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(Escribí este artículo se el mismo domingo de las elecciones, pero por responsabilidad lo he programado para su publicación el lunes por la mañana, es decir, que no sé cómo ha ido. Supongo que mal.)
Ya está bien. Estoy harto de pseudolecturas del índice de participación, desde la absurda excusa de que la gente va a la playa, pasando por el «no sabemos explicar la importancia de Europa» o simplemente ignorando los votos en blanco, los nulos y la abstención. ¡No, no y no! Si no vamos a votar es porque la clase política de este país nos da asco.
A mí me enciende que me traten como si fuera tonto. Pese a que no me gusta, acepto que me intenten mentir o manipular, pero exijo un mínimo de preparación en el engaño; una mentira burda es una falta de respeto al elector. Esta vez, sin embargo, la campaña electoral ha sido patética hasta límites que yo no recuerdo haber visto jamás. Los carteles son grotescos, absurdos, carentes de sentido; los discursos están dirigidos a niños de cuatro años que aún dividen a la población en «buenos» y «malos».
Permitidme que empiece por los que me han indignado más. ¿A qué viene poner la malvada cara de Aznar para justificar el voto al PSC, si éste no se presenta y está retirado de la política? ¿Y la de Bush? ¡Pero si ni siquiera es europeo! En otros carteles, se nos presenta la dicotomía Zapatero = tolerancia; Rajoy = racismo, y otras variantes ¡Por favor! ¡Al menos no insulten!
La campaña de El País contra Berlusconi, para reforzar las tesis del PSOE pero sin romper la ley electoral, es indignante y carente de ética. Si tienen pruebas de que este señor ha hecho algo ilegal, que vayan a los tribunales, pero publicar fotos de mujeres en pelotas sólo para mostrar lo malo que es Berlusconi equivale a tomarnos por tontos. ¿Por qué publicarlas el fin de semana de las elecciones y no antes o después? ¿No resulta un poco sospechoso?
Esperad, porque después viene el PP con una campaña menos agresiva pero enfocada de cara a unas elecciones generales. Resulta que si les votamos se acabará la crisis, dicen. Que el paro es culpa del PSOE y ellos tienen la solución. Ya, trabajar 65 horas semanales es la solución, ¿verdad?. Las ETTs son las solución. Privatizar los servicios públicos es la solución. Menuda derecha que tenemos en Europa… Por suerte, aunque esta gente gane, las directivas europeas que podrían aprobar quedarán diluidas por la legislación española.
En el lado opuesto está Iniciativa-Els Verds con un lema muy rotundo «La crisis es culpa de la derecha». Votadnos, porque la derecha es mala y la izquierda es buena, eso lo sabe todo el mundo. ¡Ojalá la vida fuera así de simple! UPyD y Ciudadanos/Ciutadans critican los nacionalismos no-españoles, mientras que ERC y CiU abogan por el regionalismo como un mejor sistema de gestión.
Claro que existen más opciones, para todos los gustos —o no— e incluso partidos políticos basados en una única premisa, como si alguien relegara toda su ideología política al antitaurinismo o fumar marihuana, pasando a un segundo plano los temas económicos y sociales. A mí me parece poco serio, aunque desde luego cada uno es libre de votar lo que más rabia le dé. Queda el consuelo de que, como mínimo, los falangistas tienen un amplio abanico donde escoger.
Luego llega cuando uno descubre que los partidos reciben dinero por cada voto obtenido. Es decir, los políticos son incapaces de movilizar a su electorado, ya sea por poder, dinero u —ojalá— por dignidad democrática. No. Prefieren ignorar las elecciones europeas, enviar a sus peores candidatos para que vayan a fichar, se vuelvan para casa y cobren a fin de mes. Llegan incluso a usar trampas ya previstas en el sistema para evitar que el ciudadano sepa a quién está votando realmente y evitar que les penalicen por rencores pasados, como por ejemplo a Magdalena Álvarez en Catalunya.
Si una cosa nos ha quedado clara a los ciudadanos es que Europa le importa una mierda a nuestros políticos. No acuden a los plenos, no participan en las comisiones, no se molestan en informar a la ciudadanía de las actividades que allí se llevan a cabo, dicen A y votan B. Afortunadamente, hay gente que se molesta en monitorizar los votos y la actividad de nuestros europarlamentarios; a mí me interesa especialmente el tema telecom, uno de los pocos donde Europa decide el futuro de la información para los próximos 20 años.
Son ellos quien quitan relevancia a estas elecciones, porque nos proponen una campaña en clave nacional (Aznar, crisis, ZP, ladrillo) y luego leen los resultados como si fueran al Parlamento español. ¿Cómo pretenden que nos interesemos si vemos como nuestro voto es ninguneado y malinterpretado, adrede? ¿Qué cara se nos queda al ver que unas personas que cobran un sueldo desorbitado y vitalicio no van a trabajar? ¿Cómo expresar nuestro descontento si los políticos son incapaces de hacer autocrítica por la abstención o el voto en blanco/nulo, como se ha demostrado en numerosas ocasiones —anteriores europeas y las de Euskadi—?
El sistema democrático indirecto es, quizá, el mejor mecanismo político que se ha inventado en la historia de la humanidad, y seguramente el más justo también. El problema es que los ciudadanos nos vemos impotentes de hacernos oír, porque gane quien gane, todos creen que han ganado. El ego infinito de los políticos bloquea su visión de la realidad, están incapacitados para admitir la derrota y dimitir o proponer reformas; sólo saben huír hacia adelante. Incluso políticos que han demostrado ser competentes, inteligentes, responsables y trabajadores se rebajan a hacer de titiriteros y payasos cuando entran en campaña.
Mañana a nadie le importará el dato de participación, el porcentaje de votos en blanco o nulos o incluso la pérdida de escaños. Todos ganan, y lo peor es que es cierto, porque los partidos y diputados reciben dinero, que es de lo que se trata.
Firmado, uno que finalmente ha ido a votar y que, como sabéis, cada fin de semana muestra su interés en la política. Al menos, si quiero criticar el juego, tengo que formar parte de él. En el sistema democrático, por desgracia, parece que siempre hay que escoger entre un capullo y un zurullo.
Qué patético. Y lo peor es que si yo fuera político seguramente sería igual que ellos. Qué razón tenía Tolkien con su metáfora del anillo.


De hecho, la campaña del PSC ha sido un éxito: De los “malvados” líderes que ponían su cara en el cartel, la mayoria han ganado. Ha ganado el PP en España (Aznar), la UMP en Francia(Chirac) i el PdL en Italia (Berlusconi). Bush no cuenta, el Partido Republicano no se presenta en Europa. Sólo queda Jarosław Kaczyński, cuyo partido Ley y Justicia ha quedado segundo en Polonia tras los liberales.
3 de 4, no está mal, ¿verdad?
¿Por qué iban a dimitir tras una derrota electoral?, ¡si ni siquiera dimiten como ejercicio de responsabilidad!
Y hay otro punto que tambien tiene tela. Esto me lo contó mi madre, pero me gustaría haberlo visto en persona. En un programa en la tele les han preguntado a los políticos que qué estados eran candidatos de entrar a la UE. Uno d’ellos dijeron que el estado X (no recuerdo el nombre, quizà era Moldávia) con capilal Riga. Para empezar el estado y la capital de este no concuerdan (Riga es la capital de Letónia), y los dos estados ya ingressaron a la UE en 2004. Esto último lo comprovamos después en la wikipedia.
No saben ni en que mundo viven.