a qué país irás. Es como si todo el mundo te gritase: ¡Váyase, señor Doctor! Y yo me pregunto… ¿Para qué? Uno puede irse dos años fuera y hartarse a publicar artículos en revistas punteras. ¿Y luego qué? Volverá a estar en las mismas pero con dos años y algunas canas de más, no nos engañemos. Aquél que se marcha hoy a trabajar al extranjero después de un doctorado lo hace probablemente para no volver nunca. Y las decenas de miles de euros de dinero público que ha costado su formación de más de quince años de estudios no obligatorios se van, igual que él, para no volver.

9 comentarios

  1. Jueves, 21 de Noviembre de 2013 a las 06:33 | #1

    Triste, muy triste.

  2. José Andrés
    Jueves, 21 de Noviembre de 2013 a las 09:23 | #2

    Pero cierto, muy cierto. Y si quieres quedarte (que para alguno parece que es algo malo) ya puedes irte olvidando de la investigación y prácticamente todo lo que has aprendido en el doctorado, total, no hay trabajo en España en el que lo vayas a usar…

  3. Carla
    Viernes, 22 de Noviembre de 2013 a las 12:24 | #3

    Lo cierto es que has retratado fielmente la situación de estos momentos. Entre nosotros, con los compañeros decimos, y después del doctorado, ¿qué haces con tu vida? no sólo te enfrentas a un vacio espacio-temporal en el que has alcanzado tu nivel máximo de estudios, de manera formal, sino que tiene que replantearte qué hacer con tu tiempo libre que la tesis doctoral ocupaba, recuperar las relaciones que dejaste marchitar por la misma y reflexionar con el típico… y ahora, ¿cómo no me muero de hambre? Porqué aceptémoslo, el doctorado no nos saca de pobres, más bien nos mete a ello ya que estamos, oficialmente, sobrecualificados para cualquier otro trabajo.

    Por lo tanto sí, emigremos, total, ¿quién no quiere aventurarse en una nueva cultura, clima, comida, vecindario, lengua, moneda, leyes… cuando ya tenemos tan aburrida la nuestra? Y tiene cierta gracias, puesto que todo el mundo viene de Erasmus aquí por nuestras fiestas y comida, pero a la hora de verdad, se vuelven a casa a trabajar… Y nosotros, criándonos en las fiestas, nos alejamos de casa para seguir comiendo o, al menos, comer dignamente.

  4. David rpt
    Viernes, 22 de Noviembre de 2013 a las 13:24 | #4

    Yo añadiria a la cuestión de casualidad que comentas a tener un enchufe trifásico a punto de conectarse.

  5. Viernes, 22 de Noviembre de 2013 a las 14:42 | #5

    Como doctorando me sumo al lamento plañidero por la fuga de cerebros como el que más, pero también me gustaría aportar un poco de perspectiva a la falacia de que el Estado gasta en formación para que otros ganen. El proceso actual de Globalización, dentro del que se enmarca la Unión Europea conduce a que todos nos beneficiemos de lo que hacen los demás. Si aquí se subvenciona parcialmente la educación y en Alemania las fábricas, y en otros países otras cosas, al final esto tiene que redundar en beneficio de todos, lo mismo que cuando se instala una escuela primaria en un barrio no es una pérdida para el bloque de vecinos que luego esos escolares se vayan a otros pueblos a aplicar lo aprendido. No me adhiero pues a la falacia, aunque sí reconozco que el proceso es extremadamente doloroso por estar deficientemente gestionado.

  6. Teros
    Viernes, 22 de Noviembre de 2013 a las 23:49 | #6

    @Carla
    Cuando me doctoré, hace 20 años, ya era así la situación. Y ya venía así de atrás, solo que va empeorando con el tiempo conforme el “stock” de doctores va creciendo. La época dorada fue otros 20 años más atrás, recién salidos del franquismo y con las universidades en expansión. Entonces sacarse un doctorado era equivalente a obtener una plaza, y no hacía falta ni irse al extranjero. Buena parte de esos “profes incompententes” que alguna vez os habréis encontrado y que siempre os habéis preguntado “¿y este tío que hace en una universidad?” provienen de esa “tanda” (aunque en esa tanda también entraron gente muy buena, ojo).

  7. Andrés
    Sábado, 23 de Noviembre de 2013 a las 02:08 | #7

    De acuerdo con @AlfonsoFR. La idea es confiar en que sí que “vuelvan” en forma de mejoras en nuestras vidas por las investigaciones que lleve a cabo el señor doctor. Pero vamos, que yo preferiría no tener que irme.

  8. eneko
    Sábado, 23 de Noviembre de 2013 a las 10:09 | #8

    Tengo que decir que no estoy para nada de acuerdo con la afirmación de AlfonsoFR. Eso de que somos uno en la unión europea, es mentira, y lo que es peor aún, no vamos en camino de materializarlo. O es que acaso pensáis de verdad que si la inversión (fábricas-Alemania, educación-España) fuera al revés Alemania lo aceptaría? La Merkel lo aceptaría? No señores no. España se gasta un dinero en formación de doctores que tras la tesis, yo veo absolutamente necesario para renovarse y seguir aprendiendo, deben realizar una estancia en el extranjero. Para completar el ciclo y equilibrar la balanza inversión-beneficio España debería favorecer la vuelta de esos investigadores. Por cierto, eso sí sería un beneficio mutuo, el doctor español se ha formado en España con dinero Español, se va fuera a aprender y crecer como científico, como consecuencia de ese trabajo dejará un beneficio en el país que Temporalmente le ha acogido (a cambio de trabajo, no le ha hecho ningún favor tampoco!). Finalmente, ese investigador volvería a España y tendría la posibilidad de devolver y en muchos casos con creces lo que recibió. Eso sí sería un sistema equilibrado. Acaso algún país estaría dispuesto a exportar ciencia para a la vez ceder la autoría a ese país? Por cierto, soy doctor en busca de postdoc. No estoy en una posición privilegiada precisamente…

  9. Sábado, 23 de Noviembre de 2013 a las 10:44 | #9

    La ciencia no tiene fronteras. Nos podremos quejar de que el talento se paga en un sitio se va a otro, pero eso también persigue la falacia de que copiar es robar. Si tú tienes una idea y me la das, los dos tenemos una idea, pero si tienes una bici y me la das, sigue habiendo una bici. Aquí nos beneficiamos de investigación que se hace en China sobre teléfonos móviles, por ejemplo, y no veo a nadie rasgándose las vestiduras por devolverles ese capital laboral que han pagano allá. ¿Sería mejor no tener que emigrar forzosamente? Sin duda. ¿Somos uno en la Unión Europea o en el mundo? En absoluto, la globalización no es una meta conseguida sino un proceso contínuo, que tensa más algunas partes que en otras. Nos ha tocado estar en la parte que estira el chicle en cuanto a desempleo y crisis a varios niveles, pero aún tenemos suerte de no tener que estar saltando vallas de cuchillas como hacen los africanos que huyen de la miseria absoluta. No es un consuelo, no, pero hay que ver las cosas en perspectiva y con filosofía.

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